El caso de Madeleine McCann es uno de los misterios más impactantes y duraderos de las últimas décadas.

La desaparición de esta niña británica en Portugal ha generado una investigación internacional, múltiples teorías y un sinfín de preguntas sin responder.
A continuación, repasamos los detalles más importantes y las hipótesis que rodean este enigma.
Madeleine Beth McCann nació el 12 de mayo de 2003 en Leicester, Inglaterra.
Era la hija mayor de Kate y Gerry McCann, y tenía dos hermanos mellizos, Sean y Amelie.
Una característica física notable de Madeleine era un coloboma en uno de sus ojos, una especie de fractura en el iris que dejaba una pequeña marca visible.
Sus padres, ambos médicos, disfrutaban de una vida acomodada.
Kate, graduada en 1992, se dedicaba a la medicina general, y Gerry era cardiólogo consultor en un hospital en Leicester.
La familia decidió pasar unas vacaciones en Praia da Luz, un pequeño pueblo turístico al sur de Portugal conocido como “Little Britain” por la gran cantidad de turistas ingleses que lo visitan.
La familia McCann llegó a Portugal el 28 de abril de 2007 junto con tres familias amigas, todas con hijos.
Durante el día, los niños participaron en actividades en el Kids Club del resort, una especie de guardería para que los padres pudieran disfrutar de su tiempo libre.

El 3 de mayo de 2007, penúltimo día de vacaciones, la rutina transcurría con normalidad.
Después de almorzar, la madre tomó la última fotografía conocida de Madeleine.
Por la tarde, los niños regresaron al club y fueron llevados a sus respectivos apartamentos alrededor de las 6 de la tarde.
Gerry estaba jugando tenis mientras Kate acostaba a los niños a las 7 de la noche.
Los McCann y sus amigos tenían la costumbre de cenar en un pequeño restaurante cercano, a unos 55 metros de sus apartamentos, turnándose para revisar a los niños cada media hora.
A las 9:05 pm, Gerry fue a revisar a los niños y encontró la puerta del apartamento de Madeleine completamente abierta, cuando solía dejarla entreabierta.
Decidió cerrarla parcialmente y volvió a cenar.
Sin embargo, a las 10 de la noche, Kate fue a revisar y descubrió que Madeleine no estaba en su cama.
Solo encontró su manta y su peluche favorito.
Alarmada, salió corriendo al restaurante y anunció que su hija había desaparecido.

La policía portuguesa fue alertada, pero su llegada fue tardía y la investigación inicial estuvo plagada de errores.
Durante las primeras horas, conocidas como las “horas doradas”, no se recopilaron las descripciones de Madeleine ni se realizaron búsquedas inmediatas casa por casa.
Los bloqueos en la ciudad se implementaron hasta 10 horas después de la desaparición, lo que permitió que cualquier secuestrador pudiera salir de la zona sin dificultad.
Además, la empresa encargada de las cámaras de seguridad en autopistas y hoteles no fue contactada a tiempo.
La Interpol tardó cinco días en emitir una alerta global.
Tampoco se entrevistó a vecinos ni se aseguró la escena del crimen adecuadamente; se permitió la entrada y salida de aproximadamente 20 personas en el apartamento, contaminando posibles evidencias.
Un oficial incluso tomó huellas sin guantes, y la escena fue pisoteada por curiosos que acudieron a chismosear.
El apartamento fue cerrado solo un mes después y luego reabierto para turistas, hasta que en agosto de 2007 volvió a cerrarse para una nueva búsqueda de pruebas.
Una teoría sugiere que Madeleine pudo haberse levantado sola y perdido durante la noche.
Se basa en un comentario de Kate, quien expresó preocupación porque la niña no había ido a consolar a sus hermanos cuando lloraron la noche anterior.
Sin embargo, esta hipótesis es poco creíble para muchos, dada la complejidad del entorno y la ausencia total de rastros.

Varias personas reportaron haber visto a hombres sospechosos llevando a una niña similar a Madeleine cerca del hotel.
Un hombre rubio, de piel pálida y unos 30 años, fue descrito por testigos como alguien que no parecía turista y que cargaba a una niña con la misma pijama que Madeleine.
Se cree que podría tratarse de un secuestro vinculado a redes de pedofilia o tráfico de menores, que operan internacionalmente para explotación sexual o adopciones ilegales.
Un ex presentador y político inglés, Sir Clement Freud, conocido por escándalos relacionados con pedofilia, también fue mencionado por haber entablado amistad con la familia McCann, pero nunca se comprobó ninguna relación directa con el caso.
Robert Murat, un vecino que vivía a 80 metros del apartamento McCann, fue señalado por varios testigos y por su inusual interés en el caso.
Se ofreció como traductor y portavoz de la familia, lo que generó sospechas en la policía.
Sin embargo, tras exhaustivas investigaciones, no se encontraron pruebas que lo implicaran.
Posteriormente, demandó al Estado por difamación y ganó una indemnización.
Algunos criminólogos plantean que pudo tratarse de un robo fallido, donde un ladrón intentó entrar al apartamento y Madeleine, al darse cuenta, empezó a llorar y gritar, por lo que el ladrón la secuestró para silenciarla.
Se reportaron robos similares en apartamentos cercanos con ventanas abiertas, lo que da cierta credibilidad a esta teoría.

Una de las teorías más controvertidas es la sospecha sobre los propios padres.
Perros entrenados detectaron olor a sangre en el apartamento, bajo la cama de Madeleine, y en el maletero de un coche alquilado por los McCann semanas después.
Se especula que la niña pudo haber muerto accidentalmente por una sobredosis de sedantes que sus padres le dieron para que durmiera mientras cenaban.
Se cree que, tras la muerte, ocultaron el cuerpo para evitar la responsabilidad.
Los padres fueron interrogados durante días y luego abandonaron Portugal.
Aunque nunca fueron acusados formalmente por falta de pruebas, esta teoría sigue siendo motivo de debate.
Desde la desaparición, se han reportado más de 8,000 avistamientos de Madeleine en todo el mundo, desde Marruecos hasta América Latina.
Sin embargo, ninguno ha sido confirmado.
Un caso famoso fue el de una mujer española que afirmó haberla visto en Marruecos y tomó fotografías que parecían mostrar la marca en el ojo, pero luego se confirmó que era otra niña.
Los padres han invertido millones de libras en la búsqueda de su hija y han creado una fundación para ayudar a otros casos de desapariciones, aunque algunos critican el uso de los fondos recaudados.
El caso de Madeleine McCann sigue siendo uno de los mayores misterios sin resolver de la historia reciente.
A pesar de las múltiples teorías, investigaciones y esfuerzos internacionales, no se ha encontrado ni a Madeleine ni una explicación definitiva sobre su desaparición.
Lo que sí queda claro es que los errores iniciales en la investigación complicaron enormemente la búsqueda y que la verdad podría estar oculta entre las muchas hipótesis y sospechas que persisten hasta hoy.
Si alguna vez encuentras información relevante o ves a Madeleine, es crucial notificar a las autoridades para ayudar a resolver este caso que ha conmovido al mundo entero.