El mundo de la música popular colombiana vive momentos de profunda tristeza tras el inesperado fallecimiento de Yeison Jiménez, una de las voces más queridas y emblemáticas del género.

En un homenaje en vivo que conmovió a miles de seguidores, el reconocido cantante Luis Alberto Posada no pudo contener las lágrimas al despedir a su colega y amigo, demostrando la gran pérdida que representa para la música y para quienes lo conocieron.
El homenaje comenzó con un ambiente cargado de emoción y tristeza.
Desde los primeros minutos, se pudo sentir la conmoción entre los asistentes y el propio Luis Alberto Posada, quien con voz entrecortada expresó su dolor: “No tengo palabras para despedir a un colega tan lleno de vida.
Es muy fuerte esta despedida, nadie la esperaba, pero así es la vida, nacemos y morimos”.
La partida de Yeison Jiménez ha dejado un vacío enorme en el género de la música popular, especialmente en la música de corte vallenato y carrilera, donde su voz y estilo marcaron una época.
Luis Alberto recordó con cariño y respeto la trayectoria de Yeison, destacando su alegría, su talento y la pasión con la que siempre entregó su música al público.
Durante el homenaje, Luis Alberto Posada se mostró visiblemente afectado, incluso tuvo que tomar un momento para recuperarse y beber agua debido a la intensidad de sus emociones.
En varias ocasiones, sus palabras se vieron interrumpidas por el llanto, reflejando no solo el dolor personal sino también el sentido de pérdida colectiva.
“Gracias a esta vida tan linda que me permitió estar a tu lado, haberte conocido y haber cantado contigo”, expresó Luis Alberto, refiriéndose a Yeison como “el papá de los pollitos, el gallo que más canta”, un apodo cariñoso que refleja la admiración y el cariño que sentía por él.
El homenaje incluyó momentos musicales donde se interpretaron canciones emblemáticas, algunas de ellas con letras que parecían anticipar el dolor de la despedida.
La música se convirtió en el vehículo para expresar el duelo, la memoria y el legado que Yeison deja en el corazón de sus seguidores.
Luis Alberto Posada también compartió reflexiones profundas sobre la vida y la muerte, recordando que aunque la partida de Yeison es dolorosa, es parte de la realidad inevitable que todos enfrentamos.
“Nacemos y morimos, es la gran realidad”, dijo, invitando a aceptar el ciclo natural de la existencia.
Además, mencionó que, a pesar de las diferencias y disputas legales que pudieron existir entre ellos, nada de eso disminuye el valor de la persona que se fue tan joven.
Este gesto de reconciliación pública muestra la grandeza de un artista que, en momentos difíciles, pone por encima la humanidad y el respeto.
El homenaje no solo fue un acto de despedida, sino también un momento para apoyar a la familia de Yeison Jiménez.
Luis Alberto expresó su solidaridad con los hijos y seres queridos del cantante, reconociendo la difícil situación que enfrentan tras esta pérdida.

La comunidad musical también se unió en este acto de recuerdo y reconocimiento, mostrando que el legado de Yeison va más allá de su música: es un símbolo de alegría, esfuerzo y autenticidad que continuará inspirando a nuevas generaciones.
El evento incluyó interpretaciones en vivo de canciones que marcaron la carrera de Yeison Jiménez, acompañadas de mensajes de amor y respeto.
La música se convirtió en un homenaje vivo, una forma de mantener presente la voz y el espíritu del artista.
Luis Alberto Posada, con su voz y su emoción, fue el portavoz de ese sentimiento colectivo que une a todos los presentes: el agradecimiento por haber compartido momentos inolvidables con Yeison y la esperanza de que su música siga resonando en los corazones.
La partida de Yeison Jiménez ha sido un golpe duro para la música popular colombiana y para todos quienes lo admiraban.
El homenaje en vivo con Luis Alberto Posada como figura central mostró la profundidad del dolor, pero también la fuerza del amor y la memoria.
Luis Alberto Posada, con lágrimas en los ojos y palabras sinceras, recordó a Yeison no solo como un colega, sino como un amigo y un hermano en la música.
Su despedida fue un llamado a valorar la vida, a perdonar y a mantener viva la memoria a través del arte.
Este homenaje quedará para siempre como un testimonio del impacto que Yeison Jiménez tuvo en su entorno y en la cultura musical, un legado que seguirá cantando en cada nota y en cada corazón que lo recuerda.