🕊️💔 La Torcacita: la voz que inventó el falsete ranchero, deslumbró a México y fue empujada al olvido mientras otras leyendas ocupaban su lugar en la historia

Realizarán homenaje a Matilde Sánchez, La Torcacita en la Fonoteca Nacional  | Secretaría de Cultura | Gobierno | gob.mx

Matilde Sánchez Elías nació el 13 de marzo de 1927 en Tequila, Jalisco, tierra de mariachis, volcanes y canciones que se cantan con el alma.

Desde niña mostró un talento fuera de lo común.

A los siete años, fascinada por un concurso infantil de radio cuyo premio era un enorme bote de dulces, faltó a la escuela y se presentó sin permiso a cantar.

Ganó.

Y volvió a ganar.

Aquella travesura infantil fue el primer aviso de que su destino estaría ligado al micrófono.

Junto a su hermana Faustina formó un dúo que pronto llamó la atención de la radio local.

Cantaban tan bien que el director de la estación les dijo algo que cambiaría su vida: ese talento no debía quedarse en provincia.

Con una carta de recomendación, viajaron a la Ciudad de México y audicionaron en la legendaria XEW.

Emilio Azcárraga Vidaurreta, el hombre más poderoso de la radio mexicana, las escuchó y decidió bautizarlas con un nombre nuevo: Las Palomitas, más tarde conocidas como Las Torcacitas.

El éxito parecía asegurado, pero el destino volvió a golpear temprano.

Faustina decidió casarse siendo adolescente y abandonó la música.

Matilde quedó sola, con el sueño roto y el corazón en pausa.

Regresó a Tampico convencida de que su historia había terminado.

Se equivocaba.

¿Quién fue Matilde Sánchez, mejor conocida como La Torcacita?

La vida le tendió una oportunidad tan inesperada como cruel.

La compañía artística de Paco Miller necesitaba reemplazar de urgencia a Lucha Reyes, la voz más poderosa del ranchero de la época.

Nadie quería ocupar ese lugar.

Nadie excepto Matilde, que aceptó con miedo, respeto y una carga insoportable sobre los hombros.

Aquella noche, antes de cantar, se dirigió al público y dijo que no venía a sustituir a Lucha Reyes, porque era insustituible.

Solo pedía una oportunidad para decidir si debía seguir cantando.

Cuando terminó, el teatro se vino abajo.

El público se puso de pie.

Había nacido una estrella.

Pero Matilde no cantaba como las demás.

Para alcanzar notas imposibles, desarrolló un recurso que nadie había usado antes en la ranchera: el falsete.

Lo que comenzó como una solución técnica se convirtió en revolución artística.

Su voz subía donde otras no podían, rompiendo límites, abriendo un nuevo lenguaje sonoro.

Sin saberlo, Matilde había creado el falsete ranchero, una técnica que después influiría a generaciones enteras.

La llamaron La Pequeña Paloma, luego La Torcacita.

Su fama creció rápidamente.

Grabó discos, protagonizó películas durante la Época de Oro del cine mexicano y compartió pantalla con Pedro Infante y Pedro Armendáriz.

En la radio fue figura central de programas emblemáticos como Esta es mi tierra, producida por Tata Nacho.

Cada 8 de diciembre regresaba a Tequila para cantar al amanecer, vestida de blanco, acompañada por el Mariachi Vargas de Tecalitlán.

Era un ritual casi sagrado.

Canciones como Aires del Mayab, El Herradero, Dos Arbolitos, Imploración y Arriba Tequila demostraron su rango vocal extraordinario.

Según especialistas y archivos sonoros, alcanzó algunas de las notas más altas jamás registradas por una cantante ranchera.

Para muchos, era la heredera natural de Lucha Reyes.

La Fonoteca homenajeará a la Torcacita - Grupo Milenio

Para otros, algo aún más peligroso: una mujer que estaba cambiando las reglas.

Pero la industria no siempre premia a los pioneros.

A partir de los años setenta, Matilde comenzó a desaparecer de los reflectores.

Recibió poco apoyo discográfico, escasa promoción y casi ningún homenaje en vida.

Mientras otras voces eran elevadas al panteón cultural, ella quedó relegada a compilaciones mínimas y recuerdos locales.

Su innovación fue absorbida… sin reconocimiento.

En lo personal, Matilde fue madre, esposa y mujer profundamente creativa.

Amaba la jardinería, la lectura, la cocina y el diseño de sus propios vestuarios.

Era una artista incluso lejos del escenario.

Sus hijos, Norma y Sergio, recuerdan una madre disciplinada, amorosa y firme, que jamás se definió por el abandono de la industria.

El 1 de noviembre de 1988, Matilde Sánchez murió a los 61 años a causa de insuficiencia renal.

No hubo homenajes nacionales ni luto mediático.

Su voz se apagó en silencio.

Realizarán homenaje a Matilde Sánchez, La Torcacita en la Fonoteca Nacional  - DE REPORTEROS

Décadas después, en 2016, la Biblioteca Nacional de Sonido le rindió un tributo tardío.

Demasiado tarde para ella, pero necesario para la memoria.

Hoy, La Torcacita sigue siendo una ausencia incómoda en la historia oficial de la música mexicana.

Fue pionera, fue técnica, fue alma.

Cantó más alto que nadie… y aun así, fue empujada al margen.

Su historia plantea una pregunta inevitable: ¿cuántas leyendas se pierden no por falta de talento, sino por falta de justicia?

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