En los últimos días, el Centro Democrático, uno de los partidos políticos más influyentes y controvertidos de Colombia, ha vivido una crisis interna que amenaza con fracturar su estructura.

María Fernanda Cabal, reconocida senadora y figura emblemática del partido, ha protagonizado un fuerte enfrentamiento con Álvaro Uribe Vélez, expresidente y líder indiscutible del Centro Democrático.
Esta confrontación ha llegado a un punto crítico, con acusaciones graves de corrupción, manipulación de candidaturas y conflictos internos que han sido revelados en una carta pública que ha generado gran polémica.
La disputa comenzó cuando María Fernanda Cabal y su esposo, José Félix Laforí, enviaron una carta de seis páginas dirigida a Gabriel Vallejo, director del Centro Democrático, y que también fue remitida al expresidente Álvaro Uribe y a la candidata Paloma Valencia.
En esta misiva, denuncian irregularidades en el proceso interno de selección de candidatos, específicamente en la consulta que proclamó a Paloma Valencia como ganadora, a pesar de que, según Cabal, ella debería haber sido la candidata legítima.
Cabal acusa directamente a Uribe de haber intervenido para favorecer a Valencia, lo que ha generado un ambiente de desconfianza y división dentro del partido.
La senadora afirma que el Centro Democrático se ha convertido en un “nido de corruptos”, donde la democracia interna es solo un nombre y no una realidad.

En la carta, María Fernanda Cabal y José Félix Laforí detallan varios aspectos que consideran evidencia de corrupción y manipulación:
– **Fraude en la Consulta Interna:** Señalan que la consulta para elegir candidato fue manipulada mediante encuestas realizadas por firmas chilenas, con resultados alterados para favorecer a Paloma Valencia.
– **Conflictos Familiares y Políticos:** Se mencionan disputas internas relacionadas con la familia Uribe, especialmente con Miguel Uribe Londoño, hijo del expresidente, y su manejo de la candidatura tras la muerte de Miguel Uribe Turbay.
– **Financiación Irregular:** La carta denuncia desigualdades en la financiación de campañas, con recursos desiguales y contratos sospechosos con empresas encuestadoras, como Atlas Intel y Atlas Cíntex.
– **Negociaciones y Promesas Políticas:** Se habla de ofrecimientos de cargos políticos, como la vicepresidencia, a ciertos personajes para asegurar su apoyo, lo que evidencia una práctica de compra de voluntades dentro del partido.
Estos hechos han provocado renuncias y descontento entre varios miembros, incluyendo a figuras como Andrés Guerra, quien decidió apartarse del Centro Democrático.
Paloma Valencia, quien resultó ganadora en la consulta interna, ha salido públicamente a defender la transparencia del proceso.
En una entrevista para Blue Radio, Valencia afirmó que las encuestas y auditorías realizadas por empresas serias demostraron que no hubo interferencia externa ni manipulación en la elección.
Además, hizo un llamado a la unidad dentro del partido y expresó su deseo de que María Fernanda Cabal reconsiderara su decisión de salir del Centro Democrático.

Valencia destacó que el crecimiento de su campaña fue evidente y respaldado por múltiples mediciones, y que la disciplina política es fundamental para mantener la cohesión del partido, incluso cuando hay discrepancias internas.
Frente a la situación insostenible, María Fernanda Cabal y José Félix Laforí han propuesto una excisión del Centro Democrático, es decir, la creación de un nuevo movimiento político que les permita continuar su proyecto sin las limitaciones y conflictos del partido actual.
En la carta, solicitan que esta decisión se tome en la próxima convención del partido y piden una salida digna que respete sus derechos y estatutos.
Desde diciembre, Cabal ha estado en conversaciones con otros congresistas que quedaron fuera de la lista oficial del Senado para sumarlos a esta nueva agrupación.
Sin embargo, algunos, como Andrés Guerra, han rechazado la invitación por lealtad a Uribe.
Esta crisis interna en el Centro Democrático no solo refleja luchas de poder dentro de un partido, sino que también tiene repercusiones en el panorama político nacional.
Mientras el Centro Democrático se divide y enfrenta escándalos, el progresismo en Colombia, representado por el Pacto Histórico y el gobierno del presidente Gustavo Petro, se fortalece y gana apoyo popular.

El descontento con la extrema derecha y la pérdida de credibilidad del Centro Democrático se reflejan en la baja asistencia a sus convocatorias y en la percepción de que están en declive.
Muchos ciudadanos están abriendo los ojos a los resultados y avances del gobierno actual, lo que podría traducirse en una victoria contundente en las próximas elecciones, incluso en primera vuelta.
La carta de María Fernanda Cabal y José Félix Laforí ha destapado una crisis profunda en el Centro Democrático, evidenciando prácticas cuestionables, conflictos familiares y luchas internas que amenazan con fracturar el partido.
La respuesta de Paloma Valencia y otros líderes refleja la resistencia a estos cambios, pero la propuesta de excisión y la formación de un nuevo movimiento político indican que la división parece inevitable.
Este episodio es un reflejo de la complejidad y volatilidad de la política colombiana, donde las alianzas y rivalidades pueden cambiar rápidamente, y donde la transparencia y la democracia interna siguen siendo retos pendientes para muchos partidos.