Lo que NADIE contó sobre el trágico accidente aéreo de Yeison Jiménez.

El 10 de enero de 2026 quedará marcado en la memoria de Colombia como el día en que la tragedia tocó el mundo artístico con la pérdida del cantante Yeison Jiménez y su equipo técnico en un accidente aéreo ocurrido en el aeropuerto Juan José Rondón, en Paipa, Boyacá.

Yeison Jimenez Joins Fonovisa/Universal Music Latin
Más allá de la conmoción por la muerte de una figura pública, la investigación técnica ha revelado una compleja cadena de factores que se combinaron para provocar el desastre.

Este artículo detalla lo que realmente ocurrió en esos dramáticos minutos y las lecciones que deja para la aviación.

 

El aeropuerto Juan José Rondón está situado a 2,512 metros sobre el nivel del mar, en un terreno montañoso que impone desafíos adicionales para las operaciones aéreas.

La altitud y la temperatura ambiente influyen directamente en la densidad del aire, un factor crucial para la sustentación de las alas y el rendimiento de los motores.

El día del accidente, la temperatura rondaba los 20ºC, lo que elevaba la altitud de densidad a más de 3,200 metros, reduciendo la capacidad del aire para sostener la aeronave y alimentar adecuadamente los motores.

 

El avión involucrado era un Piper Navajo bimotor, fabricado en 1975, con casi cinco décadas de servicio.

A bordo viajaban seis personas, incluyendo a Yeison Jiménez, junto con equipaje y combustible suficiente para el trayecto hacia Medellín.

Esta carga máxima exigía al avión una potencia y velocidad óptimas para despegar con seguridad en un espacio limitado: la pista de Paipa mide apenas 1,100 metros.

 

Días antes del vuelo fatal, el motor izquierdo del Piper Navajo había sido sometido a una reparación mayor en un hangar.

Se reemplazaron los anillos de tres cilindros y se instalaron nuevos magnetos, componentes vitales para la combustión y el rendimiento del motor.

Aunque un vuelo de prueba realizado el 9 de enero fue reportado como exitoso, este se hizo con el avión vacío y a nivel del mar, condiciones muy distintas al vuelo real en alta montaña y con carga máxima.

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La reparación implicaba un periodo crítico de asentamiento para las piezas nuevas, durante el cual el motor no debía ser forzado a máximo rendimiento.

Sin embargo, el vuelo del 10 de enero exigió al motor un esfuerzo extremo en condiciones adversas, lo que resultó en una degradación progresiva de su potencia.

 

El piloto, Fernando Torres, un experimentado aviador con más de 1,650 horas de vuelo, inició la carrera de despegue a las 4:09 pm.

Desde los primeros metros, la velocidad aumentaba lentamente debido a la baja densidad del aire y el peso máximo del avión.

Apenas el morro se elevó y las ruedas dejaron la pista, el motor izquierdo comenzó a mostrar signos de fatiga.

 

La pérdida progresiva de potencia provocó una asimetría crítica: el motor derecho operaba con fuerza, mientras que el izquierdo no generaba el empuje necesario.

Esta situación obligó al piloto a aplicar el timón de dirección para contrarrestar la guiñada hacia el motor débil, aumentando la resistencia aerodinámica y reduciendo aún más la velocidad.

 

La combinación de baja velocidad, alta resistencia por el uso intensivo del timón y la reducción de potencia del motor izquierdo causó que el ala izquierda perdiera sustentación primero, provocando un alabeo violento.

A tan baja altitud, esta pérdida de control fue irreversible.

Yeison Jiménez, Colombian music star, dies at 34 in plane crash | FOX 32  Chicago

El avión chocó contra el terreno con un ángulo elevado, rebotando varias veces antes de quedar destruido en la finca Marengo.

El fuego posterior al impacto consumió gran parte de la estructura, pero no fue la causa del accidente, sino una consecuencia del choque.

 

Además de las condiciones técnicas, la investigación señala la presión psicológica que enfrentó el piloto.

La presencia de una figura pública como Yeison Jiménez y la necesidad de cumplir con un itinerario de gira nacional pudieron haber influido en la decisión de continuar con el despegue a pesar de las señales tempranas de fallo.

 

El piloto confió en el vuelo de prueba realizado el día anterior y en la reparación del motor, lo que pudo retrasar la reacción para abortar el despegue.

Esta confianza, aunque comprensible, se convirtió en un factor que redujo las opciones de supervivencia.

 

El accidente del Piper Navajo en Paipa es un claro ejemplo de cómo la seguridad aérea depende de múltiples factores que deben ser gestionados con rigor.

La altitud de densidad, el peso máximo de la aeronave, el estado mecánico de los motores y la presión humana se combinaron para crear un escenario de riesgo extremo.YouTube Thumbnail Downloader FULL HQ IMAGE

Para la aviación general y privada, este caso subraya la importancia de considerar cada vuelo como único, especialmente después de reparaciones mayores y en condiciones ambientales exigentes.

El primer vuelo operativo tras una intervención técnica debe ser tratado como un nuevo vuelo de prueba, con todas las precauciones necesarias.

 

Finalmente, el respeto absoluto por los límites técnicos y humanos es la única garantía real para la vida en el aire.

La tragedia que cobró la vida de Yeison Jiménez y su equipo es un doloroso recordatorio de esta verdad.

 

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