Mónica Garza es una de las figuras más reconocidas y respetadas en el periodismo y la televisión mexicana.
Su trayectoria, que abarca más de tres décadas, ha estado marcada por una búsqueda constante de la verdad, la integridad y el compromiso con historias que van más allá del entretenimiento superficial.
Sin embargo, detrás de su imagen pública serena y profesional, se esconde una realidad de desafíos, amenazas y decisiones personales que han definido su vida y carrera.
Nacida el 12 de abril de 1966 en Reynosa, Tamaulipas, Mónica Garza creció en un entorno familiar ligado a la política y el servicio público.
Su padre, Manuel Garza González, fue un destacado miembro del Partido Revolucionario Institucional (PRI), lo que influyó en su temprana exposición a temas de poder, responsabilidad y compromiso social.
Esta base le permitió desarrollar una mirada crítica y una disciplina que serían esenciales en su carrera.
Garza apostó por una sólida formación académica, obteniendo en 1990 la licenciatura en ciencias humanas en el Centro Universitario del Claustro de Sor Juana.
Su preparación académica se reflejaría en un estilo periodístico reflexivo, estructurado y emocionalmente preciso, alejándose del sensacionalismo que caracteriza a muchos programas de entretenimiento.
Su carrera comenzó en 1991 en Argos Televisión, una empresa independiente con un enfoque en el periodismo investigativo y político.
Allí aprendió a hacer preguntas incómodas y a contar historias complejas, una preparación que la acompañaría durante toda su trayectoria.
En 1996, trabajó como jefa de prensa en la telenovela *Nada Personal*, donde estableció vínculos que la llevarían a participar en *Ventaneando*, uno de los programas de espectáculos más influyentes de México.

En 1999, Garza se unió a *Ventaneando* junto a figuras como Patti Chapoy, Pedro Sola y Daniel Bisogno.
Su papel fue creciendo, y para el año 2000 ya era una figura central como jefa de información y conductora en *En Medio del Espectáculo* y *Caiga Quien Caiga*.
Sin embargo, su interés por contar historias más profundas la llevó a lanzar en 2002 el programa *Historias Engarzadas*, donde se enfocó en entrevistas honestas y emocionales, alejándose del mero entretenimiento.
A lo largo de los años 2000, Garza consolidó su reputación como entrevistadora seria y comprometida.
En 2006 dio un salto al horario estelar conduciendo *La Academia: La Generación de la Luz*, un reality show popular que le permitió mostrar un estilo más calmado y centrado en un formato dominado por el espectáculo.
En 2009, tras una salida abrupta y comentada de *Ventaneando*, Garza cambió su enfoque hacia el periodismo informativo, conduciendo el noticiero matutino *Hechos AM*.
Este cambio marcó un retorno a las noticias duras y a un periodismo más riguroso, acorde con su formación y convicciones.
Entre 2012 y 2013, amplió su cobertura hacia la política, copresentando *Campañeando* y consolidándose en programas informativos como *Hola México*.
En 2016 relanzó *Historias Engarzadas* bajo su propia dirección, además de incursionar en la producción teatral con la obra *Sánchez Huerta*, centrada en el suicidio infantil, demostrando su compromiso con temas sociales profundos.

Uno de los capítulos más difíciles en la vida de Mónica Garza ocurrió durante la grabación de una entrevista con Mario Quintero, vocalista de Los Tucanes de Tijuana.
Tras confrontarlo con información de una investigación antidrogas, recibió una amenaza velada que puso en riesgo su seguridad.
Este episodio evidenció los peligros reales que implica el periodismo de investigación en México y la valentía de Garza para enfrentar estos riesgos.
A nivel personal, Garza enfrentó una decisión difícil relacionada con su salud.
Hace más de una década, los médicos le detectaron una condición que podía derivar en cáncer.
Tras evaluar opciones y priorizar su bienestar, optó por una histerectomía a los 45 años, renunciando a la posibilidad de tener más hijos.
Esta decisión tuvo un fuerte impacto emocional, especialmente porque estaba recién casada en ese momento.
Sin embargo, su compromiso con la vida y su carrera la llevaron a recuperarse rápidamente y continuar con su trabajo.
Mónica es madre de Matilda Ávila Garza, conocida artísticamente como Matilda la Muerta, una artista visual, tatuadora y creadora del podcast *Muerte Curiosa*.
Matilda ha construido una identidad propia, alejándose de la sombra mediática de su madre y enfrentando sus propios desafíos personales y artísticos.
Su historia refleja la fortaleza y resiliencia de una familia que ha sabido mantenerse unida pese a las adversidades.

En los últimos años, Garza ha abrazado los medios digitales con el proyecto *El Nido de la Garza* en YouTube, un espacio para entrevistas largas y profundas sin las restricciones de la televisión tradicional.
También regresó al análisis político con el programa *Warroom* en ADN40, manteniendo su voz crítica y comprometida en un contexto de alta relevancia social.
En enero de 2026, Garza compartió públicamente la dolorosa pérdida de su perrita Loto, compañera durante 11 años, mostrando su lado más humano y cercano con sus seguidores.
La historia de Mónica Garza es un testimonio de integridad, valentía y compromiso.
Su trayectoria demuestra que el periodismo es mucho más que entretenimiento; es una herramienta para contar verdades, enfrentar riesgos y generar cambios.
A sus 58 años, Garza sigue siendo una voz indispensable en la televisión mexicana, inspirando a nuevas generaciones a no callar frente a la injusticia y a priorizar siempre la salud y la dignidad.