Se cuestionó a Luis Carlos Vélez por atacar a Gustavo Petro usando la firma de un libro tras su reunión con Donald Trump, un hecho considerado irrelevante y sacado de contexto.

Las horas pasan y se revelan más detalles sobre lo que realmente ocurrió en la reunión entre Gustavo Petro y Donald Trump en la Casa Blanca.
Todos fuimos testigos de cómo Petro, tras el encuentro, presumió de un libro que le fue autografiado por el presidente Trump, compartiendo en un trino cómo este le decía: “You are great.
Eres fantástico”.
Sin embargo, esta gran noticia que Luis Carlos Vélez intenta utilizar para desprestigiar la reunión de Petro y Trump es, en realidad, un detalle que carece de importancia.
El libro no fue un regalo personal, sino que fue llevado a la reunión por el propio embajador de Colombia.
“Si nos ponemos serios, esto no tiene la más mínima importancia”, comentó un analista.
A pesar de ello, Vélez presenta la situación con una seriedad que sugiere que estamos al borde de una tercera guerra mundial.
Un libro que, según él, se llevó para que Trump lo firmara, se convierte en el centro de su crítica.

Las confirmaciones sobre este hecho provienen de múltiples fuentes.
Sin embargo, la sorpresa de Vélez parece radicar en que esperaba que Petro fracasara en esta reunión, y al no ser así, se aferra a la firma de un libro como si fuera un trofeo de guerra.
“Este señor dice ser periodista, pero parece ser un opositor del gobierno de Petro”, se escucha en un análisis de la situación.
En una entrevista anterior, Vélez mostró su falta de objetividad al tratar a los entrevistados de manera desigual.
Por ejemplo, en su diálogo con el expresidente Iván Duque, le hizo preguntas triviales, mientras que a Petro le interrumpía constantemente.
“Doctor Petro, no le puedo hacer preguntas o las hago cuando usted quiere”, le decía, dejando claro que su enfoque no era el mismo.
Cuando Petro intentó responder, Vélez lo interrumpió: “¿Usted cree que por hacerle preguntas como estas no tiene ética?”.
La falta de respeto era evidente, y muchos se preguntan si este es el tipo de periodismo que queremos.

La crítica no se detiene ahí.
Vélez se atreve a cuestionar: “¿De dónde saca una persona como usted cerca de un millón de dólares para pagar una casa como esta?”, a lo que Petro responde con tranquilidad, “La Constitución dice que cuatro años”.
Sin embargo, la actitud de Vélez refleja una clara falta de imparcialidad.
“Incluso si usted es uribista, no puede hacerse de la vista gorda ante esta obvia falta de objetividad”, se escucha en los comentarios de la audiencia.
Mientras tanto, la organización Ardila Lule, propietaria de la emisora FM donde trabaja Vélez, ha sido objeto de críticas por sus vínculos políticos.
“La pregunta ya no es si estos periodistas son objetivos o no, porque eso ya lo sabemos”, enfatizan los analistas.
En este contexto, se cuestiona si las emisoras contratan a sus periodistas por sus posturas políticas o si les exigen adoptar esas posturas una vez dentro.
“Cuando un personaje de la derecha habla, lo que vemos son palabras de apoyo de nuestro periodismo.
No hay crítica, no hay análisis, no hay contraargumento, solo un apoyo ensombrecido”, se argumenta.
En contraste, cuando se trata de figuras del otro espectro político, la crítica se vuelve despiadada y llena de ira.
“Esto no es periodismo, es activismo político disfrazado”, se concluye.

En cuanto a la visita de Petro a Washington, se señala que fue recibido con honores, a pesar de las insinuaciones de que entró por la puerta de atrás.
“No lo metieron por ninguna puerta trasera, ni fue tratado como un perro”, se defiende un comentarista.
“Fue recibido hasta en alfombra roja.
Sufran”, se expresa con ironía.
Finalmente, se destaca que las diferencias en el tratamiento que recibió Petro en comparación con otros líderes, como María Corina Machado, son evidentes.
“Esa imagen tradicional dentro de la Casa Blanca, cuando se arruman los periodistas frente a los dos mandatarios, se da cuando es una visita oficial”, se explica.
Sin embargo, en el caso de Petro, fue tratado con respeto y dignidad, a pesar de los intentos de algunos por distorsionar la realidad.
La narrativa de Vélez, llena de ataques y descalificaciones, no logra oscurecer la verdad de lo ocurrido en la reunión entre Petro y Trump.
Al final del día, lo que queda es la evidencia de un encuentro que, lejos de ser un fracaso, se presenta como un paso significativo en la política internacional de Colombia.