A los 35 años, Jessi Uribe habla sin filtros y reabre la polémica más comentada del género popular
A sus 35 años, Jessi Uribe decidió romper el silencio que durante años lo acompañó frente a uno de los temas más comentados y polémicos de la música popular colombiana: su relación personal y profesional con Yeison Jimenez.

Lo que parecía un simple rumor de pasillo terminó convirtiéndose en una conversación nacional, cargada de especulaciones, bandos divididos y teorías que se multiplicaron en redes sociales.
Durante mucho tiempo, ambos artistas evitaron referirse directamente al tema.
Cada aparición pública, cada entrevista y cada silencio solo alimentaban más la curiosidad del público.
Los fans comparaban letras, analizaban miradas, rescataban viejas declaraciones y buscaban mensajes ocultos en canciones que, según ellos, escondían verdades no dichas.
En ese ambiente de tensión constante, Jessi Uribe optó por callar… hasta ahora.

En una reciente conversación que rápidamente se volvió viral, el cantante santandereano habló con una franqueza que sorprendió incluso a sus seguidores más fieles.
Con un tono sereno pero firme, Uribe dejó claro que el silencio no fue casual ni producto del miedo, sino una decisión consciente para proteger su carrera, su familia y su salud emocional.
“Cuando uno habla desde la rabia, pierde”, afirmó, marcando el inicio de una confesión que sacudió el panorama musical.
Jessi explicó que la relación con Yeison Jiménez pasó por distintas etapas, algunas de respeto mutuo y otras de distancia inevitable.
Sin entrar en ataques directos, reconoció que hubo malentendidos, egos heridos y situaciones que se salieron de control, en gran parte impulsadas por terceros y por la presión del éxito.
Según Uribe, la industria muchas veces enfrenta a los artistas para crear narrativas que venden, aunque el costo sea la amistad y la tranquilidad personal.
El cantante también se refirió al peso de las comparaciones constantes.
Durante años, los medios y el público los presentaron como rivales directos, como si el triunfo de uno implicara la caída del otro.
Jessi fue claro: esa rivalidad, en muchos casos, fue exagerada y manipulada.
“Nos pusieron en una competencia que no pedimos”, confesó, dejando entrever que más de una vez intentó frenar la ola de rumores sin éxito.
Sin embargo, lo más impactante de sus declaraciones fue cuando habló del impacto emocional que esta situación tuvo en su vida.
Uribe admitió que hubo momentos de cansancio extremo, de decepción y de dudas profundas.
Aun así, aseguró que esas experiencias lo hicieron crecer y entender que no todo debe resolverse públicamente.
“Aprendí que no siempre hay que responder, a veces el silencio también habla”, dijo, en una frase que rápidamente fue replicada miles de veces.
Las redes sociales estallaron minutos después de difundirse sus palabras.
Mientras algunos aplaudieron su madurez y sinceridad, otros interpretaron sus declaraciones como una indirecta directa hacia Yeison Jiménez.
Videos, memes y debates inundaron plataformas como Instagram, TikTok y X, demostrando que el tema sigue siendo una herida abierta para muchos seguidores del género popular.
A pesar del revuelo, Jessi Uribe evitó alimentar la polémica.
En lugar de eso, centró su mensaje en la importancia de avanzar, de enfocarse en la música y de no permitir que el pasado defina el futuro.
Reconoció el talento de Yeison y dejó claro que no guarda rencor, aunque tampoco idealiza una reconciliación inmediata.
Para él, la paz personal está por encima de cualquier titular.
Este pronunciamiento llega en un momento clave de su carrera.
A sus 35 años, Uribe se encuentra en una etapa de consolidación artística y personal, con nuevos proyectos musicales y una visión más clara de lo que quiere representar.
Sus palabras no solo buscan cerrar un capítulo, sino también enviar un mensaje a las nuevas generaciones de artistas: el éxito no vale nada si se pierde la esencia en el camino.
Mientras tanto, el público sigue atento a cualquier reacción de Yeison Jiménez, quien hasta ahora ha optado por el silencio.
Esa ausencia de respuesta no ha hecho más que aumentar la expectativa y el misterio.
¿Habrá una réplica? ¿Se abrirá un nuevo capítulo en esta historia o, finalmente, llegará el cierre definitivo?
Por ahora, lo cierto es que Jessi Uribe logró lo que parecía imposible: tomar el control de la narrativa con una sola decisión, hablar cuando lo consideró necesario y dejar claro que detrás del artista hay un ser humano que también siente, se equivoca y aprende.
Su confesión no solo reavivó la polémica, sino que también humanizó una historia que durante años fue reducida a simples rumores.