Vicente Fernández, conocido como “El Charro de Huentitán”, fue una leyenda de la música ranchera mexicana, admirado por millones en México y el mundo.

Su muerte, ocurrida en noviembre de 2021, conmocionó a todos.
Sin embargo, más de dos años después, en marzo de 2024, su hijo Vicente Fernández Junior rompió el silencio para revelar una verdad oculta que sacudió los cimientos del legado familiar y del público que lo admiraba.
Durante meses, la familia Fernández ocultó detalles críticos sobre la verdadera causa de la muerte de Vicente Fernández.
Según Vicente Junior, esta decisión se tomó para proteger la imagen pública y el legado de su padre.
Sin embargo, la verdad era mucho más compleja y dolorosa de lo que se había informado oficialmente.
Vicente Junior compartió documentos médicos, mensajes familiares y fotografías inéditas que evidenciaban una lucha prolongada y un deterioro físico severo que su padre sufrió en sus últimos meses.
Estos documentos mostraban un cuadro médico con múltiples complicaciones, y una red de decisiones médicas difíciles y controversiales.
En enero de 2021, Vicente Fernández fue diagnosticado con cáncer de próstata en etapa dos, una noticia devastadora para él, especialmente porque había superado un cáncer de hígado años atrás.
Debido a su orgullo y temor a perder su voz, eligió un tratamiento hormonal que preservaría su capacidad para cantar, aunque con riesgos.

A partir de ese momento, comenzaron a aparecer síntomas preocupantes: temblores, mareos, debilidad en las piernas y caídas.
En mayo de 2021 sufrió una caída grave en su rancho, que resultó en un traumatismo cervical y parálisis parcial.
Más tarde, fue diagnosticado con el síndrome de Guillain-Barré, una enfermedad autoinmune que afecta los nervios y puede causar parálisis progresiva.
Durante meses, Vicente Fernández estuvo hospitalizado, conectado a ventiladores y sometido a múltiples tratamientos para tratar infecciones, insuficiencia renal, daño cardíaco y complicaciones pulmonares.
La familia enfrentó la dura realidad de que su cuerpo estaba fallando en múltiples sistemas, y que las intervenciones médicas solo prolongaban su agonía.
El dolor familiar se intensificó cuando los médicos recomendaron cuidados paliativos para permitir que don Vicente muriera con dignidad, en lugar de continuar con tratamientos invasivos y sin esperanza de recuperación.
Esta decisión fue difícil y generó tensiones entre los hermanos y la familia.
Después de largas discusiones y momentos de reflexión, la familia acordó iniciar el proceso de cuidados paliativos el 23 de noviembre de 2021.
Vicente Fernández falleció el 24 de noviembre, pero la familia decidió mantener en secreto su muerte real durante casi tres semanas para preparar un funeral digno y controlar la narrativa pública.

La fecha oficial de su fallecimiento fue comunicada como el 12 de diciembre de 2021, coincidiendo con el día de la Virgen de Guadalupe, una decisión con un fuerte significado espiritual para la familia.
En marzo de 2024, Vicente Fernández Junior decidió revelar toda la verdad en una entrevista exclusiva, mostrando pruebas y documentos que contradecían la versión oficial.
Esto generó un gran impacto mediático y dividió a la opinión pública y a la familia.
Algunos apoyaron su valentía para contar la verdad y honrar la voluntad de su padre, mientras que otros lo acusaron de traicionar la privacidad familiar.
Sin embargo, la publicación de un video en septiembre de 2021, donde Vicente Fernández parecía pedir que lo dejaran ir, y la publicación de una carta escrita por él en julio de 2021, confirmaron que la familia actuó respetando sus deseos.
La historia de la muerte de Vicente Fernández es una mezcla de amor, orgullo, dolor y dignidad.
La revelación de su hijo Vicente Junior ofrece un testimonio honesto y humano de la lucha contra la enfermedad, la complejidad de las decisiones médicas y el profundo amor familiar que acompañó al ícono hasta sus últimos días.
Este relato no solo honra la memoria de Vicente Fernández como artista, sino también como hombre, padre y esposo, que enfrentó su final con la misma pasión y dignidad con la que vivió.