Las autoridades sanitarias activaron una alerta epidemiológica tras un brote del virus Nipah en la India, con vigilancia a cerca de 190 personas por su alta letalidad.

Recientemente, se emitió una alerta epidemiológica tras la confirmación de un brote del virus Nipah en la India, lo que ha llevado a las autoridades de salud a poner en vigilancia a 190 personas.
Este virus, conocido por su alta letalidad, que se estima entre el 40% y el 75%, ha captado la atención de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que resalta que la gravedad de la enfermedad puede variar significativamente dependiendo de la rapidez con la que se detecte el brote y la atención médica que se brinde.
El virus Nipah no es nuevo; fue identificado por primera vez en 1998 durante una epidemia entre ganaderos porcinos en Malasia, de donde toma su nombre.
“Aunque su capacidad para saltar de animales a humanos y su alta tasa de mortalidad lo mantienen como una de las prioridades máximas para la OMS”, comenta un experto en epidemiología.
Este virus es considerado zoonótico, lo que significa que se transmite de los animales a los humanos a través de varias vías.
La transmisión del virus ocurre principalmente de tres maneras.
En primer lugar, el contacto con animales infectados es una de las principales vías de contagio.
Los murciélagos frugívoros, que se alimentan de frutas, son los principales portadores, aunque otros animales domésticos, como cerdos, ovejas y caballos, también pueden ser portadores.
“El contacto con estos animales es una ruta crítica para la propagación del virus”, advierte un especialista en salud pública.

La segunda vía de contagio son los alimentos contaminados.
“El consumo de frutas que han estado en contacto con la saliva o la orina de murciélagos infectados ha sido una de las causas más comunes en brotes recientes”, explica el experto.
Por último, la transmisión de persona a persona también representa un riesgo significativo.
El virus puede propagarse a través del contacto cercano con secreciones como saliva, orina o gotículas respiratorias de una persona infectada.
Este tipo de transmisión es común en entornos familiares o centros de salud, donde el contacto es más frecuente.
El periodo de incubación del virus Nipah suele ser de 4 a 14 días, aunque en casos raros se ha extendido hasta 45 días.
Los síntomas iniciales incluyen fiebre, dolor de cabeza, dolor muscular, vómitos y dolor de garganta.
En etapas más avanzadas, los pacientes pueden experimentar mareos, somnolencia extrema y alteraciones de la conciencia.
“En casos graves, se presenta encefalitis aguda y convulsiones”, advierte el médico.
Quienes logran sobrevivir a la enfermedad pueden quedar con secuelas permanentes, como cambios de personalidad o convulsiones recurrentes.
A pesar de la gravedad de la enfermedad, actualmente no existen medicamentos específicos ni vacunas aprobadas para tratar el virus Nipah en humanos o animales.
“El manejo de la enfermedad se basa exclusivamente en cuidados de apoyo intensivo”, explica un profesional de la salud.
Esto significa que solo se pueden tratar los síntomas, mantener la hidratación y atender las complicaciones conforme vayan surgiendo en los pacientes.
Dada la ausencia de una vacuna, la prevención se convierte en la mejor estrategia.
La OMS recomienda varias medidas para reducir el riesgo de contagio.
“Es fundamental lavar y pelar las frutas antes de consumirlas”, enfatiza un especialista.
Si alguna fruta presenta mordeduras de animales, es mejor desecharla.
Hervir los jugos naturales y evitar el contacto con animales de riesgo también son medidas clave.
“Además, lavarse las manos con agua y jabón es esencial para prevenir la propagación del virus”, añade el experto.
La alerta epidemiológica sobre el virus Nipah ha reavivado el interés en la salud pública y la importancia de la vigilancia sanitaria.
Las autoridades están trabajando arduamente para contener la propagación del virus y garantizar la seguridad de la población.
“Es crucial que la comunidad esté informada y preparada”, concluye el experto.
La prevención y la educación son herramientas fundamentales para enfrentar este desafío y evitar que el virus se propague más allá de lo controlado.
