A los 48 años, Shakira, la cantante colombiana, finalmente reveló su verdad más íntima
A lo largo de su carrera, Shakira ha sido muchas cosas: cantante, compositora, bailarina, empresaria, madre, ícono global y, más recientemente, símbolo de resiliencia.
Pero a sus 48 años, la artista colombiana ha decidido dar un paso que muy pocos esperaban: revelar una verdad que llevaba guardada durante años.
Una confesión personal, profunda, y, como todo lo que hace, cargada de valentía y emoción.
En una entrevista íntima concedida a un medio internacional, Shakira se abrió como nunca antes.
Lejos del escenario, sin coreografías, sin maquillaje glamuroso ni producción masiva, la artista mostró su lado más humano.
“Durante años, me escondí detrás de mi música”, dijo con voz serena.
“Mis canciones eran mi escudo, mi forma de gritar sin hablar. Pero ahora siento que es momento de hablar desde la mujer, no desde la estrella”.
La declaración que más conmovió a los millones de seguidores que tiene en todo el mundo fue su confesión sobre la soledad.
A pesar del éxito, la fama y los aplausos, Shakira reconoció que muchas veces se sintió sola.
“Es irónico”, explicó.
“Estás rodeada de miles de personas, todos te aplauden, todos te quieren… pero al final del día, te encuentras sola frente al espejo, preguntándote quién eres realmente”.
Sus palabras reflejan el peso de una vida vivida bajo la constante mirada pública.
Desde m
y joven, Shakira estuvo bajo los reflectores.
Con apenas 13 años grabó su primer disco, y desde entonces no se detuvo.
La fama llegó temprano, pero con ella también vinieron las exigencias, la presión y la pérdida de privacidad.
“Tue que aprender a ser fuerte. A sonreír cuando quería llorar. A seguir cuando quería detenerme”, confesó.
La cantante también habló del impacto emocional que tuvieron en su vida sus rupturas amorosas, especialmente su separación con Gerard Piqué, padre de sus dos hijos.
“Fue un momento durísimo. No por la pérdida de la relación, sino por lo que significaba para mi familia, para mis hijos”, dijo con honestidad.
“Tuve que reconstruirme. No desde el corazón roto, sino desde la mujer que quería volver a confiar, a sentirse segura, a amarse”.
En medio de ese proceso de sanación, Shakira encontró en la música su mayor refugio.
Temas como Monotonía o TQG no solo fueron éxitos mundiales, sino también catarsis personales.
“Cada canción fue un pedazo de mí. No fue marketing, fue verdad”, aseguró.
Y es precisamente esa autenticidad la que ha vuelto a conectar al mundo entero con su música.
Pero su gran revelación no fue solo emocional.
Por primera vez, Shakira confesó que durante mucho tiempo vivió con miedo a decepcionar.
“Miedo a no cumplir con las expectativas, miedo a fracasar, miedo a que la gente ya no me quiera”, explicó.
Ese miedo, silencioso pero constante, la llevó a exigirse más de lo necesario.
“Fui perfeccionista hasta el extremo. Y eso me hizo daño. Me olvidé de descansar, de disfrutar. Vivía con ansiedad”.
Sin embargo, a los 48 años, Shakira ha encontrado un nuevo equilibrio.
Después de años de lucha interna, ha aprendido a valorarse más allá de los premios, los rankings o las giras.
“Hoy me veo al espejo y, por primera vez, no me juzgo. Me abrazo”, dijo con una sonrisa sincera.
“Soy una mujer que ha amado, que ha caído, que ha perdido y que ha vuelto a levantarse”.
También compartió su renovada visión sobre la maternidad.
“Mis hijos son mi mayor ancla. Ellos me devuelven al presente, me recuerdan lo que realmente importa. No les hablo desde la estrella, les hablo desde la mamá que también aprende, que también se equivoca”, expresó.
Shakira aprovechó la entrevista para enviar un mensaje a las mujeres que la siguen:
“No tenemos que ser perfectas. Tenemos derecho a caernos, a cansarnos, a decir ‘no puedo’. Pero también tenemos la fuerza para volver a empezar. Cada etapa de la vida trae su belleza, y a los 48, puedo decir que estoy más viva, más despierta y más yo que nunca”.
La entrevista cerró con una reflexión poderosa:
“El mayor logro no ha sido llenar estadios ni ganar premios. El mayor logro ha sido no perderme a mí misma en el camino. Y si alguna vez lo hice, hoy me he encontrado de nuevo”.
Con estas palabras, Shakira no solo rompió el silencio, sino que volvió a conquistar al mundo, esta vez desde la verdad más pura.
A los 48 años, la cantante colombiana demuestra que la madurez no es el final de una carrera, sino el comienzo de una nueva etapa: más libre, más valiente, más auténtica.
Y esa versión de Shakira, sin duda, es la más poderosa de todas.
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