🚨 Violencia en Guanajuato: quién es el hombre buscado por el ataque que estremeció a México

🔥 Mario Eleazar Lara Belman: el presunto jefe de Los Marros tras la masacre de Salamanca

La fría tarde en una cancha de fútbol en Salamanca, Guanajuato, no solo se transformó en una escena de horror con cuerpos, sangre y balas, sino en una pieza clave de una guerra silenciosa que ha corroído por años el corazón del Bajío mexicano.

A través de diferentes figuras

Entre gritos, caos y el eco de detonaciones, surgió un nombre que encendió nuevas alarmas: Mario Eleazar Lara Belman, señalado por las autoridades como uno de los presuntos líderes de Los Marros, célula delictiva ligada al Cártel de Santa Rosa de Lima (CSRL) y actualmente buscado intensamente por el Estado mexicano por su posible vínculo con la masacre que dejó 11 muertos y varias decenas de heridos.

Lara Belman, a quien algunas fuentes identifican con los alias “Negro”, “Camorro” o “Gallo”, ha sido colocado en el centro de una trama que mezcla violencia, narcotráfico, extorsión y disputas territoriales que se han prolongado por años en la región de Guanajuato.

Las primeras investigaciones oficiales apuntan que el ataque en Salamanca no fue un hecho aislado, sino parte de un conflicto más grande entre organizaciones criminales rivales, donde Los Marros operan como brazo operativo del CSRL para presionar ante su adversario histórico, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

El nombre de Mario Eleazar Lara Belman no surgió de la nada.

Sitio de la masacre. REUTERS/Juan

Su presunta relación con el crimen organizado en la zona se remonta a años de actividad bajo el paraguas del CSRL, grupo que originalmente surgió como una célula independiente que controlaba el robo de combustible, conocido coloquialmente como huachicol, antes de ampliar sus operaciones hacia la venta y distribución de drogas, cobro de extorsiones, secuestros y homicidios.

La familia Lara Belman ha sido recurrentemente mencionada en investigaciones periodísticas y judiciales como una de las estructuras familiares clave dentro del grupo.

Según fuentes consultadas por medios nacionales, los apellidos de Mario Eleazar están presumiblemente ligados a miembros fundacionales del CSRL, lo que sugiere una inserción profunda de su nombre en el entramado criminal desde hace tiempo.

Aunque las autoridades han sido cautelosas al hablar de vínculos familiares directos, se ha confirmado que otros personajes con el apellido Lara Belman han ocupado posiciones estratégicas dentro del cártel desde su conformación original.

La tarde del 25 de enero cambió para siempre a los habitantes de Loma de Flores, una comunidad donde el deporte era sinónimo de unión, amistad y distracción.

Detención de Noé Israel “N”,

Aquella tarde, en lugar de gritos de gol, se escucharon ráfagas que pusieron fin a la vida de once personas que probablemente no tenían relación directa con el crimen organizado, sino con el simple hecho de disfrutar de un partido.

La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana mexicana ha señalado que varias de las víctimas trabajaban para una empresa de seguridad privada vinculada al CJNG, un dato que ha llevado a fortalecer la hipótesis de que la masacre fue resultado de un ataque directo por parte del CSRL.

En el centro de esa agresión se encontraría la estructura de Los Marros, bajo el mando de Mario Eleazar y con la participación de otros operadores como Moisés Soto Bermúdez, identificado como jefe de un grupo de sicarios dentro de esa célula.

Según las investigaciones, estos grupos funcionan como piezas tácticas de presión en una guerra territorial que ha dejado miles de muertos y una profunda crisis de inseguridad en la región.

Las órdenes de aprehensión vigentes contra Lara Belman incluyen cargos graves como homicidio calificado, secuestró, extorsión, venta de droga y desaparición forzada de personas, delitos que reflejan no solo el alcance de sus presuntas actividades sino también la violencia sistemática con la que operan sus allegados.

Aunque su paradero sigue siendo desconocido, las fuerzas de seguridad lo han catalogado como “objetivo prioritario”, lo que significa que su captura es una de las metas centrales de las estrategias de seguridad en Guanajuato.

No es casualidad que Salamanca, junto con ciudades vecinas como Irapuato y Celaya, se hayan convertido en epicentros de violencia criminal.

La disputa entre los cárteles por el control del corredor industrial más importante de México ha convertido a estas tierras en un campo de batalla constante, donde el huachicol, la venta de drogas y el cobro de extorsiones configuran una red compleja de poder y muerte.

El ataque en la cancha de fútbol se suma a decenas de eventos violentos que han marcado el inicio de este año, obligando a las autoridades a intensificar operativos y patrullajes con apoyo estatal y federal.

Detrás de las siglas, apodos y órdenes de aprehensión, hay una historia de lucha, dolor y abandono institucional que ha permitido que figuras como la de Mario Eleazar Lara Belman se consoliden como piezas relevantes dentro del crimen organizado regional.

Su influencia, aunque insospechada para muchos fuera de las investigaciones policiales, se refleja en la brutal ejecución de acciones que han trastocado comunidades enteras.

Para los habitantes de Guanajuato, cada nuevo reporte de violencia es una herida más en una sociedad que ha aprendido a convivir con el miedo y la incertidumbre.

La masacre de Salamanca no solo expuso la crueldad del crimen organizado, sino también la capacidad de grupos como Los Marros de actuar con impunidad, provocando una reflexión amarga sobre la fragilidad del Estado de derecho en zonas donde el narcotráfico ha tejido redes profundas de influencia y terror.

Mientras las autoridades siguen las pistas que podrían llevar a la captura de Lara Belman y otros implicados, las familias de las víctimas continúan con el duelo, exigiendo respuestas y justicia.

El nombre de Mario Eleazar Lara Belman aparece no solo en expedientes judiciales y boletines de seguridad, sino también en el dolor cotidiano de comunidades que reclaman que hechos como estos no se repitan.

La historia de un hombre marcado por el crimen y señalado como instigador de una de las escenas más atroces recientes en Guanajuato revela un fenómeno más profundo: cómo la violencia, el poder y la impunidad pueden transformarse en un coctel explosivo que impacta a toda una sociedad.

En este contexto, el rostro desconocido de un presunto capo deja de ser solo una figura en orden judicial para convertirse en símbolo de una lucha que México no ha logrado ganar.

Related Posts

Our Privacy policy

https://colombia24h.com - © 2026 News