Luis Aguilar, conocido como “El Gallo Giro”, es una de las figuras más emblemáticas de la época de oro del cine mexicano.
Su vida, marcada por el éxito y la tragedia, refleja la complejidad de un artista que, a pesar de su carisma y talento, luchó contra demonios personales que lo llevaron a una caída estrepitosa.

Nacido el 29 de enero de 1918 en Hermosillo, Sonora, Luis Aguilar fue el segundo hijo de una familia acaudalada.
Desde joven, mostró un espíritu aventurero y características físicas que lo hicieron destacar, como su abundante vello facial.
Sin embargo, la Revolución Mexicana trajo consigo la confiscación de propiedades familiares, lo que obligó a la familia Aguilar a mudarse a la Ciudad de México.
A pesar de las adversidades, Luis se unió al Colegio Militar, donde obtuvo el grado de cadete.
No obstante, la estricta disciplina militar no era para él, y pronto desertó para dedicarse a la pesca en Mazatlán.
Allí, comenzó a hacer dinero vendiendo vísceras de tiburón a Estados Unidos, lo que le permitió disfrutar de una vida social activa y, desafortunadamente, desarrollar una afición por el alcohol.
Fue en una fiesta en la Ciudad de México donde Luis Aguilar cantó por primera vez, lo que llamó la atención de Roberto “El Charro Negro” y del productor Raúl de Anda.
Su carrera cinematográfica comenzó con la película “Sota, caballo y rey”, donde su carisma y singular apariencia lo convirtieron en un ícono.

A partir de ahí, su fama creció rápidamente, y su apodo “El Gallo Giro” se popularizó gracias al locutor Pedro de Lille, quien lo presentó en la radio.
A mediados de los años 40, Luis Aguilar se consolidó como un ídolo del cine mexicano, participando en películas junto a otros grandes como Pedro Infante.
Sin embargo, su éxito no fue suficiente para opacar su creciente problema con el alcohol, que comenzó a afectar su vida personal y profesional.
Luis Aguilar se casó con Ana María Almada en 1946, pero su matrimonio se vio afectado por su adicción al alcohol.
En 1954, se divorció de ella y, dos años después, conoció a Rosario Gálvez, con quien intentó rehacer su vida.
A pesar de su amor por Rosario y su hijo, el alcoholismo de Luis continuó siendo un obstáculo.
Un trágico suceso marcó su vida: el suicidio de su hijo mayor, Roberto, quien accidentalmente se disparó con una pistola.
Este evento devastó a la familia y profundizó la lucha de Luis contra el alcohol.

A pesar de esto, Luis logró superar su adicción gracias a su participación en Alcohólicos Anónimos, prometiendo a su familia que cambiaría.
A finales de los años 70, la carrera de Luis Aguilar comenzó a declinar debido a la llegada de nuevas corrientes cinematográficas, como las sexicomedia.
Luis se negó a adaptarse a estos cambios, lo que lo llevó a alejarse del cine.
Sin embargo, en la década de los 90, regresó brevemente a la pantalla con la película “Los años de Greta”, por la cual ganó un Ariel como mejor actor.
A pesar de sus altibajos, Luis Aguilar nunca perdió el cariño del público, que lo recordaba como el carismático “Gallo Giro”.
Su última aparición en televisión, en un comercial de frijoles, lo mostró como un abuelo bonachón, lo que le permitió reconectar con una nueva generación.
Luis Aguilar falleció el 23 de octubre de 1997 debido a un infarto fulminante.
Su muerte dejó un vacío en el mundo del espectáculo mexicano, pero su legado como uno de los grandes charros cantores perdura.
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A pesar de los desafíos que enfrentó, Aguilar es recordado como un pilar de la música y el cine mexicanos, un hombre que vivió intensamente y dejó una huella imborrable en la cultura popular.
La historia de Luis Aguilar es un recordatorio de que detrás de cada mito hay una vida llena de luchas, triunfos y tragedias que merecen ser contadas.
Su legado continúa inspirando a nuevas generaciones de artistas y aficionados al cine mexicano.
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Esta es una emisión de crítica artística y periodística todas las personas que aquí aparecen fueron grabadas con su autorización y cualquier opinión y o información transmitida refleja el punto de vista de su autor más no el de Azteca que fui un cordel muy bien islado ya luego me dorc Jamás había en el cine mee características de Luis Luis Aguilar se molestaba de que Pedro Infante le ganaba a todas las admiradoras no se pudieron llevar como amigos todos pensamos que le pone el gallo giro por el concepto bravío del Charro Luis tenía un
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problema con su manera de beber no llegara a tiempo a los ensayos era muy incumplido en ese aspecto y por lo tanto muchas sesiones de grabación pues se tenían que Cancelar sufrí tremendamente yo sabía que a veces en su casa este ni dormían juntos él les dijo como en las películas me voy a suicidar un trauma espantoso para mi mamá con una pistola se dio un tiro y está muerto echa pomada obviamente imagínate di la vuelta a la cama y ahí me di cuenta ya tenía la rigidez y sus ojos abiertos considerado como uno de los más
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entrañables charros cantores figura mía de la época de oro del cine mexicano Luis Aguilar El gallo giro proyectó siempre una imagen de un hombre alegre conquistador vacilador y bonachón pero en privado la realidad era otra su desmedido alcoholismo le costó una ruptura familiar la pérdida de casi toda su fortuna y un episodio trágico que hoy conoceremos Yo soy Atala Sarmiento Y esta es la historia detrás del mito de Luis Aguilar El gallo giro bienvenidos [Música] ah
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[Música] qué mujeres señores qué mujeres las que vienen sus charros admar en sus labios traen miel para sus quereres en sus ojos los puñales nacido el 29 de enero de 1918 en Hermosillo Sonora Luis Aguilar fue el segundo hijo del ganadero Luis Aguilar y Concepción manso un matrimonio acaudalado cuya matriarca era sobrina de Francisco y Rafael manso secretarios de guerra y tesorero de la nación en la administración del entonces presidente Álvaro Obregón mi papá le rascaba el el muñón al manco de Celaya a Álvaro