La congresista Lina María Garrido enfrenta una fuerte polémica tras una investigación periodística que la vincula indirectamente con presuntos hechos de corrupción relacionados con su padre y con la compra de un inmueble atribuida a su esposo.

En un giro inesperado de los acontecimientos políticos en Colombia, la congresista Lina María Garrido se encuentra en el centro de una tormenta mediática tras las acusaciones del periodista Gonzalo Guillén.
En un reciente informe publicado por La Nueva Prensa, se revelan vínculos preocupantes entre Garrido, su padre condenado por corrupción y su esposo, quien supuestamente actúa como testaferro de su progenitor.
La controversia comenzó cuando Guillén, a través de su plataforma, expuso una investigación que señala a Jesús Hernando Garrido Boscón, exsecretario de educación de Arauca y padre de la congresista, como culpable de corrupción en la contratación pública.
“Esta mujer no se hizo conocida por su trabajo en Arauca, sino por sus intervenciones en el Congreso, donde ha tergiversado la realidad sin argumentos sólidos”, afirmó Guillén, enfatizando la gravedad de las acusaciones.
Lina María Garrido, al enterarse de la publicación, no tardó en responder.
En un video difundido en sus redes sociales, expresó su indignación: “El periodista Gonzalo Guillén ha hecho algo criminal. Publicó la dirección exacta de mi casa en Bogotá. Lo hago responsable de lo que le pueda pasar a mi familia”.
Sus palabras resonaron con fuerza, dejando claro que se siente amenazada y acorralada por las revelaciones.

Guillén, por su parte, no se quedó atrás en la confrontación.
“La denuncia ciudadana que hemos publicado es de interés público. No podemos permitir que se criminalice el periodismo que investiga la corrupción”, declaró, defendiendo su labor y la veracidad de la información presentada.
“No hay pruebas que sustenten las acusaciones de Garrido contra mí. Solo busca desviar la atención de los hechos graves que la implican”, añadió.
La investigación también reveló que el esposo de Garrido, Nelson Albey Tirado Nosa, quien era funcionario activo de la Policía Nacional, estaría involucrado en la compra de un apartamento de alto valor en Bogotá, adquirido con recursos presuntamente ilícitos.
“La propiedad fue puesta a nombre de un tercero para ocultar su verdadero origen”, indicó Guillén, subrayando la seriedad de los señalamientos.
Garrido, en su defensa, aseguró que “mi familia y yo no tenemos nada que esconder. Esto es un ataque político, una persecución”.
Sin embargo, su discurso parece más una estrategia de victimización que una respuesta contundente a las acusaciones.
“No me victimizo, pero hago responsable a Gonzalo Guillén y a Gustavo Petro de lo que pueda sucederme”, insistió, tratando de cambiar la narrativa en su favor.
El periodista, por su parte, ha mantenido una postura firme.
“No vamos a retractarnos de nuestras investigaciones. La verdad debe prevalecer, y no permitiremos que se utilice el miedo para silenciar el periodismo”, afirmó Guillén, reafirmando su compromiso con la verdad y la justicia.

La situación ha generado un intenso debate en las redes sociales y en la opinión pública.
Muchos colombianos se preguntan si Garrido realmente tiene algo que ocultar y si su reacción es una táctica para desviar la atención de los hechos que la comprometen.
La falta de respuestas claras y contundentes por parte de la congresista ha alimentado aún más las especulaciones y el escepticismo.
Mientras tanto, la Nueva Prensa ha anunciado que presentará una denuncia formal contra Garrido ante la Corte Suprema de Justicia.
“No podemos permitir que se criminalice el ejercicio del periodismo. La libertad de prensa es un derecho fundamental que debemos proteger”, concluyó Guillén, dejando claro que la lucha por la verdad apenas comienza.
En este contexto, la figura de Lina María Garrido se ha vuelto objeto de análisis y crítica.
Su intento de posicionarse como víctima en lugar de ofrecer explicaciones detalladas sobre las acusaciones en su contra ha generado desconfianza entre los ciudadanos.
“No se trata solo de mí, se trata de la verdad que todos los colombianos merecen conocer”, enfatizó Guillén, mientras la presión sobre Garrido continúa creciendo.
La controversia no solo pone en tela de juicio la integridad de la congresista, sino que también resalta la fragilidad del sistema político colombiano frente a la corrupción y la falta de transparencia.
A medida que la historia se desarrolla, los colombianos observan con atención, esperando respuestas y, sobre todo, justicia.
