💔 “Parece mentira”: Pipe Bueno se rompe al despedir a Yeison Jiménez y conmueve a todo un país

🕯️ Amistad, música y dolor: la confesión más dura de Pipe Bueno tras la partida de Yeison Jiménez

El mensaje apareció sin previo aviso y, en cuestión de minutos, cambió el tono de las redes.

No fue una publicación promocional ni una frase calculada.
Pipe Bueno se quebró al competir un emotivo mensaje por la partida de su  amigo y colega Yeison Jiménez: “Es que parece mentira” - Infobae
Fue un desahogo.

Pipe Bueno se quebró al hablar de la partida de su amigo y colega Yeison Jiménez, y lo hizo con palabras simples, desnudas, imposibles de fingir.

“Es que parece mentira”, escribió, y esa frase bastó para abrir una herida colectiva que todavía sangra.

Quienes siguen de cerca a Pipe saben que no suele exagerar el dolor en público.

Por eso, cuando compartió su mensaje, el impacto fue inmediato.

La voz del artista, temblorosa incluso en el texto, dejó ver a un hombre desarmado por la ausencia, a un amigo que todavía no logra aceptar que ya no habrá llamadas a deshoras, ni risas en camerinos, ni planes improvisados después de un concierto.

La incredulidad fue el primer sentimiento, luego la tristeza profunda y, finalmente, ese silencio que llega cuando no quedan respuestas.

En su mensaje, Pipe recordó momentos que nunca habían sido contados.

Habló de conversaciones largas, de consejos compartidos lejos de los reflectores, de un compañerismo que iba más allá del escenario.

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Dijo que Yeison tenía una manera particular de escuchar, de cargar con dolores ajenos sin pedir nada a cambio.

Y confesó que, aun siendo artistas consolidados, se seguían llamando para apoyarse cuando las dudas aparecían.

Esa complicidad, ahora rota, se convirtió en el eje de un homenaje que nadie esperaba leer tan pronto.

Las reacciones no tardaron.

Artistas, productores y seguidores llenaron los comentarios con mensajes de apoyo.

Muchos admitieron que lloraron al leerlo.

Otros agradecieron la honestidad de Pipe, esa forma directa de mostrar fragilidad en un mundo que suele exigir fortaleza constante.

Porque, más allá de la fama, el mensaje dejó claro algo incómodo y real: el éxito no inmuniza contra el dolor.

Pipe también habló del vacío.

No como concepto abstracto, sino como presencia diaria.

Dijo que hay canciones que ya no puede escuchar sin detenerse, que hay recuerdos que aparecen de golpe y le quitan el aire.

Admitió que intentó escribir y no pudo, que intentó distraerse y fracasó.

Yeison Jiménez iba a volver el 18 de marzo a Santander.

“Hay despedidas que no se procesan de inmediato”, dejó entrever, y esa confesión resonó en miles de personas que atraviesan duelos silenciosos.

La amistad entre ambos artistas había sido visible, pero no exhibicionista.

Compartían escenarios, sí, pero sobre todo compartían respeto.

Pipe destacó la ética de trabajo de Yeison, su obsesión por hacerlo todo bien, su preocupación constante por su equipo y su familia.

Recordó una noche en la que, tras un concierto agotador, Yeison insistió en quedarse firmando autógrafos porque “la gente hizo el esfuerzo de venir”.

Ese tipo de gestos, dijo, lo definían más que cualquier premio.

El mensaje también tuvo un momento especialmente duro.

Pipe confesó que aún espera una llamada que no llegará, que a veces abre el chat solo para releer audios viejos.

No buscó dramatizarlo; lo contó como quien acepta una verdad que duele.

Y fue precisamente esa naturalidad la que volvió el texto devastador.

No hubo frases rimbombantes, solo la certeza de una pérdida irreparable.

En medio de la avalancha de comentarios, muchos seguidores destacaron una línea que se repitió como eco: “Es que parece mentira”.

Esa frase encapsuló el sentir colectivo.

Porque cuando alguien se va de manera abrupta, la mente se queda atrapada en el “todavía”.

Todavía iba a pasar algo, todavía quedaba tiempo, todavía había planes.

Pipe puso palabras a ese estado suspendido en el que tantos se reconocieron.

Cercanos al cantante aseguran que el mensaje no estaba planeado.

Que surgió en un momento de debilidad, cuando el peso de la ausencia se volvió insoportable.

Y quizá por eso resultó tan poderoso.

No fue una despedida solemne, fue una conversación abierta con el dolor.

Un recordatorio de que llorar en público también es una forma de honrar.

Al final, Pipe no pidió nada.

No habló de homenajes ni de escenarios.

Cerró su mensaje con gratitud, agradeciendo haber coincidido en el camino con alguien como Yeison.

Dijo que lo llevará consigo, que su voz seguirá apareciendo en recuerdos y canciones, que la amistad no se borra con la muerte.

Y ese cierre, lejos de aliviar, dejó un nudo en la garganta.

La publicación quedó ahí, fija, como un testimonio.

No solo de una amistad, sino de una pérdida que atraviesa a toda una generación de artistas y seguidores.

Porque cuando un amigo se va, no se va solo.

Se lleva pedazos de conversaciones, de futuros imaginados, de versiones de nosotros mismos que solo existían a su lado.

Pipe Bueno lo dijo sin decirlo.

Y por eso dolió tanto.

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