ROMARIO : LA VERDAD SALIÓ A LA LUZ 🔥

Romario de Souza Faría, conocido mundialmente como Romario, no es solo uno de los futbolistas más letales de la historia de Brasil, sino también un hombre que ha enfrentado adversidades que pocos conocen.

Romário, a World Cup Champion, Is Now a World Cup Dissenter - The New York  Times
Nacido el 29 de enero de 1966 en la favela de Jacareciño, Río de Janeiro, Romario creció en un entorno de pobreza extrema, donde la violencia era constante y la vida cotidiana estaba marcada por la lucha diaria por sobrevivir.

Su padre, Edeverir, trabajaba largas jornadas en una fábrica por un salario mínimo, mientras que su madre, Lidia, limpiaba varias casas al día, regresando agotada y con dolor en las manos y los pies.

Desde muy pequeño, Romario prometió a su madre que cambiaría sus vidas y que se convertiría en futbolista.

A diferencia de otros niños de su barrio, Romario combinaba velocidad, agresividad y técnica, destacándose incluso contra jugadores mayores que él.

Con apenas 11 años ingresó en las inferiores del Vasco da Gama, donde su talento deslumbró de inmediato a los entrenadores.

 

Desde temprana edad, Romario comprendió que el éxito requeriría sacrificio.

Mientras otros entrenaban de día, él debía trabajar para ayudar en casa, vendiendo dulces y limpiando parabrisas, y entrenaba solo por las noches en la playa de Copacabana.

Su dedicación era inquebrantable: kilómetros corriendo en la arena, miles de remates, perfeccionando cada movimiento.

A los 16 años debutó en el primer equipo de Vasco da Gama, marcando dos goles en su primer partido contra Flamengo en el legendario Maracaná, demostrando que su hambre de triunfo superaba cualquier obstáculo.

Su carrera en Brasil fue meteórica; entre 1983 y 1988, Romario acumuló más de 200 goles con Vasco, convirtiéndose en un delantero temido y respetado, aunque también odiado por su irreverencia y su franqueza, especialmente por no callar ante la corrupción en el fútbol.

ROMARIO de Souza Faria - Dieci Football Entertainment

Romario siempre se distinguió por su valentía fuera del campo.

A los 21 años denunció públicamente la corrupción en la Confederación Brasileña de Fútbol, señalando a directivos y empresarios por incumplimientos financieros y malversación.

Esto lo convirtió en un objetivo de amenazas y persecuciones.

Su postura de no callarse lo enfrentó a mafias y carteles, quienes llegaron incluso a amenazar a su familia.

Sin embargo, Romario continuó su lucha y su carrera, trasladándose a Europa en 1988, donde se unió al PSV Eindhoven en Holanda, logrando 165 goles en 167 partidos y ganando dos ligas, pero sin dejar de lado la vida nocturna europea que tanto llamaba su atención.

Su estilo rebelde contrastaba con su efectividad dentro del campo, lo que lo llevó en 1993 al Barcelona de Johan Cruyff.

Allí, pese a su indisciplina, demostró que los goles eran lo que verdaderamente importaba, coronándose con 30 goles en la temporada 93-94 y ganando el Balón de Oro.

 

El Mundial de Estados Unidos 1994 fue un momento crucial en la vida de Romario.

Llegó como el mejor jugador del planeta, pero casi no juega la final contra Italia debido a amenazas de muerte dirigidas a él y a su familia por parte de mafias vinculadas a apuestas ilegales.

Pese al miedo y la presión, Romario se mantuvo firme, jugó y Brasil ganó en penales, consolidando su legado como campeón del mundo.

Su coraje y capacidad de mantenerse fiel a sus principios marcaron la diferencia entre el éxito y la derrota, demostrando que su lucha no solo era por el fútbol, sino también por la justicia y la integridad.

Romário de Souza Faria (49) is a former Brazilian footballer, manager and  politician. #Romario #Brazil

Romario regresó a Brasil en 1996 y se convirtió en un símbolo de resistencia contra la corrupción en el fútbol.

Denunció irregularidades en varios clubes, enfrentando demandas judiciales y continuas amenazas.

Su carrera continuó en distintos equipos, incluyendo Flamengo, Valencia, Fluminense y Vasco, hasta alcanzar la impresionante cifra de 1000 goles, incluyendo partidos profesionales, juveniles y amistosos, equiparándose a leyendas como Pelé.

Sin embargo, más allá de los goles, su mayor logro fue no callarse y enfrentar la corrupción, inspirando a otros jugadores a usar su voz como herramienta de cambio.

 

Tras retirarse del fútbol en 2009, Romario decidió llevar su lucha a la política.

En 2010 se postuló como diputado federal por Río de Janeiro y ganó con una votación masiva, demostrando que su reputación como hombre honesto y luchador trascendía el deporte.

Como político, se enfocó en la transparencia y en la lucha contra la corrupción, obligando a clubes y federaciones a publicar sus cuentas y denunciando el mal uso de fondos públicos.

En 2014 fue elegido senador y continuó promoviendo proyectos de ley, incluyendo la legalización del cannabis medicinal, motivado por el bienestar de su hija con síndrome de Down.

Su compromiso social se refleja también en la Fundación Romario de Souza Faria, que brinda apoyo y tratamientos a niños con discapacidades, beneficiando a más de 5000 familias.

 

A lo largo de su vida, Romario ha enfrentado intentos de difamación, amenazas directas e incluso ataques a su familia.

No obstante, su carácter resiliente y su determinación lo han mantenido firme.

Romário • Fantastic Goals & Skills
Ha demostrado que se puede ser exitoso, rico y famoso, sin comprometer los valores ni la honestidad.

Para los hinchas de fútbol es una leyenda, un delantero excepcional; para los políticos, un dolor de cabeza; y para la gente común, un héroe que lucha por justicia.

Su historia enseña que no basta con el talento; se requiere valentía, perseverancia y la disposición de enfrentar los riesgos por defender la verdad.

 

Romario sigue activo en la política y en la defensa de los derechos de los ciudadanos, demostrando que la lucha por la justicia no termina al retirarse del campo de juego.

Sus acciones muestran que un individuo puede marcar la diferencia cuando se niega a callar frente a la corrupción y las injusticias.

La vida de Romario no es solo la de un futbolista excepcional, sino la de un hombre que utiliza su voz y su influencia para cambiar la sociedad, enseñar a los jóvenes de la favela que pueden aspirar a lo máximo y recordar que los principios y la integridad valen más que cualquier comodidad o lujo.

 

El legado de Romario no se mide únicamente en goles o títulos, sino en el ejemplo de coraje, compromiso social y valentía frente a la adversidad.

Su vida es un testimonio de cómo la determinación y el coraje pueden convertir a una persona en un ícono, no solo dentro del deporte, sino también en la sociedad, inspirando a generaciones a luchar por sus sueños y a no rendirse frente a la corrupción, el miedo o las amenazas.

Romario de Souza Faría, el depredador del área, el campeón del mundo, el político incorruptible y el defensor incansable de la justicia, permanece como un ejemplo vivo de integridad, valentía y lucha constante.

 

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