El exmánager de Julio Iglesias se ha pronunciado sobre las acusaciones contra el cantante. “Todo es cierto…”

El exmánager llevaba años en silencio. Demasiados, según algunos. Suficientes, según él.

Pero aquella noche, sentado frente a las luces del estudio, con la voz cansada y una media sonrisa que no terminaba de serlo, decidió hablar como nunca antes.

Julio Iglesias Accused of Sexual Assault and Trafficking by Ex-Employees
No para defender, no para acusar oficialmente, sino para contar su versión, esa que —según dijo— siempre quedó atrapada entre contratos, fama y miedo.

 

“Si voy a hablar”, comenzó, “que sea claro: nada de lo que hoy se dice me sorprende”.

La frase cayó pesada, como si alguien hubiera apagado el aire del lugar.

En este relato ficticio, el exmánager no niega nada.

Al contrario.

Afirma que lo que hoy sacude titulares es apenas la superficie de una historia mucho más turbia, una que —según él— se construyó durante décadas bajo el brillo cegador del éxito.

 

Describe a la estrella como un hombre consciente de su poder, alguien que entendió desde temprano que la fama no solo abría puertas, sino que silenciaba voces.

“Había cosas que se normalizaban”, dice el personaje.

“Conductas que nadie se atrevía a cuestionar porque todo el sistema dependía de que el ídolo siguiera siendo intocable”.

En su versión, los besos, los abrazos excesivos, las bromas fuera de lugar no eran errores aislados, sino parte de una dinámica constante, aceptada y hasta celebrada por quienes miraban desde afuera.

Julio Iglesias accused of sexual assault by two former employees of his  mansions: "He used me almost every night" | Marca

El exmánager ficticio asegura que muchas historias jamás salieron a la luz porque no convenía.

Habla de acuerdos verbales, de silencios comprados con promesas de trabajo, de carreras que dependían de no incomodar al hombre equivocado.

“No todo era sexual”, aclara.

“Había control, manipulación emocional, juegos de poder. Y eso, a veces, deja marcas más profundas”.

 

Según este relato, la estrella no necesitaba levantar la voz.

Bastaba una mirada, una llamada, una sugerencia.

“Cuando alguien te dice que puede cambiar tu vida, también puede arruinártela”, reflexiona.

El exmánager admite que él mismo fue parte de ese engranaje.

No como autor directo, sino como testigo que eligió mirar hacia otro lado.

“Eso es lo que más pesa”, confiesa.

“No lo que hice, sino lo que no hice”.

Enrique Iglesias' father Julio Iglesias prepares to set the record straight  on sexual assault, harassment allegations | HELLO!

En esta historia de ficción, afirma que aún hay episodios más oscuros, guardados bajo capas de lealtades rotas y contratos blindados.

No entra en detalles concretos, pero deja claro que el personaje principal siempre supo moverse en la frontera entre el encanto público y una intimidad que pocos conocieron realmente.

“La gente veía al seductor. Yo veía al estratega”, dice.

 

El relato también explora la culpa.

El exmánager reconoce que durante años justificó todo con una sola frase: “eran otros tiempos”.

Hoy, en cambio, duda de esa excusa.

“Tal vez no eran otros tiempos”, reflexiona.

“Tal vez simplemente no queríamos ver”.

La diferencia, según él, no es solo cultural, sino moral: ahora hay palabras para nombrar lo que antes se escondía detrás de risas incómodas.

 

Hacia el final, el personaje no pide perdón ni exige castigo.

Dice algo más inquietante: “La verdad completa nunca sale de golpe. Sale a pedazos, cuando ya no queda tanto que perder”.

Singer Julio Iglesias accused of sexually abusing two women - The Mirror
Sugiere que el mito se sostuvo porque demasiadas personas ganaban con él intacto.

Managers, productores, medios, fans.

Todos, de algún modo, fueron parte del silencio.

 

La historia no concluye con una condena, sino con una advertencia.

“No crean que este caso es único”, dice el exmánager ficticio antes de levantarse.

“Es solo el que ahora nos obliga a mirarnos al espejo”.

Y mientras las luces se apagan, queda flotando la idea más incómoda de todas: que a veces los ídolos no caen porque mientan, sino porque por fin alguien decide contar lo que siempre se supo, pero nadie quiso escuchar.

 

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