Gustavo Petro entrega la presidencia pro tempore de la CELAC a Uruguay y llama a fortalecer la unidad regional frente a las crisis globales

 

Uruguay asume este sábado la presidencia de la Celac » Portal Medios  Públicos

 

En una jornada cargada de simbolismo político y reflexiones de alcance global, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, entregó la presidencia pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) a su homólogo uruguayo, Yamandú Orsi, durante la décima cumbre del organismo celebrada el 21 de marzo en Bogotá.

El relevo de liderazgo estuvo acompañado por un discurso extenso y profundamente ideológico del mandatario colombiano, quien trazó una visión ambiciosa sobre el papel de América Latina en un mundo marcado por crisis múltiples.

Orsi, al asumir el cargo, agradeció el trabajo de Colombia y destacó la disposición de Petro para “escuchar y construir acuerdos”, subrayando la importancia del diálogo regional en tiempos de incertidumbre global.

Sin embargo, fue el discurso previo de Petro el que captó la atención de los asistentes y marcó el tono del encuentro.

“El mundo atraviesa una crisis profunda que no se limita a lo económico o lo político, sino que pone en riesgo la existencia misma de la humanidad”, afirmó Petro ante los jefes de Estado y delegaciones presentes.

En su intervención, el presidente colombiano abordó temas que van desde la historia colonial hasta los desafíos contemporáneos como el cambio climático, los conflictos armados y la fragilidad del sistema multilateral.

 

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Petro insistió en que América Latina debe reconocerse como una civilización diversa, resultado de la mezcla de pueblos indígenas, africanos y europeos.

“No somos una civilización homogénea; ahí radica nuestra riqueza”, sostuvo, destacando que esa diversidad otorga a la región una capacidad única para comprender los problemas globales desde múltiples perspectivas.

El mandatario también cuestionó las teorías que plantean un “choque de civilizaciones”, asociadas a académicos como Samuel Huntington, y rechazó cualquier idea de superioridad cultural o racial.

“No existen razas.

Esa concepción ha sido uno de los errores más dantescos de la humanidad”, enfatizó, en una crítica implícita a discursos contemporáneos que resurgen en escenarios internacionales.

Uno de los puntos más contundentes de su intervención fue la crítica al funcionamiento actual de Naciones Unidas.

Petro advirtió sobre una posible parálisis del organismo frente a conflictos como la guerra en Ucrania, la crisis en Gaza y otros focos de violencia global.

“Se construyó para evitar guerras, y hoy lo que tenemos es guerras”, afirmó con tono severo.

 

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En ese contexto, alertó sobre el riesgo de un colapso del sistema multilateral y defendió la necesidad de construir una “democracia global” basada en la cooperación entre regiones como América Latina y África.

De hecho, propuso fortalecer los vínculos con la Unión Africana como un eje estratégico para equilibrar el poder político mundial.

El cambio climático ocupó un lugar central en su discurso.

Petro advirtió que países como Colombia podrían enfrentar escenarios extremos en pocas décadas.

“Una Colombia desértica en 2070 no está lejos de la vida de nuestros hijos”, señaló, subrayando la urgencia de transformar el modelo energético global.

En ese sentido, planteó que América del Sur podría convertirse en un proveedor clave de energías limpias para el mundo, incluyendo a Estados Unidos.

“Solo falta trazar cables, solo falta una inversión que se tiene”, dijo, sugiriendo que la solución a gran parte de la crisis climática está al alcance si existe voluntad política.

El presidente también hizo un llamado contundente a la paz mundial, refiriéndose directamente a conflictos actuales en Medio Oriente.

“La humanidad necesita un cese al fuego inmediato”, afirmó, criticando la lógica de la guerra y el uso de la fuerza como mecanismos de resolución de conflictos.

“Lo único que puede equiparar el poder del misil es la palabra”, añadió.

 

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En un momento especialmente directo, Petro cuestionó las alianzas con actores involucrados en conflictos armados y denunció las consecuencias humanitarias de la violencia.

“¿Qué hacemos diciéndole al genocida que llevamos ejércitos para ayudarle?”, expresó, en una de las frases más contundentes de su intervención.

Asimismo, defendió la idea de un mundo libre de armas nucleares y propuso un nuevo multilateralismo basado en el diálogo entre civilizaciones.

“La tesis de esta época no es la defensa de una civilización sobre otra, sino el encuentro entre todas”, afirmó.

El traspaso de la presidencia a Uruguay marca el inicio de una nueva etapa para la CELAC, en la que se espera avanzar en iniciativas de integración regional y პროyección internacional.

Bajo el liderazgo de Orsi, el organismo buscará consolidar su papel como plataforma de diálogo político y cooperación en América Latina y el Caribe.

La cumbre concluyó con un mensaje claro: frente a un mundo fragmentado y en crisis, la región apuesta por la unidad, el diálogo y la construcción de soluciones comunes.

Como lo resumió Petro en sus palabras finales, “no son reuniones del final, sino del comienzo de una nueva humanidad”.

 

Cubadebate