El origen del conflicto radica en la promesa del alcalde de ofrecer un espectáculo de primer nivel con una zona popular totalmente gratuita para los vecinos de Pacora.
Dicha gestión fue promocionada con bombos y platillos, asegurando que el promotor del evento no cobraría absolutamente nada para el ingreso masivo del público.

Sin embargo, la realidad detrás del telón era muy distinta; al llegar el momento de la presentación, la Comisión de Fiesta de Pacora no había cumplido con el pago pactado para que la orquesta iniciara formalmente su espectáculo.
La Bella Luz, en un gesto de respeto hacia sus fanáticos, decidió subir al escenario para saludar y ofrecer unas palabras, aclarando que no se iban a presentar debido a la falta de seriedad de los organizadores.
A pesar de la tensión evidente, la orquesta intentó dar un tiempo prudencial para que el alcalde Pepe Lucho o la comisión de fiesta se acercaran a regularizar la situación económica.
Incluso se vio al alcalde subir al escenario en un primer momento, pero solo para recibir los saludos de rigor y disfrutar de la vitrina política que le ofrecía el micrófono, sin mostrar intención alguna de soltar el dinero adeudado.

“Nuestro amigo alcalde Pepe Lucho todavía no ha cumplido con un pago, nosotros ya no podemos continuar”, sentenció uno de los animadores antes de que la agrupación decidiera bajar sus instrumentos y abandonar el recinto ante la mirada atónita de los asistentes.
La indignación de los vecinos de Pacora no se hizo esperar, pues muchos habían esperado horas para ver a sus ídolos, solo para ser testigos de cómo la máxima autoridad de su distrito empañaba la festividad por una gestión deficiente.
En medio de este caos administrativo, hubo un momento que capturó la atención de los presentes y que ha generado todo tipo de comentarios en los portales de farándula: la interacción entre Óscar Junior y Zully.
A pesar de que el show estaba por cancelarse, Óscar Junior decidió realizar una videollamada en pleno escenario para cantarle a Zully frente al público de Pacora.
Este episodio ha sido calificado por algunos como una estrategia de marketing para alimentar la “novelita” sentimental que rodea a ambos integrantes, buscando mantener el interés de la audiencia incluso en situaciones adversas.
No obstante, las críticas también se dirigieron hacia el joven cantante, instándolo a cuidar su salud vocal y a no forzar su garganta en un ambiente tan cargado de estrés y problemas técnicos.

El propio Edwin Guerrero se pronunció sobre el desempeño de Óscar Junior, destacando que es un muchacho con un futuro brillante que le ha inyectado un aire renovado a la orquesta fundada por su padre hace décadas.
Guerrero prefirió no profundizar en la polémica del pago para no generar más roces mediáticos, pero su respaldo al talento de Óscar Junior deja claro que la orquesta protege a sus figuras estelares frente a las críticas externas.
Lo sucedido en Pacora es un recordatorio de que ni el talento más grande puede sostenerse cuando la contraparte institucional falla en lo más básico: el cumplimiento de sus compromisos financieros.
La Bella Luz demostró que, aunque el cariño por el público es innegable, la dignidad del trabajador artístico y de todo el equipo técnico debe prevalecer sobre la demagogia de las autoridades de turno.
Este informe concluye que la falta de seriedad del alcalde José Luis Ipión no solo perjudicó a la orquesta, sino que dejó una mancha en la celebración del aniversario de su distrito.
Abandonar el escenario no fue un acto de soberbia por parte de La Bella Luz, sino una medida de fuerza necesaria ante el atropello de quienes pretenden contratar servicios de lujo sin contar con el presupuesto real.
Los vecinos de Pacora quedan a la espera de una explicación coherente por parte de su municipalidad sobre el destino de los fondos gestionados para dicho aniversario.
Mientras tanto, la orquesta continúa su gira nacional, reafirmando su postura de no dejarse pisotear por promotores o autoridades que no respetan el valor de su arte.
El show debe continuar, pero siempre bajo las condiciones de respeto y cumplimiento que una institución musical de tal magnitud merece.