La música en Colombia siempre ha sido un tejido de hilos invisibles que conectan géneros, regiones y, trágicamente, destinos compartidos.
Hoy, 16 de enero de 2026, mientras el país atraviesa una de sus semanas más sombrías tras la partida de Yeison Jiménez, un gesto de inmensa carga emocional ha logrado unir el sentimiento del vallenato con el dolor de la música popular.

Martín Elías Jr. , hijo del recordado “Terremoto” y nieto del “Cacique de la Junta”, Diomedes Díaz, ha conmovido a la nación entera con un homenaje improvisado que no solo resalta su herencia artística, sino que tiende un puente de esperanza hacia la eternidad.
El joven Martín Jr. , quien lleva sobre sus hombros el peso de una de las dinastías más importantes del folclor colombiano, utilizó el arte de la improvisación para despedir a Jiménez.
En un video que ya es tendencia mundial, se le observa con la voz quebrada por un sentimiento que él conoce mejor que nadie: el de perder a un referente cuando el mundo parecía estar a sus pies.
Sus versos, cargados de una madurez prematura, son el reflejo de un país que se niega a olvidar a sus ídolos.
Un encuentro de legados en el cielo
“Hermano, ya te nos fuiste.
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me dan ganas de llorar.
Por eso, antes de yo irme, te tengo que homenajear”, comenzó versando el joven artista.
En sus palabras no solo había una despedida para el intérprete de “Aventurero”, sino una conexión mística con su propio pasado.
El momento más impactante del homenaje ocurrió cuando Martín Elías Jr.
le hizo una petición especial al alma de Yeison: “Y me toca soportar cuando estés entrando al cielo.
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salúdame a mi papá”.
Este cruce de caminos espirituales ha dejado al público en un estado de profunda sensibilidad.
La imagen de Yeison Jiménez, el número uno de la música popular contemporánea, siendo recibido en “el evento privado de Dios” por Martín Elías y Diomedes Díaz, se ha convertido en el consuelo de millones.

Martín Jr. lo dejó claro en su canto: “Saliste de Manzanares y te volviste un inmortal”.
Es el reconocimiento de un heredero de la grandeza a un hombre que construyó su imperio desde la humildad más absoluta.
La inmortalidad del “Muchacho de Manzanares”
El homenaje de Martín Elías Jr.
toca una fibra sensible al recordar los orígenes de Yeison.
Mencionar a Manzanares, Caldas, no es un detalle menor; es la validación de que el éxito de Jiménez fue el éxito de todos los colombianos que sueñan con salir adelante.
“Escucha el verso sincero, aplauso a Yeison Jiménez, un angelito en el cielo”, continuó improvisando Martín, demostrando que el talento para la trova y el repentismo fluye por sus venas con la misma fuerza que en las de su progenitor.
Para la industria musical, este gesto es histórico.
El vallenato y la música popular han sido los dos pilares del sentimiento colombiano, y ver a la nueva generación del vallenato rendirse a los pies del legado de Jiménez confirma que el impacto de Yeison trascendió las etiquetas comerciales.
No era solo un cantante de rancheras; era un símbolo cultural cuya muerte, ocurrida apenas hace seis días, ha generado un vacío multisistémico en el arte latinoamericano.
El dolor de una generación que se queda sin sus guías

La reacción de Martín Elías Jr. también pone de manifiesto una realidad dolorosa: la soledad de los herederos.
Al ver a un hombre de 34 años partir en un accidente aéreo, Martín Jr.
revive el trauma que su propia familia sufrió en 2017.
Por eso, su abrazo enviado “allá al cielo” no es un saludo vacío, sino el abrazo de alguien que entiende que la fama es efímera, pero el respeto es eterno.
“Nunca te olvidaremos”, sentenció con una firmeza que resonó en cada rincón de las redes sociales.
Hoy, 16 de enero de 2026, la música popular amanece con un nuevo himno, uno que no se grabó en un estudio de lujo, sino que nació del repentismo y del corazón de un joven que sabe lo que significa la ausencia.
Las palabras de Martín Jr.
han servido como un bálsamo para la familia de Yeison, especialmente para sus hijas y su esposa, quienes ven en este tributo la prueba de que el legado de su padre está protegido por sus colegas.
Un cierre lleno de luz
Mientras las investigaciones técnicas continúan y el país se prepara para los homenajes póstumos oficiales, la voz de Martín Elías Jr. queda grabada como el primer gran tributo de la hermandad musical.
“Tengo ganas de cantar, aplausos para mi papá y para el gran Yeison Jiménez”, concluyó, elevando ambas figuras a un altar de leyenda.
La partida de Yeison Jiménez nos ha recordado que la vida es un suspiro, pero gestos como el de Martín Jr.
aseguran que la melodía del “Muchacho de Manzanares” nunca dejará de sonar.
Colombia hoy no solo llora a un cantante; hoy Colombia abraza a sus jóvenes talentos, pidiendo que la luz que Yeison dejó en el escenario siga iluminando el camino de quienes, como Martín Jr.
, tienen la valiente tarea de mantener viva nuestra cultura.