Durante años, Delcy Rodríguez se presentó como una defensora del pueblo venezolano, una mujer que hablaba de revolución, igualdad y justicia social.

Sin embargo, detrás de ese discurso, se esconde una historia de corrupción y enriquecimiento ilícito que contrasta brutalmente con la crisis humanitaria que ha devastado a Venezuela.
Este artículo revela los secretos de la fortuna oculta de Delcy Rodríguez y cómo su vida de lujo se construyó a costa del sufrimiento de millones de venezolanos.
El 22 de febrero de 2018, en el aeropuerto internacional de Maiquetía, una escena impactante quedó grabada en la memoria colectiva venezolana.
Personal de seguridad interceptó maletas repletas de lingotes de oro en una comitiva oficial rumbo a China.
Estas maletas, según testimonios filtrados, pertenecían a la comitiva de Delcy Rodríguez, quien viajaba con frecuencia y cuyos equipajes pesaban mucho más de lo normal, consistentemente con oro venezolano.
Este episodio fue solo la punta del iceberg de un sistema de contrabando de metales preciosos operado desde las más altas esferas del poder.
Delcy Rodríguez tenía acceso directo a las reservas del Banco Central de Venezuela y la capacidad de autorizar exportaciones, convirtiendo oro nacional en oro privado con un simple trazo de pluma.
Entre 2017 y 2020, Venezuela perdió más de 23 toneladas de oro de sus reservas oficiales, vendidas a países como Turquía y Emiratos Árabes Unidos para supuestamente comprar alimentos y medicinas que nunca llegaron.
El dinero de estas ventas desapareció en cuentas offshore y contratos fantasma, mientras millones de venezolanos sufrían hambre y desnutrición.
A pesar de cobrar un salario oficial de apenas 500 dólares mensuales, Delcy Rodríguez y su círculo familiar inmediato poseen al menos 14 propiedades inmobiliarias en cinco países diferentes, ninguna de las cuales aparece en sus declaraciones patrimoniales oficiales.

Entre estas propiedades se encuentran:
– Un apartamento de lujo en Madrid, valorado en 1. 9 millones de euros, ubicado en el exclusivo barrio de Chamartín.
– Una villa en Casa de Campo, República Dominicana, con piscina infinity, embarcadero privado y cancha de golf, valorada en más de 6 millones de dólares.
– Un apartamento en Panamá, en la torre de lujo de Punta Pacífica, adquirido por 3.2 millones de dólares.
– Dos apartamentos en Polanco, Ciudad de México, con un valor total de 4. 8 millones de dólares.
– Propiedades en Turquía, incluyendo un apartamento en Estambul y una villa en la costa mediterránea.
Estas adquisiciones coinciden con el colapso económico de Venezuela, donde el PIB cayó más del 70% y la inflación superó el millón por ciento acumulado.
Mientras familias venezolanas vivían en condiciones precarias, Delcy Rodríguez adquiría propiedades millonarias mediante complejas estructuras offshore que dificultan rastrear el origen del dinero.
Investigadores internacionales han identificado al menos 18 cuentas bancarias en paraísos fiscales vinculadas a Delcy Rodríguez y su entorno familiar, distribuidas en Suiza, Andorra, Panamá, Islas Caimán, Islas Vírgenes Británicas y Singapur.
El monto total estimado en estas cuentas supera los 600 millones de dólares.
El mecanismo para ocultar el dinero funciona mediante empresas fantasma que facturan servicios inexistentes al gobierno venezolano, recibiendo dólares oficiales que luego se transfieren a cuentas offshore.
Por ejemplo:
– Una cuenta en un banco privado de Ginebra, Suiza, recibió 150 millones de dólares entre 2016 y 2020.
– En Andorra, una sociedad anónima vinculada a un abogado español recibió 80 millones de dólares.
– En Panamá, 11 cuentas bancarias relacionadas suman más de 200 millones de dólares.
– En Singapur, tres cuentas bancarias recibieron 70 millones de dólares provenientes de contratos petroleros con China.

Mientras estos fondos permanecían ocultos, hospitales venezolanos carecían de insumos básicos y pacientes morían por falta de medicamentos y atención adecuada.
El lujo de Delcy Rodríguez no se limita a propiedades y cuentas bancarias.
Su estilo de vida ostentoso incluye:
– Maletas de marcas como Louis Vuitton, Hermès y Rimowa, con equipaje voluminoso y pesado en cada viaje internacional.
– Estadías en hoteles cinco estrellas como Ritz Carlton, Four Seasons y Mandarin Oriental, con facturas que superaban los 50,000 dólares por semana.
– Compras en boutiques de lujo en Europa, incluyendo más de 400,000 euros en bolsos Hermès Birkin, relojes Cartier y joyas valoradas en cientos de miles de dólares.
– Ropa de alta costura de marcas como Chanel, Dior, Valentino, Prada y Gucci, con un valor estimado en más de 2 millones de dólares.
– Gastos en tratamientos de belleza y salud en spas exclusivos de Suiza, con sesiones que cuestan miles de francos suizos.
Este nivel de gasto es inconcebible para alguien con un salario oficial de 500 dólares mensuales, y refleja una desconexión moral profunda con la realidad de millones de venezolanos que sobreviven en pobreza extrema.
Tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores en enero de 2026 por fuerzas estadounidenses, Delcy Rodríguez emergió como la figura con mayor poder real en Venezuela.
Desde su posición como vicepresidenta ejecutiva, controla el acceso a divisas, las relaciones internacionales con aliados como Cuba, Rusia, China e Irán, y la distribución de alimentos subsidiados que mantienen dependiente a gran parte de la población.
Además, presuntamente supervisa rutas de narcotráfico que financian al gobierno y maneja un presupuesto paralelo fuera de registros oficiales.
A pesar de estar sancionada por Estados Unidos y tener activos congelados en múltiples jurisdicciones, sigue operando protegida por el aparato militar venezolano y respaldada por aliados internacionales.
Mientras Delcy Rodríguez acumula poder y riqueza, Venezuela enfrenta una crisis humanitaria sin precedentes.
Más del 90% de la población vive en pobreza, hospitales carecen de insumos básicos, y millones han abandonado el país en busca de mejores condiciones.

Cada dólar en cuentas offshore representa un medicamento no comprado, un salario no pagado, una escuela no construida.
La brecha entre la vida de lujo de Delcy Rodríguez y la realidad del pueblo venezolano no es solo económica, sino un abismo moral que evidencia la hipocresía y el cinismo de quienes se enriquecen con el sufrimiento ajeno.
La fortuna oculta de Delcy Rodríguez es una historia de corrupción, impunidad y abuso de poder que ha contribuido directamente a la tragedia venezolana.
Aunque gran parte de su riqueza permanece oculta detrás de estructuras offshore, lo que se conoce ya es suficiente para entender la magnitud del saqueo.
Mientras ella continúa en el poder, el pueblo venezolano sigue sufriendo.
Sin embargo, la historia también muestra que ningún poder es eterno y que la justicia, de una forma u otra, eventualmente encuentra su camino.