😳 ¡Increíble! La ca*tura de “El Ratón” y el mensaje de te*ror tras el at*que a los diputados: ¿qué sigue para Culiacán? 🌪️
La mañana del 28 de enero fue testigo de un at*que bru*al en las afueras del Congreso del Estado en Culiacán, Sinaloa.
Dos diputados del Movimiento Ciudadano, Sergio Torres Félix y Elizabeth Montoya Ojeda, fueron em*oscados a plena luz del día, dejando a la ciudad en estado de shock.
Las ráf*gas de di*paros resonaron en el aire, y la escena se convirtió rápidamente en un caos.
Testigos describieron el horror mientras corrían en busca de refugio, y las ambulancias se apresuraban a llevar a los he*idos al hospital.
Pero la pregunta que todos se hacían era: ¿quién se atreve a at*car al Congreso en pleno día?

El silencio oficial fue ensordecedor en las horas posteriores al at*que, pero 48 horas después, Omar García Harfuch rompió el silencio con una conferencia de prensa que cambiaría el rumbo de la investigación.
Con una firmeza inquebrantable, anunció que habían identificado una céula criinal vinculada a los Chapitos, revelando que el at*que no fue un acto al azar, sino una operación planificada con días de anticipación.
Este no era solo un at*que a dos individuos; era un as*lto a la democracia misma.
Harfuch dejó claro que el objetivo del at*que era eje*utar, no herir.
Esto transformó el at*ntado en algo mucho más siniestro, caracterizándolo como un acto de terorismo criinal.
La em*oscada fue diseñada para enviar un mensaje político y territorial, y las autoridades sabían que estaban lidiando con un grupo cri*inal que no solo buscaba venganza, sino que también pretendía establecer su dominio.
La respuesta de las autoridades fue inmediata.
Se activó un op*rativo conjunto que involucró a la policía estatal, el e*ército y la Guardia Nacional.
Las cámaras de seguridad fueron revisadas, y los agentes comenzaron a rastrear cada pista.
La investigación reveló que los at*cantes estaban bien preparados, con un conocimiento preciso de los movimientos de los diputados.
Sin embargo, un error crucial se convirtió en su perdición: uno de los si*arios activó un teléfono satelital que permitió a las autoridades rastrear su ubicación.

A medida que la ca*ería continuaba, la tensión en Culiacán crecía.
La ciudad estaba en alerta máxima, y la presión social aumentaba.
La indignación de la población se hacía sentir, y las familias exigían respuestas.
Las imágenes del at*que circulaban en redes sociales, recordando a todos que este no era un incidente aislado, sino parte de una gu*rra más amplia entre el cri*en organizado y el Estado.
Las autoridades lograron ca*turar a varios sospechosos, pero el líder del at*que, “El Ratón”, seguía en fuga.
La búsqueda se intensificó, y la ca*ería se convirtió en una persecución interestatal.
La presión sobre las autoridades aumentaba, y la pregunta que resonaba en la mente de todos era: ¿cuánto tiempo tardarían en ca*turarlo?
Finalmente, tras una serie de op*rativos coordinados, “El Ratón” fue localizado y ca*turado.
La noticia de su ar*esto trajo un alivio momentáneo a la ciudad, pero la batalla contra el cri*en organizado estaba lejos de terminar.
La ca*tura de “El Ratón” no solo significaba un golpe a su organización, sino también un mensaje claro de que el Estado estaba decidido a recuperar el control.
Sin embargo, la ma*acre en Culiacán dejó cicatrices profundas.
Las familias todavía lloraban la pérdida de sus seres queridos, y la comunidad se enfrentaba a un futuro incierto.
La vi*lencia había invadido lo que alguna vez fue un lugar seguro, y la confianza en las instituciones se había erosionado.
La promesa de justicia de Harfuch resonó en los corazones de muchos, pero la pregunta que quedaba era si esta vez sería diferente.

La lucha contra el cri*en organizado en México es un camino lleno de obstáculos, pero la ca*tura de “El Ratón” representa un paso hacia la justicia.
A medida que el Estado continúa su lucha, la sociedad debe permanecer unida y vigilante.
La historia de Culiacán es un recordatorio de que el poder del cri*en organizado puede ser desafiado, pero solo si todos están dispuestos a luchar por un futuro más seguro.