😳 ¡BOMBAZO! La traición de Tania Varela: ¿Cómo una comandante de policía se convirtió en la madrina del narcotráfico? 🔍⚡
El caso de Tania Varela es una crónica que comienza en el norte de Quito, donde la excomandante general de la Policía Nacional fue detenida tras una orden de la fiscalía.
Junto a ella, otros dos oficiales cayeron en la red de acusaciones que se tejieron en torno a la investigación conocida como “León de Troya”.
Este operativo, que había sido diseñado para desmantelar una red de narcotráfico vinculada a la mafia albanesa, se convirtió en una trampa mortal para aquellos que se atrevieron a descubrir la verdad.

La paradoja es brutal: los investigadores que habían expuesto la red criminal ahora son señalados como traidores.
Varela, quien durante 36 años había construido una carrera intachable, pasó de ser un símbolo de empoderamiento femenino a ser conocida como “La Madrina”, un apodo que resuena con deshonra.
La pregunta que todos se hacen es: ¿Cómo una mujer que había alcanzado la cima del poder se convirtió en protectora de los narcotraficantes?
El caso “León de Troya” comenzó en mayo de 2021, cuando el teniente Rodney Rengel recibió la orden de investigar una organización que enviaba drogas desde el puerto de Guayaquil, el mayor exportador de banano del mundo.
La investigación reveló conexiones entre empresarios, políticos y narcotraficantes, y puso en evidencia la falta de ética y moral en el círculo más cercano al poder.
Entre los nombres que emergieron estaba Rubén David Cherres Fagioni, un empresario con un pasado criminal, y Danilo Carrera, el cuñado del presidente Guillermo Lazo, quien utilizó su influencia para colocar a personas de confianza en cargos estratégicos del Estado.

Tania Varela fue nombrada comandante general de la Policía Nacional en marzo de 2021, justo antes de que Lazo asumiera la presidencia.
Su ascenso fue visto como un triunfo, pero pronto se convirtió en una pesadilla.
En julio de 2021, Varela y Erazo presentaron un informe sobre la red de narcotráfico al presidente, exponiendo la conexión entre Carrera, Cherres y la mafia albanesa.
Sin embargo, tras esa reunión, el equipo investigador fue desarticulado y los investigadores comenzaron a recibir amenazas.
El entorno se tornó peligroso.
Rengel y Erazo fueron trasladados a zonas violentas de Ecuador como castigo por su insistencia en seguir la investigación.
La presión sobre ellos aumentó, y Varela, en lugar de proteger a sus hombres, optó por cerrar el caso.
Las grabaciones de audio que emergieron posteriormente revelaron que la decisión de enterrar la investigación vino directamente del presidente Lazo, quien temía por su reputación y la de su círculo cercano.
La historia de Varela es un reflejo del colapso moral de las instituciones ecuatorianas.
La mujer que debía desmantelar redes criminales se vio involucrada en protegerlas, nombrando a personas de confianza en posiciones clave y desarticulando equipos de investigación.
La caída de Carrera, el banquero intocable, y la captura de Dritan Jika, el líder albanés, son solo piezas de un rompecabezas más grande que muestra cómo el narcotráfico ha penetrado en el corazón del Estado.

El 31 de marzo de 2023, la ejecución de Rubén Cherres y otros tres individuos en una casa cerca de la residencia del presidente marcó un punto de inflexión.
Su muerte selló testimonios y cerró líneas de investigación, dejando a muchos cómplices en la impunidad.
La situación en Ecuador se volvió insostenible, y la violencia se convirtió en la norma.
El asesinato de Fernando Villavicencio, un periodista y legislador que había denunciado la corrupción y los vínculos con el narcotráfico, fue un golpe devastador para la lucha contra el crimen organizado.
La captura de Tania Varela el 18 de diciembre de 2025 fue solo el inicio de un nuevo capítulo en esta historia.
La fiscalía la acusó de filtrar información restringida, y su detención fue un símbolo de la lucha por la verdad en un país donde el poder y el narcotráfico se entrelazan peligrosamente.
Sin embargo, su ausencia en la primera presentación judicial obligatoria generó suspicacias sobre su paradero.
¿Huyó del país? ¿Se esconde en Ecuador? La incertidumbre sobre su destino plantea más preguntas que respuestas.
La ironía es brutal: los investigadores que expusieron la trama están presos o perseguidos, mientras que la comandante que debía proteger al país es ahora acusada de proteger a la misma organización que debía combatir.
La corrupción y la traición han dejado una huella profunda en la sociedad ecuatoriana, y el caso “León de Troya” es un recordatorio escalofriante de cómo el narcotráfico devoró las instituciones del país.

A medida que esta historia continúa desarrollándose, la pregunta que queda en el aire es cómo se puede restaurar la confianza en las instituciones y en aquellos que tienen el deber de proteger a la sociedad.
La caída de Tania Varela es un símbolo de un sistema que ha fracasado, y su legado será recordado no como el de una pionera, sino como el de una mujer que abrió las puertas al narcotráfico.
La lucha por la verdad y la justicia en Ecuador apenas comienza, y el eco de estas revelaciones resonará en los corazones de quienes anhelan un cambio real en su país.