Tras rumores de divorcio, Susanna Griso rompió el silencio y confesó la dura verdad

La historia personal de Susanna Griso ha estado durante décadas vinculada a la serenidad, el rigor informativo y la discreción.

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Sin embargo, detrás de la imagen sólida que proyectó desde los platós de televisión, existía una vida íntima marcada por transformaciones profundas.

Su relación con Carles Torras comenzó en los años noventa, cuando ambos compartían el mundo de la comunicación.

Se conocieron en un entorno profesional ligado a TV3, donde surgió una conexión que pronto se transformó en una relación estable, construida lejos del ruido mediático.

 

Durante años, su matrimonio se percibió como un ejemplo de equilibrio entre vida profesional y personal.

Mientras ella consolidaba su carrera periodística, que más tarde alcanzaría gran notoriedad en Antena 3, él mantenía un perfil discreto en la producción audiovisual.

Juntos formaron una familia y construyeron una rutina basada en el respeto mutuo y la colaboración.

La llegada de su hijo reforzó ese proyecto común y durante mucho tiempo la pareja logró mantener una convivencia armoniosa, protegida de los focos y del escrutinio público.

 

Sin embargo, como ocurre en muchas relaciones largas, el paso del tiempo introdujo cambios sutiles que lentamente alteraron el equilibrio inicial.

Las exigencias profesionales, los ritmos distintos y la evolución personal de cada uno fueron creando una distancia emocional que no se percibía desde fuera.

Mientras la periodista se consolidaba como una de las figuras informativas más influyentes del país, su vida privada comenzaba a experimentar silencios, dudas y una sensación de desconexión que crecía de forma gradual.

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El punto de inflexión llegó con los años de madurez, cuando ambos comprendieron que la relación había cambiado de forma irreversible.

No hubo escándalos ni enfrentamientos públicos, sino una toma de conciencia progresiva.

La pandemia y el confinamiento intensificaron esa reflexión, obligándolos a confrontar emociones postergadas.

Para la periodista, fue un periodo de introspección en el que comenzó a cuestionarse no solo su matrimonio, sino también su propia identidad más allá del trabajo y la familia.

 

Finalmente, tras meses de reflexión, decidió hacer pública la separación.

Lo hizo con la misma honestidad que caracteriza su trayectoria profesional: sin dramatismo, sin reproches y con un mensaje centrado en la necesidad de vivir con coherencia emocional.

Su confesión en directo sorprendió a la audiencia, pero también generó una ola de apoyo.

Muchos espectadores valoraron la valentía de una mujer acostumbrada a narrar la actualidad de otros que, por primera vez, hablaba de su propia vida con transparencia.

 

A partir de ese momento comenzó una nueva etapa.

La periodista enfrentó no solo el duelo personal de la ruptura, sino también la presión mediática y el interés del público.

Programas, revistas y redes sociales analizaron cada gesto y cada palabra, transformando su vida íntima en tema de conversación nacional.

Lejos de reaccionar con confrontación, optó por el silencio y la mesura, priorizando la estabilidad de su familia y especialmente la de su hijo, con quien mantuvo siempre una comunicación abierta y honesta.

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En paralelo, inició un proceso de reconstrucción personal.

Buscó apoyo terapéutico, retomó intereses abandonados y comenzó a dedicar tiempo a actividades que le permitieran reconectar consigo misma.

La lectura, la escritura y los paseos solitarios se convirtieron en espacios de reflexión.

También empezó a hablar públicamente de la importancia del bienestar emocional, incorporando en su trabajo periodístico temas relacionados con la salud mental, las relaciones y los cambios vitales.

 

Esta transformación no solo afectó su vida personal, sino también su imagen pública.

De figura estrictamente informativa pasó a convertirse en una voz cercana para muchas mujeres que atravesaban procesos similares.

Sus intervenciones comenzaron a reflejar una mirada más humana y empática, lo que fortaleció aún más su conexión con la audiencia.

En lugar de debilitar su credibilidad, su sinceridad reforzó la percepción de autenticidad que siempre la había acompañado.

 

Con el tiempo, la calma regresó.

La periodista construyó una nueva rutina basada en el equilibrio entre trabajo, familia y autocuidado.

Aprendió a valorar la soledad como espacio de crecimiento y a redefinir la idea de felicidad.

Ya no se trataba de cumplir expectativas externas, sino de vivir con coherencia interna.

Ese cambio también influyó en su manera de entender el amor, que dejó de concebirse como permanencia obligatoria para transformarse en un vínculo consciente y libre.

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Su experiencia la llevó a reflexionar públicamente sobre las relaciones en la madurez, la presión social sobre las mujeres y el derecho a reinventarse en cualquier etapa de la vida.

Estas reflexiones encontraron eco en miles de personas que se reconocieron en sus palabras.

De forma inesperada, su historia trascendió el ámbito del corazón para convertirse en un ejemplo de resiliencia y honestidad emocional.

 

Hoy, lejos del dramatismo inicial, su trayectoria muestra que la ruptura no significó un final, sino una transición.

Continúa liderando su carrera con profesionalismo, pero también con una mirada más cercana a las experiencias humanas que antes permanecían fuera del foco informativo.

Su historia demuestra que incluso las figuras públicas más consolidadas atraviesan procesos de cambio y que la vulnerabilidad, lejos de ser una debilidad, puede convertirse en una forma poderosa de conexión.

 

En definitiva, la vida de Susanna Griso refleja una evolución personal que acompaña a su consolidación profesional.

Su separación no solo marcó el cierre de una etapa sentimental, sino el inicio de una reconstrucción que la llevó a redefinir su identidad, su trabajo y su manera de entender la felicidad.

Más allá del interés mediático, su experiencia se ha convertido en un relato sobre el valor de la honestidad, la capacidad de reinventarse y la importancia de vivir con fidelidad a uno mismo.

 

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