La industria de la música regional colombiana se encuentra en estado de conmoción tras las recientes declaraciones del periodista argentino Javier Ceriani, quien aseguró haber recibido información delicada y alarmante sobre el accidente que sufrió el cantante Yeison Jiménez hace aproximadamente seis meses.

Lo que en su momento fue presentado públicamente como un percance vehicular menor, hoy es descrito por Ceriani como un hecho mucho más grave, rodeado de silencios, miedo y presuntas maniobras para ocultar la verdad.
Durante su programa Chisme No Like, Ceriani afirmó que el accidente de Yeison Jiménez no habría sido fortuito, sino un hecho presuntamente provocado con la intención de causarle daño físico grave, e incluso de quitarle la vida.
Según el periodista, esta información proviene de múltiples fuentes cercanas al cantante y a la industria musical, incluyendo —de manera indirecta— al también cantante colombiano Pipe Bueno, quien habría hecho una confesión privada que encendió todas las alarmas.
Yeison Jiménez, una de las figuras más queridas de la música popular colombiana, había restado importancia al incidente en sus redes sociales, asegurando que se encontraba bien y que todo había quedado en un susto.
Sin embargo, de acuerdo con Ceriani, esa versión oficial habría sido una estrategia para proteger su seguridad y evitar una escalada mayor de violencia.
El periodista sostiene que el impacto fue deliberado y que el vehículo en el que viajaba Yeison fue embestido de manera calculada por otro automóvil que circulaba a alta velocidad.
Uno de los elementos más inquietantes de esta historia es que, según Ceriani, el cantante no viajaba solo, sino acompañado por miembros de su equipo de seguridad, quienes habrían identificado desde el primer momento que no se trataba de un accidente común.
El testimonio indica que, tras el primer impacto, el vehículo agresor habría intentado regresar para completar el ataque, pero desistió al notar que los escoltas estaban armados, optando por huir del lugar.

Ceriani fue enfático al señalar que, de no haber sido por la rápida reacción del conductor y la presencia de seguridad profesional, el desenlace pudo haber sido fatal.
En sus palabras, se trataría de un presunto intento de asesinato que, por razones aún no esclarecidas, fue minimizado por las autoridades locales, quienes habrían llevado a cabo una investigación “tibia” y sin seguimiento profundo a las pistas existentes.
El periodista argentino también afirmó que Pipe Bueno, colega de Yeison Jiménez, habría revelado en una conversación privada que conoce la identidad de la persona que estaría detrás del ataque.
Aunque Ceriani evitó mencionar nombres por razones legales, aseguró que se trata de alguien muy conocido dentro del mundo de la música regional, con poder económico, conexiones influyentes y una rivalidad profesional de larga data con Yeison.
Según las versiones compartidas en el programa, el presunto móvil del ataque estaría relacionado con una mezcla peligrosa de envidia profesional, disputas por contratos millonarios y conflictos económicos derivados de giras y presentaciones, especialmente en Estados Unidos.
Ceriani incluso sugirió que algunas presentaciones musicales podrían estar siendo utilizadas como fachada para operaciones de lavado de dinero, y que Yeison Jiménez, sin saberlo, habría interferido en intereses mucho más oscuros.
Estas afirmaciones, de extrema gravedad, explican —según el periodista— el clima de miedo que rodea al caso.
Pipe Bueno, siempre de acuerdo con Ceriani, no habría acudido directamente a las autoridades por temor a represalias, tanto contra él como contra su familia.
Este silencio, más que complicidad, sería producto de un instinto de supervivencia en un entorno donde el poder y la violencia se entrelazan.

La situación actual de Yeison Jiménez, de acuerdo con estas versiones, sería profundamente angustiante.
El cantante habría incrementado de manera drástica sus medidas de seguridad, cambiando rutinas, rutas y hábitos cotidianos, viviendo prácticamente bajo un esquema de protección constante.
Su familia, especialmente su esposa e hijos, también se verían afectados por este estado permanente de alerta.
Ceriani aseguró que otros artistas de la industria estarían al tanto de la situación, pero que existe una especie de pacto de silencio no oficial, alimentado por el miedo.
Una “omertá” moderna donde hablar puede tener consecuencias fatales.
Este clima, según el periodista, refleja un problema estructural mucho más profundo dentro del entretenimiento, donde el crimen organizado encontraría espacios para operar con impunidad.
El propio Ceriani confesó haber recibido amenazas tras abordar este tema, pero afirmó que continuará investigando y revelando información conforme pueda verificarla y proteger a sus fuentes.
En su mensaje final, hizo un llamado directo a las autoridades para que tomen el caso con la seriedad que amerita, y a los artistas para que busquen canales seguros —incluso internacionales— para denunciar situaciones que pongan en riesgo sus vidas.

Por ahora, todas estas revelaciones permanecen en el terreno de las denuncias mediáticas y las investigaciones periodísticas.
No existen pronunciamientos oficiales que confirmen o desmientan estas versiones, pero la gravedad de lo expuesto ha generado una ola de preocupación entre fans y colegas del cantante.
El caso de Yeison Jiménez, tal como lo presenta Javier Ceriani, no solo pone en evidencia los riesgos ocultos detrás del éxito, sino que abre un debate urgente sobre la seguridad de los artistas y la necesidad de transparencia en una industria donde, según estas denuncias, la fama puede convertirse en un peligro mortal.