La fiscal Angélica Monsalve cuestionó públicamente a Abelardo de la Espriella, señalándolo de incurrir en contradicciones reiteradas en sus posturas políticas.

Un nuevo episodio de confrontación política se desató tras las declaraciones de la fiscal Angélica Monsalve contra el abogado y precandidato presidencial Abelardo de la Espriella, a quien calificó como “el rey de la incoherencia” luego de recopilar una serie de intervenciones públicas en las que, según ella, incurre en contradicciones sobre temas clave como el proceso de paz, los derechos de las parejas del mismo sexo y su relación con el uribismo.
En un pronunciamiento difundido en redes sociales, Monsalve fue contundente: “Afirma una cosa y segundos después la contradice sin rubor ni pudor alguno. De la Espriella es un accidente muy peligroso de la política colombiana”.
La funcionaria sostuvo que las posiciones del dirigente evidencian cambios discursivos que, en su criterio, generan confusión en la opinión pública.
El debate se intensificó al recordarse antiguas declaraciones del precandidato en las que defendía salidas negociadas al conflicto armado.
En una entrevista pasada afirmó: “Yo sería partícipe que el señor Timochenko no pagara un día de cárcel. Y ese es el precio que hay que pagar para pacificar este país, pues hay que hacerlo”.
En el mismo sentido, agregó: “Yo soy de los que piensa que hay que darle todas las garantías a la guerrilla y que no le veo ningún problema en que participen en política”.
No obstante, en intervenciones más recientes su discurso ha sido distinto.
“La paz no se negocia. La paz se impone con la fuerza de las armas y las leyes de la República. Con los bandidos no se negocia”, declaró en otro escenario público, marcando una postura más dura frente a los grupos armados.
Para Monsalve, este contraste refleja un giro estratégico más que una evolución argumentativa.

La controversia también alcanzó el terreno de los derechos civiles.
En declaraciones anteriores, De la Espriella manifestó: “No está comprobado científicamente que los niños que en una casa bajo la tutela de dos homosexuales tengan propensión hacia el homosexualismo. Lo que está plenamente establecido es que se nace homosexual. El homosexualismo no es una elección, es una condición”.
Incluso señaló: “Prefiero a un niño que viva y crezca en un hogar integrado por homosexuales a que lo haga viviendo en una calle”.
Sin embargo, al ser consultado sobre la adopción por parejas del mismo sexo, respondió: “Si de mí dependiera, no lo haría”.
Más adelante enfatizó: “Yo respeto las inclinaciones sexuales de todo el mundo, pero los niños son sagrados”.
Estas afirmaciones fueron citadas por Monsalve como ejemplo de lo que considera inconsistencias sustanciales.
Otro punto de fricción se produjo por sus declaraciones sobre la izquierda y el presidente Gustavo Petro.
En un discurso reciente expresó: “En mí tendrán siempre un enemigo acérrimo, que hará todo lo que esté a su alcance para destriparlos como corresponde”.
También sostuvo: “A ese cáncer hay que enfrentarlo, derrotarlo y castigarlo con determinación”.
Aunque posteriormente matizó algunas expresiones, insistió en que no ha incurrido en ataques personales: “Yo no me he detenido con el ataque personal, no me he centrado en la descalificación de otros”.

En relación con el expresidente Álvaro Uribe Vélez, el precandidato ha alternado mensajes de independencia y cercanía ideológica.
“Yo no soy perro de nadie”, afirmó en una entrevista, pero en otra ocasión aseguró: “Mi uribismo no está en duda. Yo soy más uribista que doña Lina, que Jerónimo y Tomás”.
Estas frases también fueron retomadas por Monsalve para sustentar su crítica.
El intercambio ha elevado el tono del debate público en un contexto preelectoral marcado por fuertes divisiones.
Mientras el abogado defiende su derecho a revisar posiciones y asegura que su objetivo es “generar unión y cohesión”, sus detractores consideran que sus cambios discursivos afectan la credibilidad de su proyecto político.
La polémica no muestra señales de disminuir.
Monsalve reiteró que sus cuestionamientos se centran en la coherencia y en la responsabilidad de quienes aspiran a dirigir el país.
De la Espriella, por su parte, ha insistido en que sus palabras han sido sacadas de contexto y que su postura responde a la defensa de principios firmes frente a lo que denomina “la izquierda radical”.
El cruce evidencia la intensidad del clima político actual y anticipa una campaña marcada por el escrutinio detallado de declaraciones pasadas y presentes.
En medio de acusaciones, rectificaciones y reafirmaciones ideológicas, la discusión sobre coherencia y liderazgo se instala como uno de los ejes centrales del debate nacional.
