Mel Gibson, reconocido actor y director de cine, ha revelado recientemente una verdad que pocos conocen sobre su relación con el Vaticano y su postura religiosa.

En una entrevista con Joe Rogan en enero de 2025, Gibson se declaró abiertamente sedevacantista, una posición minoritaria dentro del catolicismo tradicionalista que sostiene que la sede papal está vacante desde la muerte del Papa Pío XII en 1958.
Esta revelación ha generado gran controversia y ha puesto en evidencia un conflicto profundo dentro de la Iglesia Católica.
En los años 90, Mel Gibson atravesó un momento oscuro marcado por el alcoholismo y las adicciones, que casi lo llevan al suicidio.
Sin embargo, encontró refugio en la Biblia y en su fe, lo que lo inspiró a realizar la película *La Pasión de Cristo* en 2004.
Esta película, que narra las últimas doce horas de la vida de Jesús de Nazaret, fue un éxito inesperado, convirtiéndose en la producción independiente más taquillera de la historia del cine.
La crudeza y realismo de la película, que exigió un gran esfuerzo físico y mental al actor Jim Caviezel, generaron tanto admiración como polémica.
Pero más allá del cine, esta obra reflejaba la profunda conexión espiritual de Gibson y su lucha interna que lo llevó a abrazar una visión radical del catolicismo.
El sedevacantismo es una corriente que rechaza a todos los papas posteriores a Pío XII, argumentando que estos han promovido herejías y apostasías, alejándose de la verdadera doctrina católica.
Según esta creencia, la sede papal está vacante porque los pontífices desde Juan XXIII hasta el actual León XIV no son legítimos.
Gibson apoya esta visión y defiende al exarzobispo Carlo María Viganò, quien fue excomulgado en 2024 tras denunciar una “Iglesia falsa y paralela” dirigida por el Papa Francisco.
Para los sedevacantistas, las reformas introducidas por el Concilio Vaticano II (1962-1965) representan una ruptura con la tradición y una desviación doctrinal que ha causado una apostasía masiva.

Uno de los puntos más polémicos del sedevacantismo es la teoría de que el verdadero papa electo en 1958 no fue Juan XXIII, sino el cardenal italiano Giuseppe Siri.
Según esta teoría, Siri habría sido elegido legítimamente pero fue forzado a renunciar bajo amenazas, incluyendo la posibilidad de atentados.
El día de la elección papal en 1958 estuvo marcado por confusión y emisiones contradictorias de humo blanco y negro desde la Capilla Sixtina, lo que alimentó las sospechas de irregularidades.
Esta teoría, aunque no respaldada por Siri mismo, ha sido difundida por sectores conservadores y apoyada por Gibson como parte de su crítica a la Iglesia postconciliar.
El Concilio Vaticano II introdujo cambios significativos en la Iglesia Católica, incluyendo la autorización de la misa en lenguas vernáculas y el fomento del diálogo interreligioso.
Sin embargo, para los sedevacantistas, estas reformas representan una desviación grave que ha debilitado la fe y la autoridad de la Iglesia.
Mel Gibson considera que estas transformaciones han provocado una “operación diabólica” que ha dañado la esencia del catolicismo, causando la deserción de numerosos clérigos y fieles.
Para él, la misa tradicional y los ritos preconciliares son los únicos auténticos y válidos.
La realización de *La Pasión de Cristo* fue una apuesta personal y espiritual para Mel Gibson.
A pesar del rechazo inicial de los grandes estudios cinematográficos por su contenido considerado demasiado violento y religioso, Gibson financió la producción con 45 millones de dólares de su propio patrimonio.

El actor Jim Caviezel, quien interpretó a Jesús, enfrentó enormes desafíos físicos y espirituales durante el rodaje, incluyendo lesiones, enfermedades y un alto desgaste emocional.
Sin embargo, su dedicación y fe contribuyeron a crear una obra que impactó profundamente a millones de espectadores.
En 2025, Gibson anunció la secuela de *La Pasión de Cristo*, titulada *La Resurrección de Cristo*, que explorará el período entre la crucifixión y la resurrección según los evangelios.
La película será una epopeya en dos partes y se espera que se estrene en 2027.
Este proyecto reafirma el compromiso de Gibson con su fe y su deseo de compartir la historia cristiana desde una perspectiva tradicionalista y profundamente espiritual.
La revelación de Mel Gibson sobre su postura sedevacantista y su crítica abierta a la Iglesia Católica contemporánea pone en evidencia un conflicto interno que pocos conocen.
Su historia personal de lucha, fe y arte se entrelaza con una visión radical que desafía la autoridad del Vaticano y cuestiona las reformas que han marcado la Iglesia en los últimos 60 años.
Más allá de la controversia, Gibson representa una voz que busca preservar una tradición que considera amenazada y que invita a reflexionar sobre la fe, la historia y el poder dentro de uno de los mayores organismos religiosos del mundo.