🎭🕯️ Fue un niño prodigio del cine, cargó con una familia rota y terminó en el silencio: la devastadora vida y muerte de Narciso Busquets, la voz eterna que México olvidó

Narciso Busquets: el niño que nació actor. | FILMOTROPO

Narciso Busquets nació en Orizaba, Veracruz, entre 1929 y 1931 según distintas fuentes, dentro de una familia profundamente artística.

Su padre, Joaquín Busquets Padrosa, fue un reconocido actor de teatro y cine; su madre, Enriqueta Sáate, también estaba vinculada al ambiente cultural.

Desde muy pequeño, Narciso mostró una sensibilidad poco común: dibujaba con talento, leía compulsivamente y se expresaba con una naturalidad que sorprendía incluso a los adultos.

Su llegada al cine fue casi accidental.

Cuando tenía alrededor de un año, acompañó a su padre a un set de filmación.

La actriz Hilda Moreno pidió que apareciera en una escena cargándolo en brazos.

Ese instante aparentemente insignificante selló su destino.

Narciso creció entre reflectores, cámaras y guiones, absorbiendo el oficio como si fuera un idioma materno.

A diferencia de otros niños actores, su carrera no fue una anécdota pasajera.

Durante los años treinta y cuarenta se convirtió en uno de los rostros infantiles más constantes del cine mexicano.

Trabajó junto a figuras enormes de la época de oro y asumió papeles de gran peso dramático desde una edad temprana.

Mientras otros niños jugaban, Narciso memorizaba diálogos, entendía emociones complejas y sostenía escenas enteras con una madurez desconcertante.

Pero su vida personal se quebró muy pronto.

Sus padres se separaron y su madre abandonó el hogar, llevándose a su hermana.

Narciso Busquets - Director de cine

Narciso se quedó solo con su padre, cuya salud comenzó a deteriorarse gravemente.

Aún siendo un niño, se convirtió en su cuidador.

Lo guiaba cuando ya no veía bien, lo acompañaba a consultas médicas y, al mismo tiempo, seguía trabajando para pagar gastos.

El cine dejó de ser solo una vocación: se convirtió en una necesidad.

En 1942, Joaquín Busquets falleció.

Narciso tenía apenas once o doce años.

Huérfano, sin una estructura familiar sólida, fue acogido por una tía.

El golpe fue devastador.

El niño que había brillado en la pantalla perdió de golpe a la única figura que le daba sentido a todo.

Sin embargo, regresó a trabajar casi de inmediato.

El cine no se detenía por el dolor de un niño.

Durante su adolescencia participó en decenas de películas.

Se calcula que entre los siete y los catorce años apareció en más de cincuenta cintas, una cifra extraordinaria incluso para estándares actuales.

Trabajó con directores como Julio Bracho y compartió pantalla con figuras como Jorge Negrete, Gloria Marín y Sara García.

La crítica destacaba su profundidad emocional, su disciplina y su capacidad para sostener personajes complejos.

Con el paso del tiempo, Narciso logró algo que pocos actores infantiles consiguieron: una transición sólida a la adultez artística.

Cuando su rostro dejó de ser el del niño prodigio, su voz comenzó a tomar protagonismo.

La radio fue su refugio.

En los radioteatros se consolidó como una de las voces más reconocibles de México, compartiendo micrófono con leyendas absolutas del medio.

Pero fue en el doblaje donde Narciso Busquets construyó su legado más duradero.

Su voz grave, precisa y expresiva se convirtió en un estándar de calidad.

Prestó su voz a actores internacionales y, de manera particularmente simbólica, dobló en múltiples ocasiones a Emilio “El Indio” Fernández, quien no soportaba escucharse a sí mismo.

El actor del cine de oro que fue abandonado por su madre a los 8 y a los 12  murió su padre

Para millones de espectadores, la voz que asociaron con Fernández fue en realidad la de Narciso.

También dobló a figuras del cine mundial como Toshiro Mifune, acercando obras maestras al público hispanohablante.

Su trabajo ayudó a profesionalizar una industria que apenas se estaba formando.

Sin escándalos, sin protagonismo mediático, Narciso se volvió indispensable.

En lo personal, encontró estabilidad tardía.

Se casó primero con Carmen González, actriz y actriz de doblaje, con quien tuvo tres hijos.

Más tarde contrajo matrimonio con Tena Curiel, también actriz y locutora, con quien compartió una vida discreta y profundamente artística.

Quienes lo conocieron lo recuerdan como un hombre serio, lector incansable, metódico y reservado.

En sus últimos años, se retiró lentamente del foco público.

Su rostro aparecía cada vez menos, pero su voz seguía estando en todas partes.

En 1988 participó en su última telenovela y poco después cerró definitivamente su carrera.

Murió el 14 de diciembre de 1988, a los 59 años, sin homenajes multitudinarios ni titulares estridentes.

Narciso Busquets no murió joven, pero tampoco vivió ligero.

Su vida fue una sucesión de responsabilidades tempranas, pérdidas silenciosas y trabajo constante.

No dejó mansiones ni escándalos, pero dejó algo más poderoso: una voz que acompañó a generaciones enteras sin que muchos supieran su nombre.

Fue un niño al que la vida le robó la infancia, pero también un hombre que transformó ese dolor en uno de los legados más sólidos del cine y el doblaje en español.

Related Posts

Our Privacy policy

https://colombia24h.com - © 2026 News