Yeison Jiménez había revelado públicamente que soñó varias veces con morir en un accidente aéreo y confesó que no supo interpretar esas señales.
Hace menos de un mes, el cantante de música popular Yeison Jiménez compartió en el programa “Se dice de mí” de Caracol Televisión un inquietante sueño que lo atormentó: había soñado en tres ocasiones que su muerte sería a causa de un accidente aéreo.
En ese momento, agradeció a Dios por haberlo salvado de lo que consideraba un milagro.
“Dios me dio tres señales y yo no las entendí, no las capté”, confesó con una mezcla de incredulidad y temor.
Yeison, quien se encontraba en pleno ascenso en su carrera musical, relató cómo en el silencio de sus sueños visualizaba su trágico destino.
“Me soñé tres veces con que íbamos a tener un accidente en el avión”, explicó, recordando que en uno de esos sueños se vio a sí mismo hablando con el piloto, quien le decía: “Uy, patrón, menos mal me dijo porque me falló algo, pero ya lo solucioné”.
Sin embargo, la sensación de angustia persistía en su corazón, y en una de esas visiones, vio cómo él y otros perdían la vida en un accidente.

El 10 de enero, su peor temor se convirtió en realidad.
En un vuelo que comenzó como cualquier otro, Yeison se dio cuenta de que algo no iba bien.
“Empecé a mirar todos los parámetros y todo estaba mal.
No había velocidad, no estábamos subiendo.
Todos los motores decían ‘bad, bad left, bad right'”.
La situación se tornó crítica cuando escuchó al camarógrafo decir: “Je, está saliendo agua de este motor”.
En ese instante, su mayor miedo se materializó: “No iba a conocer a mi hijo”, recordó con lágrimas en los ojos, ya que faltaban solo diez días para el nacimiento de su primogénito.
La familia de Yeison, que siempre lo describió como un hombre profundamente creyente, había sido testigo de su angustia tras un accidente aéreo previo que casi le costó la vida.
“Cuando empecé a ver todo, mi niño, faltaban 10 días para que naciera.
Yo dije, ‘no conocí al niño'”, expresó con un dolor palpable.
En ese momento, el destino parecía jugarle una mala pasada.
“Estábamos volando a la altura de los edificios de Medellín, el avión nunca se levantó”, narró, mientras el recuerdo de la tragedia se hacía más vívido.

A medida que el avión se acercaba a la pista, la tensión se intensificaba.
“Los motores a full, todo en rojo, temperatura en rojo”, describió.
La única maniobra posible era aterrizar en el río Medellín, y la desesperación se apoderó de él al ver que el piloto giraba hacia la izquierda.
“Allí nos matamos.
No hay nada que hacer”, pensó, mientras la imagen de la ambulancia y los rescatistas se dibujaba en su mente.
Cuando finalmente aterrizaron en Pasto, la liberación fue abrumadora.
“Cuando caí, ya llegué a Pasto, me meto a bañar y empiezo a llorar.
En esos momentos, estuviera a este país con la noticia por todas las esquinas”, recordó, sintiendo que había escapado de una muerte inminente.
Desde ese día, la idea de morir en una avioneta se convirtió en su mayor miedo, llevándolo incluso a buscar ayuda psicológica.
“Me soñaba todas las noches con mis niñas y las veía crecer, y yo en el aire”, confesó, revelando la carga emocional que llevaba.
Hoy, Colombia llora la muerte de un ícono de la música popular, un hombre que, con su humildad y talento, demostró que los sueños sí se cumplen.
Yeison Jiménez deja atrás un legado musical imborrable y tres hijos que siempre recordarán a su padre como un guerrero que enfrentó sus miedos hasta el final.
La trágica historia de Yeison Jiménez es un recordatorio escalofriante de cómo la vida puede cambiar en un instante y de la fragilidad de la existencia humana.
Su relato, lleno de emociones y vivencias, resuena en los corazones de muchos, dejando una huella profunda en la música popular colombiana.
