Asi FUE la IMPRESIONANTE VIDA de SARA GARCIA *La abuelita de Mexico*

Sara García, conocida cariñosamente como “La abuelita de México”, es una de las figuras más emblemáticas del cine mexicano y un ícono cultural que ha dejado una huella imborrable en la memoria colectiva de varias generaciones.

Sara García - Wikiquote
Su vida estuvo marcada por tragedias personales y una carrera artística llena de éxitos y dedicación constante que la convirtieron en la abuela simbólica de todo un país.

 

Sara Rita de la Luz García nació el 8 de septiembre de 1895 en Orizaba, Veracruz, aunque algunas fuentes mencionan 1892 como año alternativo.

Fue hija de padres españoles originarios de Andalucía: Isidoro García Ruiz, arquitecto, y Felipa Hidalgo Rodríguez.

La vida de Sara comenzó con una tragedia profunda: fue la décima hija del matrimonio García Hidalgo y la única que sobrevivió, ya que sus diez hermanos anteriores murieron en la infancia o al nacer.

Este hecho marcó profundamente a su familia, especialmente a su madre, quien la cuidó con gran amor y miedo constante por su salud.

 

A los cinco años, Sara contrajo tifus murino, una enfermedad grave transmitida por pulgas de ratas.

Su madre, Felipa, se contagió al cuidarla y falleció meses después, dejando a Sara huérfana de madre y con una profunda culpa por haber sido la causa indirecta de la muerte de quien más la amaba.

Su padre, Isidoro, intentó cuidar de ella, pero sufrió un derrame cerebral y falleció cuando Sara tenía apenas nueve años.

Así, Sara quedó completamente huérfana y fue acogida por las monjas del Colegio de las Bizcaínas, una institución católica prestigiosa para niñas huérfanas o en situación vulnerable.

Sacarse los dientes y maquillarse: qué hizo Sara García para ser la eterna  abuelita de México - Infobae

En este colegio, Sara encontró no solo educación y disciplina, sino también un refugio emocional en el teatro.

Participaba en obras religiosas y descubrió que la actuación le permitía olvidar temporalmente su dolor.

El teatro se convirtió en su pasión y en su escape.

 

Al salir del colegio y después de estudiar para ser maestra, Sara no pudo abandonar su amor por el teatro.

En 1917, con 22 años, entró a Azteca Films, una de las primeras productoras cinematográficas mexicanas, y debutó en la película *En defensa propia*.

Este fue el inicio de una carrera que duraría más de seis décadas y que la llevaría a participar en más de 150 películas, un récord excepcional incluso para los estándares actuales.

 

Sara trabajó con las compañías teatrales más importantes de la época y conoció a Fernando Iváñez Carranza, con quien se casó en 1918 y tuvo una hija, María Fernanda.

Sin embargo, el matrimonio no prosperó debido a la infidelidad de Fernando, y Sara decidió criar sola a su hija, una decisión valiente para la época.

 

A partir de los años 30, con la llegada del cine sonoro, Sara comenzó a ganar reconocimiento en la pantalla grande.

En 1940, tras la trágica muerte de su hija María Fernanda por tifus, la misma enfermedad que le había arrebatado a su madre, Sara protagonizó la película *Allá en el trópico*.

Para interpretar a una mujer anciana, se preparó con una peluca y prótesis dentales, logrando una transformación tan convincente que el director Fernando de Fuentes le otorgó el papel a pesar de tener solo 45 años.

Sara García: La historia de la mujer que aparece en chocolate Abuelita-  Grupo Milenio

Este papel marcó un antes y un después en su carrera, especializándose en interpretar madres y abuelas, personajes que la hicieron única e insustituible.

Durante las décadas de 1940 y 1950, la época dorada del cine mexicano, Sara trabajó con las máximas estrellas como Jorge Negrete, Pedro Infante, Cantinflas y Marga López, consolidándose como la figura materna por excelencia en el cine nacional.

 

Sara García no solo brilló en el cine, sino que también tuvo una intensa actividad en teatro, radio y televisión, especialmente en los años 70.

Su constancia y profesionalismo le permitieron mantenerse vigente cuando el cine mexicano comenzaba a declinar.

 

Aunque no fue la actriz mejor pagada, su constancia y la calidad de sus papeles le aseguraron ingresos estables y un lugar respetado en la industria.

Se estima que durante su apogeo ganaba entre 60,000 y 100,000 pesos anuales solo por cine, una cifra considerable para la época.

 

Durante gran parte de su vida adulta, Sara vivió en una casa ubicada en Enrique Repsamen 929, colonia Narvarte, en Ciudad de México.

Esta casa, amplia y cómoda, se convirtió en su refugio y en un punto de encuentro para figuras del cine de oro.

Vivía con Rosario Cuenca, su amiga y familia elegida, quien la ayudaba con las labores del hogar mientras Sara trabajaba.

 

La casa era un espacio de estabilidad y sosiego para Sara, un lugar donde podía ser ella misma y descansar entre filmaciones.

Allí recibía visitas de grandes actores y directores, y organizaba reuniones íntimas que fortalecían el tejido social del medio artístico.

Sara García – Cómicos de México

Una de las leyendas más difundidas sobre Sara García es que se habría arrancado voluntariamente 14 dientes para interpretar mejor a mujeres ancianas.

Sin embargo, esta historia fue desmentida por personas cercanas a ella.

La realidad es que perdió sus dientes por infecciones, algo común en su época, y usaba prótesis dentales para sus papeles.

Otro mito es que se fracturó la rodilla voluntariamente, lo cual también es falso.

 

Estos mitos reflejan la admiración y el deseo del público de creer en un sacrificio extremo por el arte, pero la verdadera grandeza de Sara estuvo en su talento, profesionalismo y dedicación.

 

En 1973, Sara García trascendió el cine para convertirse en un símbolo nacional cuando la fábrica de chocolates La Azteca la eligió como la imagen oficial del chocolate Abuelita, uno de los productos más emblemáticos de México.

Su rostro cálido y maternal representaba perfectamente los valores de la marca.

 

Sara apareció en comerciales televisivos, consolidando su figura como la abuela que todos querían tener.

Este vínculo comercial la convirtió en un ícono cultural que sigue vigente incluso décadas después de su muerte.

Sara García : Realizadores México : Sistema de Información  Cultural-Secretaría de Cultura

Sara García falleció el 21 de noviembre de 1980 a los 85 años, víctima de complicaciones derivadas de una caída doméstica.

Su muerte fue un evento nacional, y México lloró la pérdida de su abuela simbólica.

 

Dejó un legado impresionante con más de 150 películas y una carrera que abarcó seis décadas.

Más allá de sus logros materiales, Sara creó un arquetipo nacional, un símbolo afectivo que ninguna otra actriz ha replicado.

 

Hoy, su rostro sigue presente en la memoria colectiva mexicana, en las pantallas de televisión y en la cocina de millones de hogares gracias al chocolate Abuelita.

Sara García no solo interpretó a abuelas; se convirtió en la abuela de México.

 

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