La Historia Completa de Anthony de Ávila: Del Ídolo del América a la Prisión en Italia

La historia de Anthony William de Ávila Charris es una de las más intensas y contradictorias del fútbol colombiano.

Quién es el máximo goleador del América de Cali? | Futbol Colombiano | Liga  Betplay | Futbolred
Nacido el 21 de diciembre de 1962 en Santa Marta, su vida parece un guion escrito entre la gloria absoluta y una caída marcada por decisiones, lealtades y sombras que nunca logró dejar atrás.

De niño, corría descalzo sobre la arena de las playas samarias, persiguiendo un balón con una naturalidad que llamaba la atención de quienes lo observaban.

Era pequeño, frágil en apariencia, pero su talento desmentía cualquier prejuicio.

Nadie imaginaba que aquel niño de baja estatura se convertiría en uno de los máximos ídolos del América de Cali y, décadas después, en un prisionero del sistema judicial italiano.

 

Su llegada al fútbol profesional fue tan inesperada como fulminante.

Descubierto por un cazatalentos del América de Cali, fue llevado a entrenar bajo la mirada exigente de Gabriel Ochoa Uribe, el técnico que moldeó la época dorada del club.

Ochoa vio en él un diamante en bruto: un goleador instintivo escondido en un cuerpo de apenas 1,57 metros y 52 kilos.

El debut llegó en 1982, en el estadio Pascual Guerrero, y bastaron pocos minutos para que Anthony de Ávila marcara su primer gol profesional.

Ese día nació “El Pitufo”, un apodo que lo acompañaría para siempre.

 

Con el paso de los años, de Ávila se convirtió en el alma del América.

Su tamaño nunca fue un obstáculo, sino una ventaja.

40 Antony De Avila Stock Photos, High-Res Pictures, and Images - Getty  Images
Rápido, impredecible y con una lectura del juego casi sobrenatural, anotaba de todas las formas posibles.

Convirtió 208 goles con la camiseta roja, una cifra que lo consagró como el máximo goleador en la historia del club.

Ganó ocho títulos de liga entre 1982 y 1997 y se transformó en una figura venerada por la hinchada, especialmente en los clásicos frente al Deportivo Cali, donde marcó 19 goles y escribió páginas imborrables.

 

Sin embargo, la gloria tuvo su lado amargo.

El América de Cali nunca pudo ganar la Copa Libertadores, pese a disputar cuatro finales.

En 1996, cuando el equipo cayó ante River Plate, de Ávila fue el máximo goleador del torneo, pero el trofeo volvió a escaparse.

Aun así, su legado continental quedó intacto: 29 goles en la Libertadores, el máximo registro para un colombiano durante años.

 

Detrás del éxito deportivo, el contexto era complejo.

El fútbol colombiano de los años ochenta y noventa estaba profundamente atravesado por el narcotráfico, y el América no fue la excepción.

El club estaba bajo la influencia de los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela, líderes del cartel de Cali.

De Ávila los conoció siendo muy joven y desarrolló con ellos una relación de cercanía y gratitud.

Contradicciones tras captura en Italia de exfutbolista Anthony de Avila
Para él no eran solo dirigentes, sino figuras que lo apoyaron cuando apenas comenzaba su carrera.

Esa lealtad, sin embargo, tendría consecuencias devastadoras.

 

El 20 de julio de 1997, Anthony de Ávila marcó uno de los goles más importantes de su vida con la selección colombiana ante Ecuador, en las eliminatorias al Mundial de Francia 1998.

Colombia ganó 1-0 y el país respiró aliviado.

Pero la celebración duró poco.

Al finalizar el partido, el delantero dedicó el gol a “personas privadas de la libertad” y mencionó directamente a Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela.

El escándalo fue inmediato.

Los medios lo destrozaron y su imagen pública quedó marcada para siempre.

Aunque pidió disculpas días después, el daño estaba hecho.

 

Lo que entonces parecía solo un error de palabra era, en realidad, la antesala de algo más profundo.

En 2001, las autoridades italianas comenzaron a investigar una red internacional de tráfico de drogas vinculada a la camorra napolitana.

En los documentos apareció el nombre de Anthony de Ávila.

Según la justicia italiana, habría colaborado con el clan Buonerba en operaciones de narcotráfico entre Colombia, Holanda y el sur de Italia.

El 'Pitufo' goleador que se convirtió en el rey de los narcos en Nápoles |  Marca
Ese mismo año fue detenido brevemente en Holanda, pero quedó en libertad por falta de pruebas y regresó a Colombia sin que el episodio tuviera mayor repercusión mediática.

 

La investigación, sin embargo, continuó.

En 2004, un tribunal italiano emitió una orden de captura y lo condenó en ausencia a 12 años de prisión por tráfico internacional de drogas.

Durante años, de Ávila vivió sin saber —o sin asumir— que esa condena seguía vigente.

Retirado del fútbol, llevaba una vida discreta administrando una finca, lejos de los reflectores.

 

Todo cambió el 21 de septiembre de 2021.

De vacaciones en Italia, fue detenido en Nápoles durante un control policial rutinario.

El sistema arrojó la alerta: la orden de captura de 2004 seguía activa.

En cuestión de minutos, el ídolo del América pasó a ser un preso más.

Fue trasladado a la cárcel de Poggioreale, una de las más duras y hacinadas de Europa, conocida por su relación histórica con la camorra y por las denuncias constantes de violaciones a los derechos humanos.

Arrestaron en Italia a una ex figura mundialista colombiana que estaba  vinculada al narcotráfico - Infobae

Desde entonces, de Ávila cumple su condena en condiciones que organizaciones internacionales han descrito como inhumanas.

Hacinamiento extremo, falta de agua, calor insoportable y un ambiente de violencia permanente forman parte de su día a día.

Su familia ha intentado ayudarlo, vendiendo propiedades y buscando apoyo legal, pero la legislación italiana no permite reducción de pena ni traslado a Colombia.

De Ávila no saldrá en libertad hasta 2033, cuando tenga 70 años.

 

Hoy, Anthony de Ávila es el reflejo de una vida marcada por contrastes.

Fue héroe y villano, ídolo y acusado, símbolo de una época gloriosa del fútbol colombiano y víctima de sus propias decisiones.

Su historia no es solo la de un futbolista que cayó, sino también la de un país donde el deporte y el narcotráfico se cruzaron de forma peligrosa.

En Colombia, su nombre sigue despertando admiración y tristeza.

En una celda de Nápoles, el Pitufo espera que el tiempo pase, cargando con el peso de una gloria que no fue suficiente para salvarlo de las sombras de su pasado.

 

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