🎤💔 Cantó al amor mientras su vida se apagaba en silencio: la tragedia íntima de Aldo Monges, el trovador romántico que América idolatró y luego dejó desaparecer lentamente

Aldo Monges murió a los 83 años

Aldo Amado Monges nació el 17 de enero de 1942 en Córdoba, Argentina, en un hogar donde la música no era un lujo, sino una presencia inevitable.

Desde muy pequeño su voz destacó de forma casi inquietante.

A los cinco años ya cantaba en reuniones familiares y actos escolares, dejando a los adultos con la sensación de estar escuchando algo fuera de lo común.

No era solo afinación: era emoción.

Era intuición pura.

A los doce años comenzó a escribir sus propias canciones.

Letras cargadas de anhelo, tristeza contenida y una sensibilidad que parecía demasiado grande para su edad.

En esos años formativos, una figura clave cambiaría su destino: Horacio Guaraní.

El legendario folclorista no solo reconoció su talento, sino que lo empujó a confiar en sus propias palabras.

Ese gesto, aparentemente simple, fue decisivo.

El gran quiebre llegó en 1971 con el lanzamiento de su primer álbum, Olvídame, muchacha.

El disco fue un impacto inmediato.

La canción que le daba nombre se convirtió en un himno del romanticismo dolido, una súplica cantada con una suavidad que desarmaba.

Aldo Monges dejó de ser una promesa provincial para convertirse en una voz nacional.

No cantaba para multitudes abstractas: parecía cantar para cada oyente en soledad.

Canción para una mentira reforzó ese vínculo íntimo con el público y su alcance se expandió aún más cuando fue elegida durante años como cortina musical del programa Argentinísima.

La voz de Monges quedó incrustada en el tejido cultural argentino, asociada para siempre a la identidad emocional del país.

Murió Aldo Monges, la voz romántica que marcó a una generación

Durante la década de 1970, su carrera creció de manera constante.

Canciones como Brindo por tu cumpleaños o ¿Qué voy a hacer con este amor? se transformaron en clásicos cotidianos.

Sonaban en radios nocturnas, reuniones familiares y despedidas silenciosas.

Aldo no imponía su voz: la ofrecía.

Y el público la hacía propia.

Su popularidad lo llevó también al cine.

En 1979 participó en La carpa del amor y Los éxitos del amor, películas románticas donde su música reforzaba su imagen de trovador sensible.

No era un actor convencional, pero su presencia tenía coherencia: era la extensión natural de su mundo musical.

México ocupó un lugar central en su vida artística.

Allí fue adoptado como uno de los suyos y forjó una relación profunda con el compositor Cuco Sánchez, a quien había admirado desde adolescente.

Lo que comenzó como idolatría se transformó en amistad y colaboración.

Durante ocho años consecutivos Aldo giró por México y Estados Unidos, consolidando una carrera continental que pocos artistas argentinos lograron en esa época.

En 1979, en pleno reconocimiento, se unió a Daniel Toro y Carlos Torres Vila para formar Los románticos de la canción argentina.

El proyecto reafirmó su identidad artística, apostando a la emoción directa y la intimidad lírica.

Incluso tras esa etapa, Aldo continuó grabando sin descanso.

Más de 30 discos construyeron una obra extensa, coherente y profundamente emocional.

Pero mientras su legado crecía, la fama comenzaba a retirarse con discreción.

Aldo Monges nunca fue un artista de escándalos ni de exposición excesiva.

Murió Aldo Monges, el trovador romántico cordobés

Protegió su vida privada con firmeza.

Prefería que hablaran sus canciones.

Con el paso del tiempo, esa misma discreción hizo que su figura se desdibujara lentamente del centro mediático.

En 2022, su vida dio un giro definitivo.

Una hemorragia cerebral lo dejó gravemente afectado.

Desde entonces, nunca volvió a recuperarse por completo.

Su mundo se redujo a hospitales, rehabilitación y cuidados constantes.

Durante esos años, su esposa Zulma se convirtió en su sostén absoluto.

No solo como compañera de vida, sino como cuidadora incansable junto a su hijo Gastón.

Lejos de los escenarios, Aldo encontró refugio en la lectura y la escritura íntima.

Leía historia, poesía, filosofía.

Escribía pensamientos y versos que ya no buscaban convertirse en canciones, sino comprender el paso del tiempo.

Su vida se volvió sencilla, silenciosa, profundamente humana.

El 19 de julio de 2025, Aldo Monges falleció en Buenos Aires a los 83 años.

La noticia fue confirmada por su esposa con palabras cargadas de dolor y agotamiento.

“Durante años fuimos solo dos personas cuidándolo”, dijo.

Su muerte dejó un vacío profundo, no solo emocional, sino físico: el silencio después de una larga vigilia.

Será despedido y descansará en el panteón de autores y compositores del cementerio de la Chacarita, un lugar reservado para quienes dejaron una huella imborrable en la cultura argentina.

Y aunque sus últimos años estuvieron marcados por la enfermedad, su legado permanece intacto.

Aldo Monges fue más que una voz romántica.

Fue un hombre que lo dio todo por la música, que cantó al amor con honestidad brutal y que pagó el precio de una vida entregada al sentimiento.

Cuando su voz se apagó, quedaron las canciones.

Y mientras alguien vuelva a escuchar Olvídame, muchacha en la soledad de una noche, Aldo Monges seguirá viviendo.

Related Posts

Our Privacy policy

https://colombia24h.com - © 2026 News