Josefina Yolanda Pellicer López Yergo, mejor conocida como Pina Pellicer, fue una actriz mexicana cuyo talento y carisma la convirtieron en una figura destacada del cine y la televisión durante la Época de Oro del cine mexicano.
Nacida el 3 de abril de 1934 en la Ciudad de México, Pina provino de una familia con una rica tradición cultural e intelectual, siendo sobrina del reconocido poeta Carlos Pellicer Cámara.
Desde joven, mostró una inclinación natural hacia las artes, estudiando danza en el Instituto de Bellas Artes y filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Pina Pellicer debutó profesionalmente en el teatro en 1958 con la obra *El diario de Ana Frank*, donde fue descubierta por el productor estadounidense Frank Rosberg.
Esta oportunidad la llevó a trabajar en Hollywood, donde compartió créditos con figuras como Marlon Brando y Katy Jurado.
Su actuación en películas como *Macario* (1960), *Días de otoño* (1963) y *El pecador* (1965) consolidó su reputación como una actriz profunda y versátil.
También participó en series estadounidenses como *El fugitivo* y *La hora de Alfred Hitchcock*, lo que la hizo conocida más allá de las fronteras mexicanas.
Sin embargo, a pesar de su éxito profesional, la vida personal de Pina fue tormentosa y compleja.
Se caracterizaba por ser una persona reservada, con una visión crítica y negativa de la sociedad, y una dificultad para expresar sus sentimientos.
Su matrimonio con Ramón Naváes fue breve y discreto, pues pronto se dio cuenta de que no estaba hecha para el matrimonio tradicional.
Uno de los capítulos más oscuros y dolorosos en la vida de Pina Pellicer fue su relación con la también actriz Maricruz Olivier.
Según testimonios cercanos y reportes periodísticos, Pina se enamoró profundamente de Maricruz, quien no solo rechazó esta relación sino que mantenía una postura pública muy crítica hacia la comunidad homosexual.
Maricruz era conocida por su rechazo hacia las lesbianas y por expresar opiniones negativas sobre la comunidad LGBT, lo que generó un conflicto emocional intenso en Pina.
La relación entre ambas fue descrita como una conexión íntima y profunda, pero marcada por el rechazo y la incomprensión.
En una reunión organizada por la primera actriz Carmen Montejo, Pina quedó impactada por la personalidad de Maricruz, y posteriormente se dice que mantuvieron una relación carnal en Los Ángeles, California.
Sin embargo, Maricruz jamás aceptó esta relación, lo que llevó a Pina a una profunda crisis emocional.
El rechazo de Maricruz y la presión social por su orientación sexual llevaron a Pina a una batalla interna que se reflejó en su estado mental.
Se sabe que Pina sufría de depresiones recurrentes que la aislaban durante semanas y que le impedían continuar con normalidad su vida y carrera.
En cartas dirigidas a un amigo cercano y a su familia, Pina expresó su profundo cansancio y su incapacidad para soportar la tortura de haber amado a una mujer y sentirse rechazada y sucia por ello.
El 5 de diciembre de 1964, Pina Pellicer tomó barbitúricos en un acto suicida que conmocionó al mundo del espectáculo mexicano.
Su muerte fue publicada en la prensa con fragmentos de sus cartas, donde manifestaba su agotamiento emocional y su desesperanza.
La versión oficial inicialmente habló de un daño cerebral irreparable o de un desprecio sufrido por parte de Marlon Brando, pero investigaciones posteriores y testimonios confirmaron que el motivo real estaba en su lucha por aceptar su identidad y la negativa de Maricruz Olivier a esa relación.
La historia de Pina Pellicer es un trágico reflejo de los prejuicios y dificultades que enfrentaron muchas personas en el mundo del espectáculo y la sociedad en general durante la mitad del siglo XX.
Su talento y belleza quedaron opacados por un entorno que no aceptaba la diversidad sexual y que condenaba a quienes vivían su verdad con valentía.
Además, la relación con Maricruz Olivier, una actriz igualmente talentosa y admirada, añade un matiz aún más complejo a esta historia.
Maricruz, quien falleció joven también, dejó un legado artístico importante, pero su postura pública y su rechazo hacia las lesbianas dejaron una profunda herida en Pina, que terminó siendo fatal.
La muerte de Pina Pellicer invita a reflexionar sobre la importancia de la aceptación, la libertad personal y el respeto hacia las decisiones y sentimientos de cada individuo.
Su vida, aunque breve, dejó una huella imborrable en el cine mexicano y en quienes la conocieron.

A pesar de su trágico final, Pina Pellicer es recordada como una de las grandes actrices mexicanas, cuyo trabajo sigue siendo admirado y estudiado.
Su capacidad para transmitir emociones profundas y su compromiso con su arte la convierten en un ejemplo de talento y dedicación.
Su historia también sirve como un llamado a la empatía y a la comprensión hacia las personas que enfrentan luchas internas similares, especialmente en contextos donde la diversidad sexual es estigmatizada.
La vida y muerte de Pina Pellicer son un recordatorio de que detrás de la fama y el éxito hay seres humanos con emociones, miedos y necesidades de amor y aceptación.