Durante más de 40 años, Rodrigo Maldonado trabajó en silencio en la hacienda “Los Tres Potrillos”, la propiedad privada de Vicente Fernández en Guadalajara.

En 2023, después de la muerte del legendario cantante mexicano, Maldonado decidió romper el silencio y revelar detalles sobre la vida privada y el comportamiento de uno de los artistas más queridos de México.
Estas revelaciones cambian la percepción pública de Vicente Fernández y muestran un lado poco conocido del “Charro de Huentitán”.
Vicente Fernández Gómez nació en 1940 en un pequeño pueblo llamado Huentitán el Alto, Jalisco.
Su infancia fue modesta; su familia vivía con lo mínimo.
Desde niño, Vicente mostró un talento vocal excepcional, cantando en fiestas y restaurantes para ayudar a su familia.
A los 14 años dejó la escuela para trabajar y cantar en cantinas, ganándose el cariño de quienes lo escuchaban.
En 1960 se casó con María del Refugio “Cuquita” Abarca, quien lo acompañó durante 58 años.
A pesar de los comienzos difíciles y los rechazos iniciales de las disqueras, Vicente nunca perdió la fe en su sueño.
Su perseverancia lo llevó a grabar éxitos como “Volver, Volver” y “El Rey”, canciones que definirían la música ranchera mexicana.
En 1982, Vicente compró la hacienda “Los Tres Potrillos”, una extensión de 500 hectáreas que se convirtió en su santuario y símbolo de poder.
La propiedad contaba con una mansión de más de 2,000 metros cuadrados, caballerizas para cien caballos pura sangre, una plaza de toros privada, capilla, lago artificial, helipuerto y un zoológico.
Rodeada por muros altos y seguridad permanente, la hacienda era un mundo aparte donde el cantante ejercía poder absoluto.

Rodrigo Maldonado relata que en la hacienda ocurrían cosas que nadie se atrevía a cuestionar.
Por ejemplo, en 2017 un video viral mostró a Vicente Fernández tocando inapropiadamente a una admiradora durante una sesión de fotos.
El equipo del cantante intentó justificar el hecho, pero Maldonado asegura que ese comportamiento era habitual y protegido por el silencio de empleados y fans.
El acceso a la hacienda estaba estrictamente controlado.
Solo mujeres jóvenes y atractivas podían entrar para conocer a Vicente, mientras que hombres y personas mayores eran rechazados con excusas.
Las admiradoras que lograban entrar debían pasar por un protocolo supervisado, pero en ocasiones Vicente actuaba sin supervisión, haciendo sentir incómodas a algunas visitantes.
Lucía Fernández, una admiradora que viajó desde Michoacán para conocerlo, contó que Vicente le tocó inapropiadamente durante su visita.
A pesar de su incomodidad, no denunció por miedo a no ser creída y por la poderosa influencia del cantante.
Entre 1985 y 2015, al menos siete mujeres presentaron denuncias formales por tocamientos inapropiados cometidos por Vicente Fernández en “Los Tres Potrillos”.
Sin embargo, ninguna denuncia prosperó.

Según documentos legales, algunas denunciantes recibieron acuerdos económicos con cláusulas de confidencialidad para evitar procesos legales prolongados y mediáticos.
Una de las pocas que se atrevió a denunciar públicamente fue Patricia Ochoa, quien describió un encuentro en la oficina privada de Vicente.
Sin embargo, semanas después retiró la denuncia y declaró que todo había sido un malentendido, desapareciendo luego de la vida pública.
En agosto de 2021, Vicente Fernández sufrió una caída que le provocó lesiones graves.
Los médicos recomendaron un trasplante de hígado para salvar su vida, pero Vicente lo rechazó rotundamente.
Según confesiones privadas a un sacerdote y a Rodrigo Maldonado, el cantante no quiso recibir un órgano que pudiera provenir de un donante homosexual o drogadicto, prefiriendo morir siendo quien era.
La familia negó esta versión, atribuyendo la negativa a razones médicas y espirituales, pero la confesión existe y fue corroborada por fuentes cercanas.
Vicente Fernández murió el 12 de diciembre de 2021, dejando un legado musical imborrable.
Su funeral fue un evento nacional, con cientos de miles de personas despidiéndolo, además de la presencia de artistas y políticos.
Sin embargo, las revelaciones sobre su conducta y las denuncias de acoso sexual han generado un debate sobre cómo separar el arte del artista.
Rodrigo Maldonado concluye su testimonio con una reflexión profunda: guardar silencio durante décadas lo convirtió en cómplice.
La historia completa de Vicente Fernández incluye tanto su genio musical como su abuso de poder y conducta inapropiada.
La historia de Vicente Fernández es un espejo de cómo el poder y la fama pueden corromper y proteger comportamientos dañinos.
Si bien su música seguirá siendo parte de la cultura mexicana, es necesario reconocer y escuchar las voces de quienes sufrieron en silencio.
Este relato invita a cuestionar la idolatría ciega y a exigir justicia y respeto para todas las personas, sin importar la fama o el estatus social.
El legado de Vicente Fernández es complejo, lleno de luces y sombras, y merece ser contado en su totalidad para aprender y avanzar como sociedad.