La confrontación política en Colombia se intensificó tras las declaraciones de Abelardo de la Espriella contra el presidente Gustavo Petro y las acusaciones cruzadas sobre presuntas irregularidades y uso de la justicia con fines políticos.

El ambiente político colombiano volvió a tensarse tras una serie de declaraciones cruzadas que involucran al abogado y precandidato presidencial Abelardo de la Espriella, al presidente Gustavo Petro, al periodista Néstor Morales y a la emisora Blu Radio.
Las afirmaciones, difundidas ampliamente en redes sociales y espacios radiales, han generado una ola de reacciones en distintos sectores, en medio de un escenario preelectoral que ya comienza a caldearse de cara a 2026.
La controversia se intensificó luego de que el presidente Gustavo Petro publicara un mensaje acompañado de una imagen en la que aparece simbólicamente tras las rejas.
En su pronunciamiento, el mandatario afirmó: “En la foto que ven lo que quiere hacerme de la Espriella, de acuerdo a sus palabras, destriparme a mí y a quienes son como yo”.
La declaración alude a expresiones previas del abogado, quien ha sido uno de los críticos más vehementes del actual Gobierno.
En una entrevista concedida a Blu Radio, Abelardo de la Espriella rechazó de manera enfática cualquier vínculo con la fiscal general o con su entorno familiar.
“No conozco a la señora fiscal. No sé quién es el marido. En mi vida me lo ponen enfrente y no sé quién es el señor Marroquín. Eso es un parapeto, eso es un invento”, afirmó durante el diálogo radial.
Asimismo, negó tener injerencia alguna en decisiones de la Fiscalía General de la Nación o del Consejo Nacional Electoral.

Durante la misma intervención, el precandidato planteó un discurso centrado en la lucha contra la corrupción y la necesidad de sanciones judiciales.
“Yo quiero ver preso al que haya delinquido, sobre todo al que haya afectado los altos intereses de la República, como decían los antiguos romanos”, sostuvo.
Y añadió una frase que encendió aún más la polémica: “¿O tú crees que Petro ha hecho desastre? Ha hecho todo lo que le ha dado la gana. Se ha pasado la Constitución y la ley por la faja. ¿Por qué habría de quedar impune él y los funcionarios de su gobierno?”.
Estas palabras fueron interpretadas por sectores cercanos al oficialismo como una amenaza directa contra el jefe de Estado.
Desde plataformas digitales afines al progresismo se denunció lo que consideran una estrategia para “utilizar la Fiscalía” con fines políticos.
En esos espacios también se cuestionó el papel de Blu Radio y de su director, Néstor Morales, acusándolos de facilitar una “lavada de imagen” al abogado.
En la entrevista, De la Espriella también retó públicamente al senador Iván Cepeda a un debate político.
“Yo aprovecho los micrófonos de Blue para volver a decirle a Cepeda, píntala como quieras, escoge el lugar, escoge los temas y tú y yo, que somos los punteros en las encuestas, tenemos la obligación de darle la cara al país”, expresó.
En su argumentación, enmarcó la disputa como una confrontación ideológica: “Al final ni siquiera es una batalla entre él y yo, sino entre el absolutismo y la democracia, entre el estatismo y la libertad económica”.

Por su parte, el senador Camilo Romero intervino en el debate con declaraciones que apuntan a presuntas irregularidades en la recolección de firmas para candidaturas presidenciales.
“Se acaba de conocer que lo que presentó como un gran fenómeno de 5 millones de firmas eran chinguas. Tramposo. Es un tigre de papel”, dijo en un pronunciamiento público.
Romero aseguró que “62% de esas firmas resultaron chimbas”, señalando que cerca de 3 millones serían inválidas.
En respuesta a las versiones que circularon en redes sociales sobre presuntas irregularidades generalizadas, la Registraduría Nacional del Estado Civil emitió un comunicado aclarando que, de los 22 grupos significativos de ciudadanos que presentaron firmas de apoyo, solo se encontraron inconsistencias relacionadas con posibles fraudes o delitos en dos casos específicos: Henry Humberto Martínez y Alexander Francisco Henao.
La entidad recordó que, conforme al artículo 7 de la Ley 996 de 2005, los comités debían presentar un mínimo de 635.
000 firmas válidas, equivalentes al 3% de los votos válidos de la primera vuelta presidencial de 2022.
En medio de la disputa, De la Espriella insistió en su postura de que el país necesita una justicia firme e independiente.
“Yo traje una espada para proteger a la gente, pero también esa espada va a servir para junto con los organismos de justicia darle a cada quien lo que le corresponda”, afirmó, utilizando una metáfora que generó interpretaciones diversas.

El presidente Petro, por su parte, ha reiterado que existe una estrategia política en su contra desde sectores que, según él, buscan desestabilizar su Gobierno.
En intervenciones recientes, el mandatario ha advertido sobre lo que considera intentos de instrumentalización institucional.
La confrontación verbal refleja el clima de polarización que atraviesa Colombia, donde las disputas políticas se trasladan rápidamente a los medios de comunicación y a las redes sociales.
La narrativa de ambos bandos se centra en acusaciones de corrupción, cuestionamientos a la legitimidad institucional y advertencias sobre el futuro democrático del país.
Mientras tanto, el debate sobre la transparencia en la recolección de firmas, la independencia de la Fiscalía y el papel de los medios continúa alimentando una discusión pública cada vez más intensa.
En un contexto en el que las precandidaturas empiezan a tomar forma y las encuestas comienzan a perfilar escenarios, las declaraciones de los protagonistas anticipan una campaña marcada por el enfrentamiento directo y el uso estratégico de los micrófonos y las plataformas digitales.
La tensión política no muestra señales de disminuir.
Las próximas semanas serán determinantes para establecer si estas acusaciones derivan en investigaciones formales o si permanecen en el terreno de la confrontación retórica que caracteriza la antesala electoral colombiana.