El 10 de enero de 2026, la voz del “Aventurero”, Yeison Jiménez, se apagó para siempre en las montañas de Paipa, Boyacá. Pero lo que ocurrió en esos minutos finales es más aterrador de lo que informan los medios oficiales.

El 10 de enero de 2026, la música popular colombiana sufrió una pérdida devastadora con la muerte de Yeison Jiménez, conocido como “El Aventurero”.
Este trágico accidente aéreo, que dejó un saldo de seis vidas perdidas, ha dejado una huella imborrable en el corazón de millones de seguidores.
A las 4 de la tarde, el cielo sobre Paipa, Boyacá, se oscureció con un humo denso, mientras la aeronave que transportaba a Jiménez y su equipo se precipitaba hacia el suelo.
Los primeros en llegar a la escena del desastre fueron campesinos de la zona, quienes relatan que el horror que presenciaron fue indescriptible.
“Escuchamos gritos desgarradores, no de pánico puro, sino de un dolor tan inmenso que nos hizo llevarnos las manos a los oídos”, recordó uno de los testigos, visiblemente afectado por la experiencia.
“Era como si un ser humano estuviera luchando contra el infierno en vida”.

Yeison, a sus 34 años, había alcanzado la cima de su carrera, llenando estadios y conquistando corazones con su música.
Sin embargo, en esos momentos finales, su voz se transformó en un lamento agónico.
“¡Ayuda, ayuda, ayuda!”, gritaba desde dentro de la avioneta, mientras el fuego devoraba el metal que lo mantenía cautivo.
“Eran gritos que uno no le desea ni al peor enemigo”, añadió otro testigo, con lágrimas en los ojos.
La tragedia comenzó a gestarse horas antes del vuelo.
Según amigos cercanos, Yeison había tenido un ataque de ansiedad en un ensayo previo al viaje.
“Siento que el tiempo se me está acabando”, le dijo a su manager, una frase que ahora resuena como un eco profético.
A pesar de las advertencias y los presentimientos que lo asaltaban, Jiménez decidió volar.
“El público me espera y yo nunca les fallo”, fue su respuesta al consejo de no volar debido a las malas condiciones climáticas.

El día del accidente, Yeison compartió en sus redes sociales una foto del cielo con un mensaje inquietante: “Gracias por todo.
Dios sabe cómo hace sus cosas”.
Esta despedida, que muchos pasaron por alto en su momento, ahora adquiere un significado desgarrador.
“Al cerrar la puerta de la avioneta, se veía pensativo, casi resignado”, comentaron quienes lo vieron por última vez.
La aeronave despegó en medio de un silencio tenso, roto solo por el sonido de las hélices.
Sin embargo, a pocos minutos de vuelo, el motor derecho comenzó a fallar.
“Se va a caer, se va a caer”, gritaban los campesinos desde los sembradíos cercanos, presenciando cómo el sueño de un ícono se convertía en pesadilla.
La avioneta, al intentar regresar a la pista, se inclinó violentamente y se precipitó hacia un bosque cercano, donde el impacto fue devastador.
“No fue un solo golpe, fueron varios impactos sucesivos”, relató un testigo, quien aún se estremece al recordar el momento.
El fuego estalló al contacto con el tanque de combustible, convirtiendo la aeronave en una bola de llamas incandescentes.
Los rescatistas llegaron demasiado tarde, y lo que encontraron fue un escenario dantesco.
“No buscaban sobrevivientes, buscaban lo que el fuego no hubiera podido destruir”, dijeron quienes trabajaron en la recuperación de los cuerpos.

La noticia del accidente se esparció rápidamente, y el país entero se paralizó.
Las emisoras de radio interrumpieron su programación, y en Corabastos, donde Yeison había comenzado su carrera, hombres rudos lloraban frente a los televisores.
“No puede ser. Él me prometió que ya venía”, fue el desgarrador grito de Sonia Restrepo, su esposa, quien no pudo contener su dolor al recibir la devastadora noticia.
Yeison Jiménez no solo era un artista, era un esposo y un padre devoto, dejando a sus pequeñas hijas, Camila e Italiana, enfrentando un mundo sin su héroe.
“La fama no es un escudo contra el destino”, reflexionaron sus seguidores, quienes continúan lamentando la pérdida de un hombre que, a pesar de su éxito, siempre volvía a ser simplemente Yeison al cruzar la puerta de su hogar.
Hoy, su legado sigue vivo en la música que dejó atrás, y su historia se convierte en un recordatorio de la fragilidad de la vida.
La tragedia de Yeison Jiménez ha marcado un antes y un después en la música popular colombiana, y su voz, aunque apagada, seguirá resonando en los corazones de quienes lo amaron.