🕯️🖤 A los 81 años rompió el silencio que la protegió durante décadas: la confesión final de Regina Torné sobre su hija, el crimen que la destruyó todo y la verdad que nadie quiso escuchar

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Regina Torné ya era una figura consolidada del cine y la televisión mexicana cuando, en enero de 2006, su nombre quedó irremediablemente ligado a uno de los crímenes más perturbadores de la época.

No por una actuación, sino por la sangre.

Su única hija, Regina del Pilar Campos Inchaustegui, fue arrestada por secuestro y homicidio calificado.

La víctima: Maribel Monroy Flores, una joven madre de 26 años.

La noticia cayó como una explosión.

No solo por la brutalidad del crimen, sino por la frialdad con la que fue ejecutado.

Las investigaciones revelaron que Regina del Pilar mantenía una relación clandestina con Edgar Rogelio Eslava Sánchez, esposo de la víctima.

Lo que comenzó como un vínculo oculto se transformó en obsesión.

Llamadas amenazantes, acoso constante y un ultimátum que Maribel se negó a aceptar.

La mañana del 24 de enero de 2006, la amenaza se convirtió en horror.

Maribel fue secuestrada a plena luz del día.

Golpeada, atada, trasladada en una camioneta roja.

Murió estrangulada con una cadena.

Su cuerpo fue abandonado en una zona boscosa y quemado con gasolina.

El intento de borrar el crimen fracasó.

Las llamas alertaron a los vecinos.

La policía llegó rápido.

Demasiado rápido.

La trágica historia de Regina Torné, estrella de 'Como agua para  chocolate': su hija está en prisión por crimen

Dentro de la camioneta estaban Regina del Pilar y un menor de edad.

Ambos con quemaduras.

El relato de un supuesto secuestro se desmoronó en horas.

Grabaciones, registros telefónicos y una confesión directa terminaron de sellar el caso.

En 2007, un juez dictó sentencia: 35 años de prisión para Regina del Pilar.

Para Regina Torné, el golpe fue absoluto.

La industria que durante décadas la había celebrado guardó silencio.

No hubo vetos oficiales.

No fueron necesarios.

Las llamadas cesaron.

Los proyectos se evaporaron.

El miedo al rechazo del público fue suficiente para borrar su nombre de los planes de producción.

La actriz que había interpretado a mujeres de autoridad quedó reducida a una madre marcada por el crimen de su hija.

Sin embargo, Torné no huyó de inmediato.

Durante años visitó a su hija en el penal de Santa Martha Acatitla.

Dos veces al mes.

Sin prensa.

Sin declaraciones.

Llegaba sola, con libros o comida sencilla.

Custodios recuerdan su disciplina y su mirada cansada.

En las mesas grises del área de visitas, madre e hija se enfrentaban al silencio.

A veces hablaban.

A veces no.

Hubo llanto.

Hubo reproches.

Hubo agotamiento.

Con el tiempo, algo se quebró.

Hacia 2013 las visitas se volvieron esporádicas.

En 2014 cesaron por completo.

No hubo anuncio.

Solo ausencia.

Ese mismo año, Regina Torné se retiró definitivamente de la televisión.

Rechazó entrevistas.

Abandonó la Ciudad de México.

Se mudó a Puebla.

Allí comenzó otra vida.

Fundó una pequeña academia de artes escénicas.

Sin reflectores.

Sin homenajes.

QUÉ FUE DE...? Regina Torné

Enseñando respiración, texto y silencio a jóvenes que, en su mayoría, desconocían la magnitud de su pasado.

Cuando le preguntaban por qué había dejado la actuación, respondía con una frase seca: “Tenía otro trabajo que hacer”.

Durante años evitó hablar del tema.

Hasta que, a los 81 años, algo cambió.

En una entrevista discreta, lejos de cámaras nacionales, Regina Torné dijo lo que muchos sospechaban, pero nadie había escuchado de su propia voz.

“Yo no quise ver las señales”, admitió.

Habló de una hija brillante, intensa, incapaz de aceptar la pérdida.

“Hay una línea muy fina entre la brillantez y el fuego.

A veces fingimos no oler el humo”.

No defendió el crimen.

No pidió indulgencia.

Tampoco buscó redención pública.

Lo que expresó fue agotamiento.

La aceptación de que el amor materno no siempre basta para salvar a quien decide cruzar el límite.

Hoy, Regina Torné vive en calma aparente.

Da clases.

Lee.

Camina.

Su academia sigue funcionando.

Su hija continúa en prisión, sin recibir visitas familiares.

Legalmente puede solicitar libertad anticipada, pero no ha cumplido con la reparación del daño.

El tiempo sigue pasando.

La mujer que interpretó a Mamá Elena, la madre cuyo control sobrevivía a la muerte, terminó enfrentando una verdad igual de dura.

No todo se puede controlar.

No todo se puede salvar.

A los 81 años, Regina Torné no busca absolución.

Busca silencio.

Y quizá, algo parecido a la paz.

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