La reconocida cantante chilena Myriam Hernández atraviesa uno de los momentos más complejos de su vida personal, luego de comunicar públicamente hace casi dos meses su separación matrimonial y la serie de dificultades que esta ruptura ha traído consigo.
En una reciente entrevista concedida en el marco de una presentación clave para su carrera, la artista abrió su corazón para compartir cómo ha vivido este periodo marcado tanto por el dolor como por un profundo proceso de resiliencia y transformación emocional.

Su testimonio, sincero y lleno de gratitud, ha generado un fuerte impacto entre sus seguidores, quienes han sido un pilar fundamental en esta etapa.
Durante su conversación, Myriam reconoció que ha enfrentado momentos particularmente duros, tanto en el plano personal como en el anímico.
La presión mediática, la exposición pública de su vida privada y la necesidad de mantenerse firme frente a un calendario profesional que no se detiene han sido elementos que ha debido manejar con cautela y entereza.
Sin embargo, lejos de mostrarse derrotada, la cantante aseguró que este momento difícil también le ha permitido crecer, aprender y reencontrarse con sus propias fortalezas internas.
Con una serenidad admirable, expresó que, aunque la vida coloca pruebas dolorosas en el camino, estas también brindan la oportunidad de levantarse “a veces con más fuerza”.
Uno de los elementos que más resaltó durante la entrevista fue el rol fundamental que han tenido sus hijos, Miriam y Jorge, a quienes describió como su principal sostén emocional.
Los definió como “fuera de serie”, destacando el amor, la compañía y la estabilidad que le han brindado durante estos meses.
Junto a ellos, mencionó la importancia de su familia, de su círculo íntimo y, muy especialmente, de su fe.
Señaló que Dios, sumado a una extensa red de amigos cercanos, la ha acompañado en este proceso, permitiéndole recuperar energías y mantener el optimismo necesario para enfrentar los desafíos que ha traído su separación.
Del mismo modo, la artista habló con profunda gratitud sobre el apoyo recibido por parte del público, un respaldo que asegura haber sentido de una manera abrumadora y cálida.

Mensajes de cariño, bendiciones, palabras de aliento y muestras de admiración han sido constantes en estas semanas, convirtiéndose en un motor clave para su recuperación emocional.
Myriam afirmó que estos gestos le han permitido levantarse diariamente con mayor motivación y entusiasmo, e incluso llegar al día de su reciente y destacada presentación con una actitud fortalecida y positiva.
Durante la entrevista, también se abordó un aspecto que ha sido parte de la conversación mediática: la complejidad económica que rodea su separación.
Algunos panelistas del programa señalaron que no se trata únicamente del término de una relación sentimental, sino de una ruptura que incluiría temas financieros, deudas y compromisos pendientes que vuelven el proceso aún más doloroso y exigente.
Aunque Myriam no entró en detalles al respecto, su tono y sus palabras sugirieron que ha debido enfrentar un escenario multipolar, tanto emocional como materialmente, lo que añade aún más mérito a la fortaleza que ha mostrado públicamente.
Asimismo, se destacó que la cantante no solo ha debido sobrellevar este proceso en su vida privada, sino hacerlo en paralelo a su preparación para uno de los escenarios más emblemáticos de Chile: el Festival de Viña del Mar.
Según comentaron periodistas y cercanos, Myriam se sumergió en un riguroso periodo de ensayos diarios realizados en los estudios de Mega, canal oficial del certamen.
Dicha rutina se habría transformado no solo en un entrenamiento profesional, sino también en una especie de terapia emocional, una vía para canalizar su tristeza, reconstruirse y llegar al escenario con control y serenidad.
Personas de su círculo íntimo, quienes conversaron con el programa antes de la entrevista, aseguraron que estos ensayos constantes fueron claves para que la artista lograra estabilizar sus emociones.
Si bien reconocieron que durante esas semanas hubo momentos en los cuales pudo haberse quebrado o desbordado emocionalmente, afirmaron que el trabajo diario, la disciplina artística y el acompañamiento de su equipo la ayudaron a transformar el dolor en energía escénica.

Coincidieron en que, para enfrentar un escenario tan grande, una preparación emocional adecuada es tan importante como el ensayo musical.
Uno de los panelistas reflexionó sobre lo significativo que es, para una artista de la trayectoria de Myriam Hernández, llegar a un escenario tan demandante en medio de un proceso emocional turbulento.
En los medios de comunicación, explicaron, se aprende que el equilibrio emocional es indispensable para evitar desbordes en momentos clave.
Myriam, dijeron, logró llegar con la emoción a flor de piel, pero también con una notable contención.
Ese equilibrio —emocionarse sin desbordarse— fue uno de los aspectos más admirados de su reciente presentación.
El programa también recordó un episodio reciente que refleja no solo la sensibilidad de Myriam, sino también su cercanía con el público.
Se mencionó un video viral en el que la cantante llega al Paseo Ahumada para convivir con una mujer ciega que interpretaba sus canciones.
Sin avisar a su equipo, Myriam asistió acompañada únicamente de su entonces esposo y pidió que grabaran la escena.
Este gesto espontáneo creó un vínculo profundo entre ambas mujeres, quienes se convirtieron en amigas, y demostró una vez más la calidad humana y la empatía de la intérprete chilena.
Asimismo, los panelistas destacaron la capacidad que ha tenido Myriam Hernández para reinventarse a lo largo de los años.
Ha sido jurado en programas de talento, reina del Festival de Viña, figura televisiva y referente musical en distintos momentos de la cultura chilena.

Esa versatilidad, indicaron, es uno de los factores que le ha permitido mantenerse vigente y querida por el público a lo largo de las décadas.
Es también, según algunos expertos, uno de los motivos por los cuales ha sabido enfrentar con resiliencia este momento difícil.
Hacia el final del programa, uno de los periodistas aportó una reflexión relevante: para el círculo íntimo de Myriam, la separación era algo que “se veía venir desde hace mucho tiempo”, aunque la confirmación pública haya llegado recién hace dos meses.
Esta frase, aunque sobria, sugiere que la artista pudo haber estado atravesando una crisis interna mucho antes de anunciarla oficialmente, lo que hace aún más admirable la fuerza con la que ha salido adelante durante este periodo.
A pesar de la tormenta emocional, Myriam Hernández aseguró que se siente más motivada que nunca, llena de energía y profundamente agradecida por cada persona que la ha acompañado en este proceso: desde su familia y amigos, hasta los productores, equipos técnicos y el público que le ha manifestado su cariño incondicional.
Su mensaje final, sencillo pero poderoso, resume el espíritu con el que está enfrentando este capítulo de su vida: “Gracias simplemente gracias”.