Roxette, el dúo sueco compuesto por Marie Fredriksson y Per Gessle, fue una de las bandas más emblemáticas de los años 80 y 90, con un legado musical que marcó a toda una generación.
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Su estilo pop rock y sus melodías inolvidables los llevaron a la cima de las listas internacionales, vendiendo más de 75 millones de discos en todo el mundo.
Sin embargo, detrás de su éxito se esconde una historia de lucha, resiliencia y una trágica despedida que conmocionó a sus seguidores.
Marie Fredriksson nació en 1958 en Escania, Suecia, y desde pequeña mostró un gran talento para la música, influenciada por su padre, quien cantaba y tocaba instrumentos en casa.
Por su parte, Per Gessle, nacido en 1959 en Halmstad, se destacó como compositor y músico.
En 1986 unieron sus talentos para formar Roxette, una dupla perfecta que combinaba la voz soprano de Marie con la tesitura de tenor de Per, enriquecida con matices de rock.
El éxito llegó en 1989 gracias a la canción “The Look”, que Per Gessle había compuesto.
Un estudiante de intercambio estadounidense, fanático del grupo, logró que una emisora de radio en Estados Unidos la reprodujera, catapultándolos a la fama internacional.
La canción llegó al número uno en Billboard y en otros 30 países, vendiendo millones de copias.
Posteriormente, Roxette lanzó otros éxitos como “Listen to Your Heart”, “It Must Have Been Love” (incluida en la película “Pretty Woman”) y “Joyride”.
En 1991, su álbum *Joyride* fue un éxito total, consolidando su lugar en la escena musical global.
En total, Roxette vendió más de 75 millones de discos y fue la primera banda sueca en grabar un MTV Unplugged.
En 2001, la vida de Marie Fredriksson cambió drásticamente.
Un día antes de una gira en Bélgica, comenzó a sentirse mal tras salir a correr con su esposo Michael Blixt.
Sufrió un ataque epiléptico que le provocó una fractura de cráneo.
Fue trasladada de urgencia a un hospital, donde los médicos descubrieron algo mucho más grave: un tumor cerebral.
El diagnóstico fue devastador.
A pesar de la noticia inicial de que la cirugía podría extirpar el tumor, los especialistas informaron a la pareja que Marie tenía entre uno y tres años de vida.
Esta noticia obligó a cancelar la gira y marcó el inicio de una dura batalla contra la enfermedad que duraría 17 años.
Durante este tiempo, Marie enfrentó múltiples cirugías, tratamientos de radiación y quimioterapia.
La enfermedad dejó secuelas graves: perdió la visión en un ojo, tuvo problemas motores, dificultades para hablar y memorizar, y perdió el cabello.
Sin embargo, nunca perdió su espíritu creativo ni su amor por la música y el arte.
Se refugió en su fe y en el apoyo incondicional de su familia.
A pesar del deterioro físico, Marie Fredriksson continuó creando.
En 2004 lanzó el álbum *Change*, grabado en el estudio de su casa con la ayuda de su esposo.
Las letras y la música reflejaban su lucha interna y su esperanza.
Además, incursionó en el arte plástico, realizando una exitosa exposición llamada *After the Change* en 2005, donde vendió todas sus obras.
Marie también enfrentó la presión y el acoso mediático, ya que la prensa filtró información sobre su estado de salud, obligando a la familia a tomar medidas legales.
Pero su prioridad siempre fue proteger a sus hijos y mantener la privacidad de su vida familiar.
En 2016, Roxette celebró su 30 aniversario con una gira especial, pero la enfermedad de Marie volvió a complicarse, forzando su retiro definitivo de los escenarios.
Su última presentación pública fue emotiva, mostrando a una artista que, aunque debilitada, seguía entregando su talento con pasión.
El 9 de diciembre de 2019, Marie Fredriksson falleció rodeada de su familia.
Su muerte puso fin a una lucha de casi dos décadas contra el cáncer cerebral, dejando un legado imborrable en la música pop.
Su compañero de banda, Per Gessle, expresó su dolor y agradecimiento por haber compartido tantos años de éxito y amistad.
Marie dejó atrás a dos hijos y a su esposo, así como una obra musical que incluye 11 álbumes de estudio y 12 recopilaciones.
Roxette no solo fue un fenómeno musical, sino también una historia de amor, resiliencia y creatividad frente a la adversidad.

La historia de Roxette y de Marie Fredriksson es una mezcla de éxito, talento y una lucha humana que trasciende la música.
Su voz y sus canciones siguen vivas en el corazón de millones, recordándonos que detrás de cada estrella hay una persona con sueños, batallas y un legado que perdura más allá del tiempo.
Marie Fredriksson no solo fue la voz de Roxette, sino un ejemplo de fuerza y esperanza para quienes enfrentan adversidades.
Su vida y obra continúan inspirando a nuevas generaciones, y su memoria permanece intacta en la historia de la música mundial.