Chavela Vargas: De la Hija “MONSTRUO”… a ROBAR las Esposas de los Jefes Políticos.

Durante décadas, el nombre de Chavela Vargas estuvo rodeado de calificativos crueles y simplistas.

Review: 'Chavela' Recalls the Life of the Ranchera Singer Chavela Vargas -  The New York Times
Borracha, peligrosa, desviada, escandalosa.

Pocos quisieron mirar más allá de la voz rota por el tequila y del poncho rojo que parecía desafiar al mundo.

Sin embargo, detrás de esa figura indomable existía una historia mucho más profunda: la de una niña rechazada desde su nacimiento, una mujer castigada por amar sin permiso y una artista que pagó un precio brutal por no someterse al poder.

 

Chavela Vargas nació como Isabel Vargas Lizano el 17 de abril de 1919 en San Joaquín de Flores, Costa Rica, en una sociedad marcada por la religión, el silencio y la obediencia.

Desde pequeña fue considerada un “problema”.

No encajaba en el molde femenino que su familia esperaba.

No quería muñecas, rechazaba los vestidos y se movía con una energía que incomodaba.

Sus padres, incapaces de comprenderla, optaron por esconderla.

Cuando llegaban visitas, la orden era clara: ocultar a la niña, como si su sola existencia fuera una vergüenza.

 

A esa exclusión temprana se sumaron la enfermedad y el dolor físico.

La polio debilitó sus piernas y marcó su cuerpo, mientras la precariedad económica limitaba cualquier posibilidad de tratamiento médico.

Isabel creció aprendiendo que el amor podía negarse y que la vergüenza podía heredarse sin haber cometido falta alguna.

Esa herida inicial nunca cerró, pero se transformó en la fuerza que definiría toda su vida.

Chavela Vargas obituary | Music | The Guardian

A los 17 años, tomó una decisión radical.

Vendió lo poco que tenía y huyó a México, no en busca de fama, sino de aire.

México representaba la promesa de un lugar donde cantar rancheras, donde el dolor se gritaba y no se escondía.

Allí dejó atrás a Isabel Vargas y comenzó a construir a Chavela, una identidad nueva, feroz y desafiante, nacida de la necesidad de sobrevivir.

 

En un país dominado por el machismo, Chavela entendió que la única forma de no ser aplastada era apropiarse de los símbolos del poder masculino.

Se cortó el cabello, abandonó los tacones, se vistió con pantalón y se cubrió con un poncho que no era vestuario, sino armadura.

No imitaba a los hombres; inventaba uno nuevo.

Cantaba rancheras sin cambiar los pronombres, le cantaba a mujeres en público y miraba de frente, sin pedir disculpas.

 

Esa actitud la volvió peligrosa.

No solo rompía normas morales, también desafiaba jerarquías.

Su presencia comenzó a incomodar a los círculos de poder cultural y mediático.

El escándalo mayor llegó cuando se enamoró de Arabella Arbenz, hija del expresidente guatemalteco Jacobo Árbenz y pareja del poderoso empresario Emilio Azcárraga Milmo.

En el México de los años sesenta, aquello no fue solo un romance prohibido, fue una humillación directa al dueño de uno de los imperios mediáticos más influyentes de América Latina.

Mexico: Ranchera Singer Chavela Vargas Dies · Global Voices

La respuesta no fue pública ni violenta, fue silenciosa y devastadora.

Chavela fue vetada.

Su música dejó de sonar en la radio, las puertas se cerraron, las invitaciones desaparecieron.

No hubo explicaciones ni comunicados.

Simplemente fue borrada.

Arabella terminó exiliada y murió en circunstancias trágicas en 1965.

Para Chavela, aquella pérdida marcó el inicio de una caída prolongada.

 

Sin escenario, sin amor y sin respaldo, Chavela se refugió en el tequila.

Durante casi dos décadas desapareció de la vida pública.

Ella misma diría más tarde que bebió como si quisiera borrar el tiempo, como si cada botella fuera una forma de resistir al olvido.

El alcohol no solo anestesió el dolor, también amplificó la soledad y la violencia interna.

Perdió relaciones, oportunidades y casi la vida.

Chavela Vargas - Latina Powerhouse 2024

Durante los años setenta y ochenta, muchos la creyeron muerta.

Sin embargo, seguía ahí, sobreviviendo en los márgenes, sostenida por una terquedad antigua que nunca la abandonó.

A principios de los años noventa, cuando ya nadie apostaba por su regreso, Chavela dejó de beber.

No habló de clínicas ni de terapias.

Dijo que fue un ritual, una decisión tomada de frente, como todas las importantes en su vida.

 

Su retorno no fue triunfal ni planeado.

Empezó cantando en pequeños bares, sola, sin mariachi, con una voz aún más quebrada, pero cargada de una verdad que estremecía.

Fue en ese momento cuando Europa la redescubrió.

España la abrazó, Pedro Almodóvar la convirtió en símbolo y su voz volvió a recorrer el mundo como un eco antiguo y necesario.

 

El punto culminante llegó en 2003, cuando a los 83 años cantó en el Carnegie Hall de Nueva York.

No fue un concierto, fue un ritual.

Cada nota contenía una vida entera.

Chavela no volvió joven ni renovada; volvió completa.

Había sobrevivido al rechazo, al veto, al alcohol y al olvido.

YouTube Thumbnail Downloader FULL HQ IMAGE

En 2012, enferma y lúcida, decidió cómo morir.

Rechazó las máquinas, rechazó prolongar el final.

Pronunció una frase que resumía toda su existencia: “Me voy con México en el corazón”.

Murió el 5 de agosto, coherente hasta el último aliento, sin pedir perdón por nada.

 

Chavela Vargas no fue solo una cantante.

Fue una grieta en un sistema que castigaba la diferencia.

Su legado no está únicamente en sus canciones, sino en haber vivido sin permiso, en haber convertido el insulto en bandera y el rechazo en identidad.

No murió joven, murió completa, y esa es una victoria que muy pocos alcanzan.

 

Related Posts

Our Privacy policy

https://colombia24h.com - © 2026 News