El asesinato de **Keishla Rodríguez Ortiz** en abril de 2021 no solo estremeció a Puerto Rico, sino que se convirtió en un símbolo de la brutalidad de la violencia de género.

Hoy, mientras el exboxeador **Félix Verdejo** cumple dos cadenas perpetuas consecutivas, el caso vuelve a los titulares debido a sus intentos legales por anular la sentencia.
En una entrevista exclusiva, **Tony Rodríguez**, padre de Keishla, rompe el silencio para expresar su indignación, su dolor persistente y su firme confianza en que la justicia prevalecerá.
El 29 de abril de 2021, Keishla Rodríguez, de 27 años, desapareció tras salir a encontrarse con Félix Verdejo para mostrarle una prueba de embarazo.
Lo que siguió fue un crimen de una crueldad inimaginable.
Según el testimonio del cómplice, Luis Antonio Cádiz Martínez, Verdejo golpeó a Keishla hasta dejarla inconsciente, le inyectó una mezcla letal de fentanilo y xilacina, y le ató un bloque de cemento antes de lanzarla desde el puente Teodoro Moscoso a la laguna San José.
Cuando notaron que Keishla aún flotaba y salía espuma de su boca, Verdejo ordenó dispararle.
No conforme con ello, él mismo se lanzó al agua para estrangularla con un alambre, asegurándose de que ni ella ni el bebé que esperaba sobrevivieran.
El cuerpo fue hallado dos días después, confirmando la peor de las tragedias.
Recientemente, Félix Verdejo acudió al Tribunal Supremo de Estados Unidos solicitando la anulación de su convicción.
Su argumento no se basa en su inocencia —la cual nunca ha probado—, sino en un tecnicismo legal: alega que nunca debió ser procesado en el foro federal.
Para Tony Rodríguez, este movimiento es una muestra más de la prepotencia del exboxeador.
*”Él no está diciendo que no lo hizo”*, aclara Tony.
*”Lo que él quiere es ser juzgado en el foro estatal para estar en Puerto Rico, cerca de su gente.
En la federal te mueven de cárcel constantemente, y eso es lo que le está picando”*.
El padre de la víctima está convencido de que estos recursos no prosperarán, calificándolos como un intento desesperado de un hombre que sabe que su vida en libertad ha terminado.
Revivir los detalles del juicio y escuchar sobre posibles apelaciones es, para la familia Rodríguez, reabrir una herida que nunca termina de cerrar.
Tony confiesa que cada noticia le duele profundamente, especialmente cuando lee comentarios de personas que aún defienden al victimario.
*”Es fácil decir desde afuera que los derechos de Verdejo fueron violados. Para mí, el derecho más importante es la vida, y él se lo violó a mi hija”*, sentencia Tony con firmeza.
A pesar del dolor, asegura que no se amarga por las opiniones ajenas, pues él conoce la verdad de lo que pasó y el vacío irreparable que dejó la pérdida de su hija y su nieto.
Durante el proceso judicial, surgió el debate sobre la pena de muerte, una condena que el foro federal permite pero que no se aplica en Puerto Rico.
Tony Rodríguez revela que la fiscalía federal consultó a la familia sobre si deseaban buscar la pena capital.
Su respuesta fue un rotundo no.
*”Nosotros no tenemos el derecho de quitarle la vida a nadie. Que pague en vida lo que hizo, que nunca salga de la cárcel”*, explica.
Para Tony, ver a Verdejo envejecer tras las rejas, perdiendo su libertad día tras día, es la forma más justa de castigo para un crimen tan atroz.
Tony Rodríguez reflexiona sobre el sistema de justicia, señalando que a menudo se enfoca más en los derechos de los victimarios que en el sufrimiento de las familias.
Critica la atención mediática que Verdejo sigue recibiendo y la cantidad de abogados que han pasado por su defensa.
*”Me molesta que le den tanta importancia a un nuevo juicio.
Hagan el juicio que quieran, él va a terminar en el mismo lugar porque no hay nada oculto”*, afirma.
Tony destaca la empatía y el trabajo de los fiscales que lograron la condena inicial, pero lamenta que otros casos en la isla queden impunes debido a errores investigativos o falta de dedicación.
A cinco años de la tragedia, la ausencia de Keishla se siente con más fuerza durante las festividades y los cumpleaños.
Tony se prepara para viajar a Puerto Rico, como hace cada año, para llevarle flores y hablarle en su lugar de descanso.
Aunque reconoce que perder un hijo de una manera tan cruel es algo para lo que nadie está preparado, encuentra consuelo en saber que ella está en un lugar mejor.
Su mensaje para Félix Verdejo es directo: *”Debió pensarlo antes. Cada acto tiene consecuencias. Mi hija pagó de la manera más cruel, ahora le toca a él”*.
Tony Rodríguez asegura que, mientras tenga vida, seguirá defendiendo la memoria de Keishla y asegurándose de que se mantenga la justicia que tanto costó alcanzar.
El caso de Keishla Rodríguez Ortiz sigue siendo una herida abierta en la conciencia colectiva de Puerto Rico.
Los intentos de Félix Verdejo por tumbar su condena son vistos por la familia y por gran parte de la sociedad como un insulto a la memoria de las víctimas.
La voz de Tony Rodríguez nos recuerda que, más allá de los tecnicismos legales y las estrategias de defensa, existe una verdad inamovible: una joven vida fue arrebatada con saña, y la justicia no debe dar ni un paso atrás.