Joan Manuel Serrat narra cómo vivió el accidente de Joaquín Sabina
El reconocido cantautor español Joan Manuel Serrat recientemente compartió en una entrevista cómo experimentó uno de los momentos más difíciles de su carrera musical y de su vida personal: el accidente que sufrió su gran amigo y compañero, Joaquín Sabina, en pleno escenario.
El incidente, ocurrido el 12 de febrero de 2020 en el WiZink Center de Madrid, dejó al público en shock y a Sabina con lesiones importantes. Desde entonces, Sabina ha tenido un proceso largo de recuperación, y Serrat, su fiel amigo, ha estado a su lado en cada paso de este difícil camino.
Serrat y Sabina han compartido una profunda amistad durante décadas, una relación que va más allá de la música y los escenarios. A lo largo de los años, han colaborado en varios proyectos y giras, lo cual ha fortalecido su vínculo y les ha permitido compartir experiencias inolvidables juntos.
Según Serrat, su amistad es una de las más valiosas que ha tenido en su vida y describió a Sabina como un hombre de espíritu libre, cuya pasión por la música y la poesía lo hace único.
“Joaquín es un ser humano extraordinario”, comentó Serrat en la entrevista. “Es una persona que vive intensamente, que entrega su alma en cada presentación, y cuando sucedió el accidente, todos en el escenario sentimos el impacto. Fue un momento de horror y desconcierto, y desde entonces, hemos estado a su lado apoyándolo en todo”.
El accidente de Sabina ocurrió cuando el cantante, a los pocos minutos de comenzar su concierto en Madrid, cayó del escenario a una altura de casi dos metros. La caída fue impactante y dejó a los asistentes en estado de shock, especialmente porque, al principio, no se sabía la gravedad de sus heridas.
Sabina fue trasladado de inmediato a un hospital, donde se le diagnosticaron varias fracturas y lesiones en la cabeza. Su recuperación fue lenta y dolorosa, pero a lo largo de este proceso, Serrat se mantuvo cerca de su amigo, brindándole su apoyo emocional y su compañía.
Serrat describe esos días como momentos de profunda tristeza e incertidumbre. “Fue un golpe para todos, especialmente para Joaquín, porque él vive para la música, para sus seguidores. Pasar por algo así no fue fácil para él, pero su fortaleza y su determinación siempre me han sorprendido”.
Después de semanas de hospitalización y rehabilitación, Sabina pudo finalmente retomar su vida poco a poco. Sin embargo, el proceso de recuperación no solo implicó sanar sus heridas físicas, sino también enfrentar el temor que el accidente dejó en él. Según Serrat, su amigo pasó por momentos de mucha frustración y tristeza, al no poder volver de inmediato al escenario, un lugar donde se siente libre y pleno.
“No puedo imaginar lo difícil que debió ser para él”, comentó Serrat. “Para un artista de la talla de Joaquín, que ha vivido prácticamente toda su vida sobre un escenario, estar alejado de su público fue una tortura. Sin embargo, ver cómo ha ido recuperando fuerzas y cómo ha luchado contra sus miedos es realmente admirable”.
Sabina, conocido por su personalidad fuerte y su carácter rebelde, no permitió que el accidente lo derrotara. A pesar de las adversidades, el cantante volvió a los escenarios con más fuerza y determinación que nunca, mostrando una vez más su amor incondicional por la música y su compromiso con su público.
Serrat ha sido uno de los pilares más importantes en la vida de Sabina durante su recuperación. Desde el accidente, ha estado al lado de su amigo, brindándole apoyo y compañía en los momentos más difíciles. Para Serrat, la amistad con Sabina es un vínculo que ha perdurado a lo largo de los años, y que ha sido un motor de apoyo y aliento en los momentos más duros.
“Estar con Joaquín en estos tiempos ha sido una bendición para mí también. Ver su proceso, su valentía y su deseo de seguir adelante es una inspiración”, expresó Serrat. “No es fácil, y aunque no hemos dejado de preocuparnos por él, la fuerza que demuestra día a día es increíble”.
Además, Serrat destacó que el incidente ha reafirmado su convicción de que los verdaderos amigos están ahí, en los momentos difíciles. Según él, el hecho de que Sabina se haya recuperado no solo es un testimonio de su fortaleza personal, sino también del amor y apoyo que ha recibido de sus seres queridos y fanáticos.
La amistad entre Serrat y Sabina ha sido una constante en sus vidas, y este accidente no ha hecho más que reforzar ese lazo inquebrantable. Según Serrat, el haber vivido esta experiencia junto a su amigo lo ha ayudado a ver la vida de una manera diferente, valorando aún más los momentos que comparten juntos y la alegría que experimentan al estar en el escenario.
“Cada día es una oportunidad para celebrar la vida y el arte. Lo que hemos pasado con Joaquín me recuerda lo efímera que puede ser la vida y lo importante que es vivirla plenamente, con pasión y entrega”, reflexionó Serrat.
Finalmente, tras una ardua recuperación, Sabina volvió a los escenarios, un regreso que sus seguidores esperaban con ansias. Para él, regresar a cantar y a compartir su música fue un triunfo personal, un símbolo de superación y de amor por el arte.
Serrat estuvo presente en su regreso y fue testigo de cómo su amigo se entregó al público una vez más, con la misma pasión y carisma de siempre.
Para Serrat, ver a Sabina de nuevo en el escenario fue un momento conmovedor y lleno de significado. “Verlo ahí, dando todo de sí, es como ver el regreso de un guerrero que no se rinde. Joaquín es un luchador, y su regreso nos llena de esperanza a todos”, concluyó Serrat.
Este accidente, aunque doloroso, ha sido una experiencia de aprendizaje y crecimiento para ambos cantautores, quienes siguen adelante con la misma pasión y dedicación que los ha caracterizado a lo largo de sus carreras.
La historia de Serrat y Sabina es un recordatorio de la fuerza de la amistad y de la resiliencia de los artistas que, a pesar de los golpes de la vida, siempre encuentran el camino de regreso a lo que aman.