¡Desgarrador! La Verdad Detrás de las Cárceles Mexicanas: Cómo los Presos Dirigen Extorsiones Desde Dentro con Ayuda de Policías
John Alexander Safra Espinosa, un peligroso delincuente condenado a cadena perpetua desde 2012, se convierte en la voz que revela la podredumbre del sistema penitenciario.
A través de su teléfono, habla de cómo el pabellón 4 tiene acceso a internet de alta potencia, lo que les permite comunicarse y coordinar actividades delictivas desde dentro del penal.
Este acceso no es casual; es el resultado de una red bien establecida que involucra a policías corruptos y funcionarios que han sido coimeados para facilitar la vida de los reclusos.

Safra comparte detalles sobre cómo los internos han logrado mantener una conexión constante con el mundo exterior, utilizando tecnología avanzada para evadir la vigilancia y comunicarse con sus cómplices.
“La única manera de sobrevivir aquí es tener un internet fuerte y fluido”, dice, mientras describe cómo los teléfonos son repartidos entre los presos para que todos puedan estar conectados.
Esto no solo les permite continuar delinquiendo, sino que también les da una sensación de libertad que contradice su encarcelamiento.
La situación en el penal Ancón 1 ha llegado a tal punto que los reclusos no solo extorsionan a empresarios y ciudadanos desde sus celdas, sino que también planean y ejecutan operaciones criminales con la misma facilidad que lo harían en la calle.
Javier Vargas, un empresario gastronómico, es uno de los muchos que ha sido víctima de estas extorsiones.
Recibió amenazas que exigían un pago mensual a cambio de su seguridad.
“10,000 soles cuesta la tranquilidad de tu familia y la del negocio”, le dijeron.
Este tipo de extorsión ha crecido exponencialmente, afectando a miles de emprendedores en la región.
La gravedad de la situación se hace evidente cuando se revelan los nombres de las víctimas de extorsión.
En la agenda de Safra se encontraron los contactos de más de 100 empresas y negocios, incluidos restaurantes, clínicas y orquestas.
La revelación de que estos peligrosos criminales operan con total impunidad dentro del penal plantea serias preguntas sobre la efectividad del sistema penitenciario y la complicidad de las autoridades.

Los audios hallados en el celular de Juan Guaringa Bejarano, un ingeniero proveedor de internet, también revelan cómo los reclusos han logrado mantener el acceso a este servicio.
Guaringa, quien trabajaba en el Instituto Nacional Penitenciario, estaba en contacto constante con los presos, asegurando que tuvieran lo que necesitaran para seguir operando.
Las autoridades sabían de la existencia de esta red, pero no tomaron medidas efectivas para detenerla.
Los audios son escalofriantes.
Se habla de cómo se rompen bloqueos y se establece una red de comunicación que permite a los presos coordinar sus actividades delictivas.
“Necesito la clave de fábrica del router”, dice uno de ellos, mientras planean cómo mantener su conexión a internet.
La situación se ha convertido en una burla a la justicia y a la seguridad pública.
El hecho de que los reclusos tengan acceso a internet y puedan coordinar extorsiones desde dentro del penal es una clara señal de que el sistema penitenciario está fallando.
Mientras los criminales disfrutan de su libertad virtual, los ciudadanos viven con miedo, sabiendo que la violencia y la extorsión pueden llegar a sus puertas en cualquier momento.
La detención de John Alexander Safra y otros involucrados es solo la punta del iceberg.
La corrupción dentro del sistema penitenciario es un problema sistémico que requiere atención urgente.
Las autoridades deben tomar medidas drásticas para desmantelar estas redes criminales y restaurar la confianza de la ciudadanía en el sistema de justicia.

Mientras tanto, los empresarios como Javier Vargas continúan enfrentando amenazas diarias, luchando por mantener sus negocios a flote en un entorno cada vez más hostil.
“Dejo todo en manos de Dios porque sé que el Estado no me va a garantizar la seguridad”, dice.
La desesperación y el miedo se han convertido en parte de la vida cotidiana en un país donde el crimen organizado parece tener el control.
La situación en los penales de México es un reflejo de la lucha más amplia contra la corrupción y la impunidad.
Los audios y las revelaciones sobre la extorsión dentro de las cárceles son solo una parte de una historia mucho más grande.
La lucha por la justicia y la seguridad en México continúa, y mientras los criminales operen con impunidad, la paz y la seguridad seguirán siendo un sueño lejano.