Ernesto D’Alessio, hijo de la icónica cantante Lupita D’Alessio y el actor Jorge Vargas, ha vivido una vida llena de altibajos, marcada por excesos, escándalos y decisiones controvertidas que han puesto en jaque su carrera artística y su vida personal.
Su historia es un reflejo de las complejidades de crecer bajo la sombra de padres famosos, enfrentarse a problemas familiares, y luchar por encontrar un lugar propio en el mundo del espectáculo y la política.
Ernesto nació en el seno de una familia famosa pero complicada.
Su madre, Lupita D’Alessio, conocida como “La Leona Dormida”, tuvo una carrera musical exitosa pero también una vida personal llena de conflictos.
Su padre, Jorge Vargas, también actor, tuvo una relación tensa con sus hijos.
Esta dinámica familiar influyó profundamente en la vida de Ernesto y sus hermanos, quienes enfrentaron problemas de control y desacuerdos con sus padres.
Uno de sus hermanos, Jorge, decidió abandonar la casa paterna debido a estas tensiones y se unió a un grupo de rap llamado “Gato”.
Ernesto y otro hermano lo siguieron, pero sin apoyo económico de sus padres, lo que los llevó a vivir en condiciones precarias, enfrentando dificultades para pagar la renta y sostenerse.
Ernesto buscó abrirse camino en la actuación y acudió al Centro de Educación Artística (CEA) de Televisa, donde el maestro Eugenio Cobo le dio la oportunidad de participar en pequeños papeles en telenovelas.
Sin embargo, su carrera se vio frenada cuando contrajo hepatitis, enfermedad que lo dejó sin recursos para su tratamiento.
Fue el propio Cobo quien asumió los gastos médicos, pero al recuperarse, Ernesto enfrentó el rechazo de productores y directores, quienes desconfiaban de su estado de salud.
Ante la falta de oportunidades en la actuación, Ernesto decidió probar suerte en la música, siguiendo los pasos de su madre.

Con un demo grabado con sus propios ahorros, logró firmar un contrato con Sony Music y lanzó su primer disco homónimo.
Sin embargo, el álbum no alcanzó el éxito esperado y carecía de un sencillo memorable que lo posicionara en el mercado.
A pesar de ello, realizó giras promocionales gratuitas por todo México, manteniendo su presencia pública.
Durante una de sus giras en Monterrey, Ernesto conoció a Chaito Rosario, con quien inició una relación que resultó en varios hijos y un matrimonio estable.
Sin embargo, la estabilidad en su vida personal no evitó que se viera envuelto en polémicas.
Uno de los escándalos más sonados fue la acusación por parte de Fabián Laaballe, un joven que lo señaló en un libro como cliente de servicios sexuales.
Esta acusación generó gran controversia, especialmente en la comunidad LGBTQ+, y en los medios de comunicación.
Ernesto manejó la situación con una actitud sorprendentemente tranquila, negándose a demandar y mostrando comprensión, lo que le valió respeto dentro de ese sector social.
Además, Ernesto ha mostrado públicamente su apoyo a los matrimonios y adopciones homoparentales, posicionándose como un aliado de la comunidad LGBTQ+.
Esta postura generó una imagen positiva, aunque más adelante su carrera política revelaría algunas contradicciones.
En 2018, Ernesto declaró que no tenía interés en la política, argumentando que no podría acomodarse a ningún partido.
Sin embargo, meses después sorprendió a todos al convertirse en diputado por el Partido Encuentro Solidario en Nuevo León, un partido conocido por sus posturas conservadoras, homofóbicas y en contra del aborto y las adopciones por parejas del mismo sexo.
Esta decisión generó desconcierto y críticas, pues contradecía sus declaraciones y apoyo previos a la comunidad LGBTQ+.
La incoherencia entre sus palabras y acciones políticas puso en duda su autenticidad y motivaciones, afectando su imagen pública.
La vida de Ernesto D’Alessio es un ejemplo de cómo la fama y la herencia familiar pueden ser una carga pesada.
Entre excesos, enfermedades, escándalos y decisiones controvertidas, ha tenido que enfrentar los retos de construir su propia identidad y carrera.
Su historia muestra la complejidad de las figuras públicas, quienes muchas veces deben lidiar con presiones externas, juicios mediáticos y contradicciones internas.
A pesar de todo, Ernesto ha demostrado resiliencia y capacidad para reinventarse, aunque no sin generar controversias.

Ernesto D’Alessio es un personaje polémico que ha vivido una vida marcada por luces y sombras.
Su trayectoria artística y política, sus excesos y escándalos, y sus contradicciones públicas reflejan la dificultad de mantener una imagen coherente en el mundo del espectáculo y la política mexicana.
Más allá de sus errores y controversias, su historia invita a reflexionar sobre la importancia de la autenticidad, el respeto a la diversidad y la necesidad de comprender las luchas personales detrás del personaje público.