Camilo Sesto, uno de los cantantes más emblemáticos de la música en español, dejó un legado musical imborrable con más de 175 millones de discos vendidos y canciones que marcaron a generaciones enteras.

Sin embargo, detrás del brillo de su fama y éxito se esconde una historia familiar llena de dolor, secretos y tragedias que pocos conocen.
Su hijo, conocido ahora como Sheila Devil, es el reflejo de una vida marcada por el abandono, las adicciones y la pérdida, una historia que conmueve y alarma a quienes la conocen.
Nacido en 1946 en Alicante, España, Camilo Blanés Cortés, más conocido como Camilo Sesto, alcanzó la cima de la fama en los años 70 y 80, conquistando con su voz y carisma a millones de fans.
Sin embargo, a pesar de su éxito, Camilo enfrentó sus propias batallas internas, incluyendo una profunda depresión que lo llevó a intentar quitarse la vida a los 26 años.
En su vida personal, Camilo mantuvo relaciones complejas y secretas, incluyendo un romance de diez años con su corista Andrea Bronston, y una relación con Lourdes Ornelas, una joven mexicana que le dio un hijo, Camilo Michel Blanés Ornelas, conocido hoy como Sheila Devil.
Lourdes Ornelas conoció a Camilo cuando tenía solo 17 años y quedó embarazada de él.
Sin embargo, la respuesta del cantante no fue la esperada: le pidió que abortara, y Lourdes fue enviada a una clínica en Los Ángeles para hacerlo sola, enfrentando un proceso frío y devastador que marcó su vida para siempre.
Años después, Lourdes tuvo otro hijo con Camilo, pero la relación se tornó difícil y abusiva.

Camilo se volvió agresivo y sus malos hábitos, como el alcohol y las drogas, afectaron profundamente a la familia.
Lourdes intentó proteger a su hijo llevándolo a México, pero Camilo orquestó un plan para quitarle la custodia, utilizando incluso a la madrina del niño para engañarla y llevarse al pequeño a España cuando tenía apenas seis años.
El niño creció en la mansión de Torrelodones, rodeado de lujos pero sin el amor y cuidado de su madre.
En su lugar, presenció los excesos de su padre: noches de alcohol, drogas y amistades destructivas.
Este ambiente tóxico marcó profundamente a Camilo Michel, quien comenzó a imitar los patrones destructivos que veía a su alrededor.
A pesar de los intentos de Lourdes por luchar en los tribunales durante 12 años para recuperar la custodia, la influencia y el poder de Camilo fueron determinantes para que el niño permaneciera con su padre, alejándolo de su madre y de una infancia normal.
Con el paso de los años, Camilo Michel, ahora conocido como Sheila Devil, comenzó a destruirse física y emocionalmente.
Las adicciones lo consumieron, y su imagen pública se deterioró hasta el punto de aparecer en redes sociales sin dientes, con pelucas que pertenecieron a su padre, y comportamientos erráticos que alarmaron a sus seguidores y a su propia familia.
En 2025, fue arrestado por tráfico de cocaína, enfrentando una posible condena de hasta seis años de prisión.
Mientras tanto, su madre lucha desesperadamente para que reciba ayuda, enfrentándose a un sistema legal que protege el derecho de un adulto a autodestruirse, una frase que la persigue y que resume la tragedia de esta familia.

Camilo Sesto dejó una herencia millonaria: aproximadamente 10 millones de euros, incluyendo propiedades y derechos de autor que generan cerca de 200,000 euros anuales.
Sin embargo, gran parte de ese dinero se ha gastado en la destrucción de Sheila Devil, y solo quedan unos cuatro millones.
La incertidumbre sobre el futuro de ese legado crece, especialmente con la aparición de otros posibles hijos reclamando parte de la herencia.
Además, si Sheila Devil muere sin descendencia, la herencia podría pasar a manos de su madre o incluso a corporaciones que compran catálogos musicales, poniendo en riesgo que el legado musical de Camilo termine en manos ajenas a su historia y a su arte.
A pesar de todo, Lourdes Ornelas no ha dejado de luchar.
Durante más de 40 años ha estado presente, esperando, rezando y peleando por su hijo, demostrando que el amor de una madre no entiende de leyes ni de imposibilidades.
Su historia es un testimonio de resistencia y esperanza en medio de la oscuridad.
Camilo Sesto cantaba que “vivir así es morir de amor”, pero la historia de su hijo muestra que morir así es vivir sin amor.
Sin embargo, mientras haya madres como Lourdes, siempre habrá esperanza para los que parecen perdidos.