Epa Colombia enfrenta una posible reubicación tras revelarse supuestos privilegios y lujos durante su reclusión en Bogotá

 

Los lujos y excesos de Epa Colombia en su lugar de reclusión: celulares, amenazas y polémicas

 

La situación judicial de la influenciadora Epa Colombia, cuyo nombre real es Daneidy Barrera, vuelve a estar en el centro del debate público tras la revelación de presuntas irregularidades durante su reclusión en la Policía Nacional de Colombia, específicamente en la Escuela de Carabineros en Bogotá.

Las denuncias han generado una reacción inmediata de las autoridades, que ya evalúan su traslado a otro centro penitenciario y la apertura de investigaciones disciplinarias.

De acuerdo con información oficial conocida en las últimas horas, el Ministerio de Justicia de Colombia analiza varias alternativas, entre ellas el traslado de Barrera a la cárcel El Buen Pastor u otro pabellón donde se garantice el cumplimiento estricto del régimen penitenciario.

La medida surge tras un informe que detalla supuestos privilegios, comportamientos indebidos y conflictos con otras internas.

El caso ha escalado rápidamente luego de que se conocieran denuncias sobre la presencia de objetos no autorizados, incluyendo teléfonos celulares, así como posibles beneficios logísticos que no corresponderían a una persona privada de la libertad.

Además, el documento menciona la existencia de un vehículo de alta gama vinculado a la influenciadora dentro del perímetro de reclusión, lo que ha generado cuestionamientos sobre los controles internos.

El director del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario fue enfático al rechazar cualquier trato diferencial.

“Aquí no podemos tener internos o presos de condiciones especiales frente a la comodidad, frente a los lujos.

Todos deben cumplir con el régimen penitenciario”, afirmó, dejando claro que, de comprobarse las irregularidades, se tomarán medidas que podrían afectar incluso los beneficios judiciales de la condenada.

 

Exclusivo: los lujos, excesos y hasta peleas de 'Epa Colombia' en su lugar de reclusión

 

Epa Colombia cumple actualmente una sentencia de cinco años y dos meses de prisión por los hechos ocurridos durante las protestas de 2019, cuando fue condenada por actos vandálicos contra infraestructura pública.

Desde entonces, su caso ha sido seguido de cerca tanto por la opinión pública como por las autoridades.

Las denuncias también incluyen supuestas discusiones y conflictos con otras mujeres privadas de la libertad.

Según el informe, al menos siete internas habrían presentado quejas por comportamientos que irían en contra del reglamento.

A esto se suman versiones sobre presuntas amenazas a funcionarios encargados de su custodia, lo que ha encendido las alarmas dentro de la institución.

Ante este panorama, la Policía Nacional de Colombia inició una investigación interna para determinar si hubo fallas en la vigilancia o posibles responsabilidades disciplinarias por parte de los uniformados encargados de su custodia.

El objetivo es esclarecer si existió permisividad o negligencia frente a las conductas denunciadas.

Desde el Gobierno, el mensaje ha sido claro: no se permitirán privilegios dentro del sistema carcelario.

“Si la sanción tendrá que devolverse al Buen Pastor o algún tipo de medida que afecte la redención de pena, se tomará con base en la investigación”, indicaron voceros oficiales, subrayando que el proceso aún está en curso.

 

Epa Colombia señalada por lujos y mal comportamiento en su lugar de reclusión: “Amenazó a un funcionario” - Infobae

 

El caso también reabre el debate sobre las condiciones de reclusión en Colombia y la necesidad de garantizar igualdad en el cumplimiento de las penas.

Expertos en derecho penitenciario señalan que cualquier trato preferencial no solo vulnera la ley, sino que afecta la credibilidad del sistema judicial.

Mientras tanto, la defensa de Barrera no se ha pronunciado públicamente sobre las nuevas denuncias.

Sin embargo, fuentes cercanas al proceso aseguran que la influenciadora podría enfrentar consecuencias adicionales si se comprueba el incumplimiento de las normas carcelarias, incluyendo la pérdida de beneficios como la reducción de pena por buen comportamiento.

En medio de la controversia, el caso de Epa Colombia vuelve a poner en evidencia la delgada línea entre notoriedad pública y responsabilidad legal.

Lo que comenzó como una condena por hechos vandálicos ahora se convierte en un nuevo capítulo judicial, donde las autoridades buscan determinar si, dentro de la reclusión, se han vulnerado las reglas que rigen para todos los internos por igual.

El desenlace de esta investigación será clave no solo para el futuro de la influenciadora, sino también para enviar un mensaje sobre la transparencia y el rigor del sistema penitenciario colombiano.

 

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