La tarde del 10 de enero de 2026 marcó una fecha inolvidable y dolorosa para la música popular colombiana.
El mundo se estremeció con la noticia del accidente fatal de una avioneta privada en Boyacá, entre Paipa y Duitama, que cobró la vida de seis personas, entre ellas el reconocido cantante Yeison Jiménez.
Este trágico suceso no solo dejó un vacío en el corazón de sus seguidores, sino que también desató una ola de rumores y preguntas que aún hoy persisten.
Yeison Jiménez, nacido el 26 de julio de 1991 en Manzanares, Caldas, no llegó a la fama de la noche a la mañana.
Su historia es la de un joven que salió de la nada, enfrentando la pobreza, la violencia y las adicciones, para convertirse en uno de los íconos más representativos de la música popular colombiana.
Desde niño, Yeison mostró una conexión especial con la música, participando en concursos locales y escribiendo sus primeras canciones a los 13 años.
Sin embargo, su adolescencia estuvo marcada por el consumo de drogas, problemas legales y hasta una sobredosis que le provocó un accidente cerebrovascular.
Fue en medio de estas dificultades que tomó la decisión que cambiaría su vida: apostar todo por la música.
Su primer álbum, *Con el corazón, volumen 1*, lanzado en 2013, fue el inicio de una carrera que, aunque no fue un éxito inmediato, le abrió puertas y le permitió escalar hasta llenar estadios como El Campín en Bogotá con más de 40,000 asistentes.
Su estilo auténtico, cargado de verdad y experiencia, conectó profundamente con un público que veía en él la esperanza de superación.
Lo que parecía un sueño en plena ascensión se convirtió en una pesadilla cuando la avioneta en la que viajaba perdió el control minutos después del despegue y se estrelló sin posibilidad de maniobras.
Yeison Jiménez murió a los 34 años, dejando atrás a su esposa Sonia Restrepo y a sus tres hijos, quienes fueron su mayor orgullo y motivación.

Lo escalofriante del caso fue que meses antes, el cantante confesó en una entrevista que había soñado tres veces con un accidente aéreo, en dos ocasiones logrando advertir al piloto para evitar la tragedia, pero en la última vez se veía muerto.
Estas premoniciones, que en su momento parecieron solo anécdotas, ahora se interpretan como señales que nadie pudo evitar.
Tras la muerte de Yeison, comenzaron a circular rumores en redes sociales relacionados con una supuesta infidelidad.
El nombre de Camila Gálvez, una joven modelo que publicó una foto con el cantante y un mensaje de despedida, fue vinculado a una relación oculta.
Un chat donde Yeison la saludaba de manera afectuosa avivó las especulaciones, generando acusaciones y juicios públicos.
La situación escaló hasta el punto en que otro cantante, Mark Killer, acusó públicamente a Camila de buscar fama a costa de la tragedia.
Sin embargo, Camila negó rotundamente cualquier relación sentimental con Yeison, afirmando que solo mantenían una amistad de años.
La familia del cantante guardó silencio, lo que dejó el tema en un limbo de rumores sin pruebas ni confirmaciones oficiales.
Este episodio refleja cómo, en medio del duelo, la sociedad tiende a alimentar teorías y especulaciones que muchas veces solo lastiman a los verdaderos afectados.
Más allá de la tragedia y los rumores, la historia de Yeison Jiménez es un testimonio de resiliencia.
Su vida no fue perfecta, pero fue real.
Desde las calles duras de Bogotá, pasando por la cárcel domiciliaria, hasta convertirse en un embajador de la música popular, Yeison nunca olvidó sus raíces ni perdió su esencia.
Su música, cargada de despecho, dignidad y verdad, acompañó a miles de personas en momentos difíciles.
Canciones como *Con el corazón*, *Aventurero* y *De pura rabia* no solo marcaron etapas de su carrera, sino que también fueron el reflejo de sus luchas personales.
Además, Yeison tenía pasiones fuera del escenario, como su amor por los caballos, en los que invirtió tiempo y cariño, compartiendo esa afición con su familia.
Para él, mantener los pies en la tierra era fundamental para no dejarse llevar por la fama.
La muerte de Yeison Jiménez no solo dejó un vacío en la música popular colombiana, sino que abrió una reflexión profunda sobre la fragilidad de la vida y el destino.
¿Cómo alguien que esquivó la muerte tantas veces terminó perdiendo la vida de manera tan abrupta? ¿Fue un accidente inevitable, una premonición cumplida o hay algo más detrás?
Algunos especulan sobre conspiraciones o problemas vinculados al crimen organizado, mientras otros prefieren recordar a Yeison como un hombre arrepentido, agradecido con Dios y entregado a su arte y su familia.
Sus amigos cercanos, como Luis Ángel “El Flaco”, han rendido homenaje a su memoria, destacando la conexión y el dolor compartido.
La aparición de una mariposa durante un homenaje fue interpretada por muchos como una señal del cantante desde el más allá, un símbolo de que su espíritu sigue presente.
Entre las múltiples teorías que surgieron tras su muerte, algunas personas se preguntan si realmente Yeison está muerto o si está vivo y oculto.
Estas dudas, aunque comprensibles en el contexto del duelo, han sido desmentidas por familiares y amigos cercanos.
La realidad es que Yeison Jiménez falleció en el accidente aéreo, pero su legado y su música permanecen vivos en el corazón de sus seguidores y en la historia de la música popular colombiana.
La historia de Yeison Jiménez es la de un aventurero que, a pesar del miedo y las dificultades, avanzó con valentía y autenticidad.
Su triste final no borra las huellas que dejó ni la inspiración que brindó a quienes lo escucharon.
Más allá de los rumores y las controversias, queda la verdad de un hombre que luchó por sus sueños y que hoy descansa en la memoria colectiva de una nación que lo amó.
Si esta historia te conmovió, recuerda que la música y las historias de vida como la de Yeison Jiménez nos enseñan que, aunque las voces se apaguen, el legado verdadero nunca muere.