Yeison Jiménez falleció el 10 de enero de 2026 a los 34 años en un accidente aéreo en Boyacá mientras viajaba con su equipo rumbo a un concierto, causando conmoción nacional.
El 10 de enero de 2026, la música popular colombiana perdió a uno de sus más grandes exponentes, Yeison Jiménez, quien falleció trágicamente en un accidente aéreo en Boyacá, Colombia, a la edad de 34 años.
La noticia de su muerte impactó al país, dejando un vacío profundo en el corazón de sus seguidores y en la industria musical.
Yeison, conocido por su voz potente y su conexión emocional con el público, había compartido en varias entrevistas su inquietante premonición sobre un accidente aéreo.
“He tenido sueños extraños”, había confesado en una de sus últimas apariciones, “en los que me veo en las noticias después de un siniestro”.
Estas palabras, ahora cargadas de un significado escalofriante, resuenan con fuerza tras su repentina partida.
El artista se encontraba en camino a un concierto en Medellín, con una agenda llena de presentaciones programadas.
“Siempre he vivido para el escenario”, solía decir, reflejando su pasión por la música y su compromiso con sus fans.
Sin embargo, el destino tenía otros planes.
La avioneta en la que viajaba, junto a su mánager y cuatro miembros de su equipo, despegó cerca de las cinco de la tarde, pero apenas unos minutos después, perdió el control y se estrelló en un terreno agrícola entre Paipa y Duitama.

Las primeras informaciones sobre el accidente fueron devastadoras.
“Todo ocurrió tan rápido”, relató un testigo que se encontraba en la zona.
“La aeronave giró y luego se precipitó.
Fue un momento de horror”.
La Aeronáutica Civil confirmó que la aeronave nunca emitió señales de aterrizaje, pero sí una alerta de emergencia que permitió localizar el lugar del siniestro.
A bordo viajaban seis personas, todas las cuales perdieron la vida en el impacto.
Yeison Jiménez, nacido el 26 de julio de 1991 en Manzanares, Caldas, había construido su carrera con esfuerzo y dedicación.
Desde pequeño, soñaba con ser cantante.
“A los siete años ya estaba en el escenario”, recordaba con orgullo.
Su trayectoria musical despegó con el lanzamiento de su primer álbum, “Te deseo lo mejor”, y continuó con una serie de éxitos que lo llevaron a llenar estadios y conquistar corazones en toda Colombia.
“La música es mi vida”, solía afirmar, y su pasión se reflejaba en cada una de sus presentaciones.
La noticia de su muerte fue recibida con incredulidad y dolor.
En Marinilla, donde estaba programado para actuar esa misma noche, el ambiente se tornó sombrío.
“No podía creer que Yeison no vendría”, comentó un fanático con lágrimas en los ojos.
“Era más que un cantante; era un amigo, alguien que nos entendía a través de su música”.
Su ausencia dejó a miles de personas esperando un espectáculo que nunca llegó, y el silencio en el escenario fue ensordecedor.

El impacto de su partida se sintió no solo en el ámbito musical, sino en toda la sociedad colombiana.
Yeison había trascendido su género, convirtiéndose en un referente para una generación que encontró en sus letras un eco de sus propias vivencias.
“Mis canciones son reflejos de la vida”, decía, y su capacidad para conectar con el público fue inigualable.
Canciones como “Aventurero”, “El desmadre” y “Tenías razón” resonaron en los corazones de muchos, convirtiéndose en himnos de amor y desamor.
Mientras las autoridades continúan investigando las causas del accidente, el legado de Yeison Jiménez vive en su música y en los recuerdos de aquellos que lo admiraron.
“Siempre estará con nosotros a través de sus canciones”, afirmó un colega artista.
“Su voz y su energía nunca se apagarán”.
En medio del dolor, el país recuerda a un hombre que, a pesar de su corta vida, dejó una huella imborrable en la música popular colombiana.
Yeison Jiménez se fue, pero su historia y su música seguirán resonando en cada rincón de Colombia.
La tragedia de su partida nos recuerda la fragilidad de la vida y la importancia de valorar cada momento.
“Vivir para el escenario”, una frase que definió su vida, ahora se convierte en un legado que inspirará a futuras generaciones de artistas.
En cada acorde, en cada letra, Yeison permanecerá vivo, un eterno aventurero en el corazón de su gente.