El Movistar Arena de Bogotá acogió un emotivo homenaje a Jason Jiménez, donde familia, amigos y seguidores celebraron su vida y legado musical.
En un día cargado de emociones y recuerdos, el Movistar Arena de Bogotá se convirtió en el escenario de un tributo inolvidable a la vida y legado de Jason Jiménez, un artista querido por miles.
La despedida fue un acto conmovedor donde familiares, amigos y seguidores se unieron para rendir homenaje a un hombre que dejó una huella imborrable en la música popular colombiana.
La ceremonia comenzó con una atmósfera de solemnidad.
La madre de Jason, visiblemente afectada, dirigió unas palabras que resonaron en el corazón de todos los presentes: “Hijo mío, huela tranquilo, ve al cielo, porque acá está tu heroína, acá está tu mamá”.
Estas palabras encapsularon el profundo dolor y el amor incondicional de una madre que se despide de su hijo.
La música, que siempre fue el refugio de Jason, llenó el aire, creando un ambiente de reflexión y conexión emocional.
A lo largo del evento, se escucharon testimonios de aquellos que compartieron momentos significativos con Jason.
Su hija, entre lágrimas, recordó: “Yo hablé con mi papá y él lo único que quería es que orara mucho por ella”.
Este fragmento de su testimonio mostró la esencia de Jason como padre y su deseo de que su familia estuviera siempre unida, incluso en los momentos más difíciles.

El tributo no solo fue un reconocimiento a su carrera, sino también a su humanidad.
Amigos y colegas, muchos de ellos artistas reconocidos, se unieron para compartir anécdotas y resaltar las cualidades que hicieron de Jason un ser especial.
“Porque se va un amigo, se va un hijo, se va un papá, se va un esposo”, expresaron algunos de sus compañeros, mientras el público aplaudía con fervor, recordando la alegría que Jason trajo a sus vidas.
La música, elemento central del homenaje, fue interpretada por varios artistas que se unieron para rendir tributo a su legado.
Cada nota y cada letra parecían contar la historia de un hombre que vivió intensamente y que, a través de su arte, logró tocar el alma de millones.
“Hoy lo ha hecho por última vez en uno de los homenajes más especiales a un artista colombiano”, se escuchó decir a uno de los presentadores, enfatizando la importancia de este evento en la historia de la música en Colombia.
A medida que avanzaba la ceremonia, el dolor se mezclaba con la celebración de la vida.
Las lágrimas de los asistentes eran un reflejo del amor y la admiración que sentían por Jason.
“Lágrimas, dolor y música hacen parte de este gran reconocimiento”, se mencionó, y cada uno de los presentes sabía que este homenaje no solo era un adiós, sino una celebración de todo lo que Jason representó.
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La comunidad artística se unió para apoyar a la familia Jiménez en este momento difícil.
“Gracias por venir a apoyar a Jason Jiménez.
Un aplauso para él bien fuerte”, pidió uno de los organizadores, y el auditorio estalló en aplausos y vítores, recordando la energía y el carisma que Jason traía a cada presentación.
El evento fue una muestra palpable de cómo la música puede unir a las personas en tiempos de tristeza.
“El sueño de mi papá era verlos crecer, pero no lo pudo hacer en pista”, reflexionó su hija, y en ese momento, el público comprendió el sacrificio y la dedicación que Jason había puesto en su carrera, a menudo a expensas de su tiempo con la familia.
El homenaje culminó con una emotiva interpretación de una de las canciones más emblemáticas de Jason.
La voz del cantante resonó en el Movistar Arena, y todos los presentes se unieron en un coro, recordando que aunque Jason ya no esté físicamente, su música y su legado vivirán eternamente en los corazones de quienes lo amaron.
La despedida de Jason Jiménez no fue solo un acto de tristeza, sino una celebración de su vida, su música y el impacto que dejó en la cultura colombiana.
En cada lágrima y en cada risa, su esencia perdurará, y este homenaje será recordado como un momento en el que la comunidad se unió para rendir tributo a un verdadero ícono de la música popular.
