Selena Quintanilla, conocida como la “Madonna de México”, fue una de las artistas más influyentes de la música latina. Nacida en 1971 en Texas, se destacó en la música Tejano como vocalista principal de la banda Selena y Los Dinos. Su carrera despegó rápidamente, convirtiéndose en un fenómeno internacional en los años 90.
A los 15 años, Selena ganó el premio a la Mejor Cantante en los Premios de Música Tejano. Su álbum debut, Selena, lanzado en 1989, marcó el inicio de su éxito. En 1994, su álbum en vivo, Selena Live!, ganó un Grammy al Mejor Álbum Mexicano-Americano, consolidando su estatus como ícono de la música latina.
Sin embargo, su vida se truncó de manera trágica. En marzo de 1995, Selena fue asesinada por Yolanda Saldívar, presidenta de su club de fans. Yolanda había sido una ferviente admiradora que se convirtió en asistente cercana de Selena, pero su relación se tornó oscura cuando surgieron sospechas de malversación de fondos.
La familia de Selena comenzó a investigar y descubrió que Yolanda había robado 60,000 dólares. Tras ser confrontada, Yolanda se volvió cada vez más obsesiva y compró un revólver. El 31 de marzo de 1995, después de varias reuniones tensas, Yolanda disparó a Selena en un hotel de Corpus Christi.
Selena logró salir del hotel y, en sus últimos momentos, identificó a Yolanda como su asesina. Su muerte conmocionó a la comunidad y al mundo entero. Se estima que entre 30,000 y 40,000 personas asistieron a su funeral el 2 de abril de 1995.
El entonces gobernador de Texas, George W. Bush, proclamó el cumpleaños de Selena como el “Día de Selena”. Yolanda fue condenada a cadena perpetua en 1995, pero ha mantenido su inocencia, alegando que la muerte de Selena fue un accidente.
El legado de Selena perdura en la música y en la cultura latina. Su álbum póstumo, Dreaming of You, alcanzó el número uno en la lista Billboard 200, siendo el primero para un artista latino. En 2017, Selena fue homenajeada en el Paseo de la Fama de Hollywood, un testimonio de su impacto duradero. La tragedia de Selena Quintanilla no solo fue la pérdida de una talentosa artista, sino también un recordatorio de la fragilidad de la vida. Su música sigue resonando en todo el mundo, y su historia inspira a nuevas generaciones de artistas latinos. Su legado como la “Reina del Tejano” y su influencia en la música pop continúan vivos, asegurando que nunca será olvidada.